DOCUMENTOS INTERNACIONALES.

INFORME PERICIAL DE PSICÓLOGOS POR LA VERDAD.

A raíz de la pandemia covid, iniciada el 11 de marzo de 2020 por orden expresa de la OMS, se inició la vulneración de derechos fundamentales del ciudadano que no se ha visto desde la segunda guerra mundial. Sin entrar a estimar el daño económico ocasionado en casi todos los países del planeta, sin duda el psicológico y emocional se lleva el primer puesto por varias razones: primero porque sus secuelas son impredecibles y duraderas y, segundo, al afectar a todo el plano social y no sólo al individuo en sí.

Sin lugar a duda, cuesta imaginar qué estrategia geopolítica, empleada en muchas naciones y por parte de muchos gobiernos al mismo tiempo, puede implementarse para llevar a cabo semejante plan porque, haciendo un análisis de los aspectos que lo definen en sus estrategias, ideología y fundamentos, no es difícil percatarse del sucio montaje basado en burdas mentiras y datos completamente falsos. Para que ello sea posible, los medios de comunicación tienen que jugar un rol esencial, dado que los gobiernos no pueden expandir estos mensajes por sí mismos, del mismo modo que se requiere de instrumentos como las fuerzas de seguridad del Estado para hacer cumplir las órdenes y hacer factible que la población se someta.

Ante la urgencia de una acción, después de más de un año en el que la pandemia ha seguido su curso y no sólo no se ha detenido, sino que amenaza con un exterminio masivo gracias a la vacuna, psicólogos por la verdad no puede quedarse de brazos cruzados, viéndose obligado a reaccionar y a hacer un informe de una forma rápida ante los estamentos judiciales más eficaces y adecuadas para detener todo este absurdo orweliano.

La vía empleada, mezcla de condicionamiento tanto operante como clásico, uso de la disonancia cognitiva, la confusión masiva, la manipulación emocional a través del sistema límbico, el uso de la televisión y el entorno social para expandir un mensaje ilógico, no encaja en un experimento con animales, tal como estudiamos en nuestros años de carrera en la facultad de psicología. Nos encontramos con algo mucho más complejo que obliga a hacer un estudio muy detallado que ninguno de los Colegios de psicólogos se atreve a hacer ante el sometimiento doctrinal a las autoridades sanitarios de los diversos países. Son tantos los flecos del problema que se mezclan con la inconsciente manipulación hipnótica realizada en la población de manera tan efectiva que nunca en la historia se trató de cambiar el estilo de vida, que se consideraba normal por parte de millones de personas, y que se ha logrado alterar para siempre en menos de un año; todo un triunfo para la psicología oscura, esa que juega a ser Dios y que se introduce en las mentes de los seres  humanos para hacerlos domesticables, siguiendo con la vieja escuela del Instituto Tavistock  y la larga estela de ensayos desde la segunda guerra mundial para tener una población sometida y esclava.

Y para ello lo mejor es acudir a la estrategia de las sectas más peligrosas, pero esta vez corrigiendo viejos errores para que no haya ni una salida posible para lograr el tan deseado fin: la reducción de la población mundial en un 15%.

 

EL ESTADO COMO AGENTE COERCITIVO.

Desde que Schein et al (1961), definieron la persuasión coercitiva gracias a los estudios realizados en soldados que fueron prisioneros por Corea del Norte, comenzaron los estudios que establecían en este proceso tres etapas: descongelamiento en forma de desestabilización de la personalidad del sujeto, recongelamiento consistente en el empleo del condicionamiento operante para  lograr el adecuado adoctrinamiento partiendo de frecuentes series de premio y castigo y el uso de la fuerza, empleando una fuerte autoridad  en todo este largo programa psicosocial.

Hassan (1997) establece cuatro técnicas principales que se irán demostrando en este informe pericial:

  1. La primera es el control ambiental que incluye aislamiento social, control de la información, creación de una dependencia emocional y debilitamiento psicofísico.
  2. Control emocional con emociones positivas y negativas.
  3. Control cognitivo con denigración del pensamiento crítico, mentiras y engaños, demanda de condescendía, control de la atención, control sobre el lenguaje y alteración de las fuentes de autoridad.
  4. Disociación con hipnosis, alteración del pasado, privación sensorial, sobrecarga sensorial, tareas repetitivas y uso de drogas.

El objetivo de este informe es demostrar con pruebas fehacientes que cada uno de estos pasos se ha seguido en la acción de los gobiernos, los medios de comunicación y otros agentes en cuanto a las supuesta medidas y decisiones sanitarias con respecto a la COVID 19.

Cuevas (2016) (27) en su tesis “Evaluación de la persuasión coercitiva en contextos grupales”, Universidad de Málaga, describe con gran detalle cada una de las etapas y explica los métodos que se emplean en cada una de ellas. El mismo autor presenta dos definiciones válidas de una secta:

Todo aquel grupo que, en su dinámica de captación y adoctrinamiento, utilice técnicas de persuasión coercitiva que propicie la destrucción de la personalidad previa del adepto o la dañe severamente. El que, por su dinámica vital, ocasione la destrucción total o severa de los lazos afectivos o de comunicación efectiva del sectario con su entorno social habitual y consigo mismo y, por último, el que en su dinámica lleve a destruir, a conculcar los derechos jurídicos inalienables en un estado de derecho” Rodríguez (1997), p 45. Cuevas (2016), p 52.

Movimiento totalitario, presentado bajo la forma de asociación o grupo religioso, cultural o de otro tipo que exige una absoluta devoción o dedicación a sus miembros a alguna persona o idea, empleando técnicas de manipulación, persuasión y control destinados a conseguir los objetivos del líder, provocando en sus adeptos una total dependencia del grupo en detrimento de su entorno social o familiar” Rodríguez (1994), p 18 en un extracto de la Declaración Oficial del Congreso de Wingspread, celebrado en Wisconsin en 1985. Cuevas (2016), pg 52.

Pasemos a analizar cada uno de los pasos con las pruebas que demuestran que efectivamente se han ido dando.

 

EL CONTROL AMBIENTAL

AISLAMIENTO.

Cartwright y Zandler (1968) señalan que, de darse se produce ineludiblemente sin el consentimiento del sujeto, dado que este hecho constituye un requisito sine qua non para que se produzca la posterior manipulación en masa de manera constante, de modo que nos encontramos con sujetos que no son conscientes de lo que ocurre. Para ello es necesario la destrucción de orden previo.

Analicemos con detenimiento primero en qué consiste el paso del aislamiento, según ciertos autores. Rodríguez-Caballeira (1994) destaca la importancia de la ruptura con las redes sociales habituales, llegando incluso al estado de implosión o colapso interno para no pocos autores. Una vez separado el sujeto, éste atiende sólo a las tareas grupales, pasando éstas a ser esenciales para su desenvolvimiento habitual.

Técnicas como la manipulación del entorno, la alteración de estudios, la percepción catastrofista, la inducción de culpa y la alteración del ocio son comunes.

En el RD 463/2020 de 14 de marzo en el que se declara el Estado de alarma se señala en su primer párrafo que “la Organización Mundial de la Salud elevó el pasado 11 de marzo de 2020 la situación de emergencia de salud pública ocasionada por el COVID-19 a pandemia internacional. La rapidez en la evolución de los hechos, a escala nacional e internacional, requiere la adopción de medidas inmediatas y eficaces para hacer frente a esta coyuntura. Las circunstancias extraordinarias que concurren constituyen, sin duda, una crisis sanitaria sin precedentes y de enorme magnitud tanto por el muy elevado número de ciudadanos afectados como por el extraordinario riesgo para sus derechos.” Destaca el excesivo alarmismo del mensaje, según el cual la OMS declara un estado excepcional de muy especial gravedad y que hace peligrar nuestros derechos. En efecto, muchos de ellos han sido violados de manera constante, como veremos en otros apartados de este informe. Para dar hacer más hincapié en la urgencia de este Real Decreto en el elevado número de personas afectadas y la rapidez de los hechos. El gobierno español decide estas medidas por la potestad recibida por el artículo 116.2 y sin que, ojo al dato, según el artículo 55 ello suponga “suspensión de ningún derecho fundamental.”

 

El artículo 7 señala cuando se puede salir a la calle:

  1. Para adquirir alimentos, productos farmacéuticos y de primera necesidad.
  2. Para asistir a Centros, Servicios y Establecimientos Sanitarios.
  3. Para regresar al domicilio habitual.
  4. Para atender a personas mayores, dependientes o vulnerables.
  5. Para ir a entidades financieras y de seguros
  6. Por otras razones de “fuerza mayor”.
  7. Todo ello siempre y cuando sea una sola persona o a quien se acompañe no pueda desenvolverse por sí misma.

Vemos que, de seguir estas normas, el efecto inmediato es que el sujeto se fuerza al aislamiento y a romper de manera repentina relaciones con familiares que vivan en otro domicilio, así como a renunciar toda actividad de ocio que lo libere de la ansiedad y el estrés que todo ello conlleva.

 

Además, el artículo 9 señala que “se suspende la actividad educativa presencial en todos los centros y etapas, ciclos, grados, cursos y niveles de enseñanza contemplados en el artículo 3 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, incluida la enseñanza universitaria, así como cualesquiera otras actividades educativas o de formación impartidas en otros centros públicos o privados”, siendo todas las clases on line y sin permiso para jugar en ningún parque. Es evidente el impacto que todo ello tiene en la infancia y en su necesidad de relación con otros niños. En todo caso, en los establecimientos comerciales permitidos “se evitarán aglomeraciones y se controlará que consumidores y empleados mantengan la distancia de seguridad de al menos un metro a fin de evitar posibles contagios”, es decir que, incluso en aquellas situaciones en las que los sujetos tengan que encontrarse con otros se deberá mantener una distancia de seguridad de al menos un metro, lo que significa nada de abrazos ni de besos ni de saludos efusivos. ¿Desde cuándo el gobierno español se ha visto con la potestad de decidir cuando sus ciudadanos pueden expresar libremente sus emociones o ello ya no es la vulneración del artículo 55 de la constitución, la cual dicen respetar?  Igual ocurre en los centros religiosos y velatorios, sometidos a la misma separación y con cuotas estrictas de sujetos, de modo que ya no se puede el ciudadano despedir de sus amados fallecidos bajo la excusa de un virus nuevo.

 

Lo demás es menos sorprendente, todo lo decide el Ministerio de Sanidad (art 12) y “los integrantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los Cuerpos de Policía de las comunidades autónomas y de las corporaciones locales quedarán bajo las órdenes directas del ministro del Interior, a los efectos de este real decreto, en cuanto sea necesario para la protección de personas, bienes y lugares, pudiendo imponerles servicios extraordinarios por su duración o por su naturaleza” (Art 5). De ahí a la creación de un estado policial sólo hay un paso, teniendo cuenta que la duración de este RD es de 15 días y que en posteriores se pueden dictar medidas más estrictas inclusive bajo el capricho de las autoridades. Ello queda confirmado en esta disposición del mismo artículo: “los agentes de la autoridad podrán practicar las comprobaciones en las personas, bienes, vehículos, locales y establecimientos que sean necesarias para comprobar y, en su caso, impedir que se lleven a cabo los servicios y actividades suspendidas en este real decreto, salvo las expresamente exceptuadas

 

Pero existen datos más sorprendentes que requieren de una exégesis posterior conjunta:

  • Art 19: “los medios de comunicación social de titularidad pública y privada quedan obligados a la inserción de mensajes, anuncios y comunicaciones que las autoridades competentes delegadas, así como las administraciones autonómicas y locales, consideren necesario emitir”.
  • Art 20:” El incumplimiento o la resistencia a las órdenes de las autoridades competentes en el estado de alarma será sancionado con arreglo a las leyes, en los términos establecidos en el artículo diez de la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio”. Dicho artículo señala que “el incumplimiento o la resistencia a las órdenes de la Autoridad competente en el estado de alarma será sancionado con arreglo a lo dispuesto en las leyes”.

 

Ello supone que el aislamiento social va a estar acompañado del constante bombardeo de información sobre La Covid 19 y que el ciudadano que ha de obedecer las reglas repentinas será sancionado por las fuerzas de seguridad del Estado, un entorno perfecto para, siguiendo normas del BOE, los ciudadanos sean aislados en contra de su voluntad y, por supuesto, sin su consentimiento.

 

El 25 de octubre de ese año, en el RD 926/2020, “el  aumento importante de la Incidencia Acumulada en catorce días, hasta situarse, con fecha 22 de octubre, en 349 casos por 100.000 habitantes, muy por encima de los 60 casos por 100.000 habitantes que marca el umbral de alto riesgo de acuerdo a los criterios del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades”, aparece como fundamento de derecho para señalar el resultado de pruebas diagnósticas de tipo PCR para seguir con las medidas represoras. Junto al mayor riesgo de hospitalización y muerte

 

En ausencia de una vacuna para el COVID-19, se deben tomar medidas de salud pública de carácter no farmacológico, propuestas por organismos internacionales, que tienen el propósito de reducir la tasa de contagio en la población y, por lo tanto, reducir la transmisión del virus”, vacuna que llegaría a los pocos meses sin seguir los protocolos sanitarios más lógicos y científicos, se señala a continuación: “la limitación del tamaño de los grupos en lugares públicos y privados y la reducción de contactos entre personas no convivientes forman parte del conjunto de medidas sociales y de salud pública de la estrategia integral de la Organización Mundial de la Salud para contribuir a detener las cadenas de transmisión de persona a persona y el control de brotes. Estas propuestas son también recogidas por otras agencias internacionales de Salud Pública de referencia, como el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, en sus siglas en inglés). En este sentido, se consideran eficaces y apropiadas medidas como la limitación del número de personas no convivientes, la relación en burbujas sociales estructuradas en grupos de convivencia estable y permanecer en el domicilio, evitando desplazamientos que no se consideren imprescindibles”. Es decir, que tras meses de aislamiento desde marzo a Junio, en octubre se ordena a los ciudadanos que regresen a su estado psico-carcelario. Sin embargo, el fin de este Real Decreto es “proteger la salud y seguridad de los ciudadanos”, o sea que el Estado toma la batuta en cuanto a medidas de protección del sujeto sin que éste pueda discernir cuál le beneficia o le perjudica, asumiendo éste todo el poder en áreas que afectan inclusive a su vida más íntima. Al referirse al artículo 11 de la Ley Orgánica 4/81 señala que se da la posibilidad de que “el decreto de declaración del estado de alarma acuerde la limitación de la circulación o permanencia de personas o vehículos en horas y lugares determinados, así como su condicionamiento al cumplimiento de ciertos requisitos.” He aquí los posteriores toques de queda decretados por las distintas comunidades autónomas. De hecho, “tanto las limitaciones a la permanencia de grupos de personas, como las referidas a la entrada y salida de territorios serán eficaces en el territorio de cada comunidad autónoma o ciudad con Estatuto de autonomía cuando la autoridad competente delegada respectiva lo determine, la cual también podrá modular, flexibilizar y suspender la aplicación de estas medidas”.

 

De hecho, en su artículo cinco señala un toque de queda desde las 23 horas a las seis de la mañana en todo el territorio español, con libre potestad para que las comunidades declaren el que deseen. En su artículo seis prohíbe la movilidad de sujetos de una Comunidad Autónoma a otra, salvo que no sea por causas muy justificadas y en el siete señala que “la permanencia de grupos de personas en espacios de uso público, tanto cerrados como al aire libre, quedará condicionada a que no se supere el número máximo de seis personas, salvo que se trate de convivientes y sin perjuicio de las excepciones que se establezcan en relación a dependencias, instalaciones y establecimientos abiertos al público. La permanencia de grupos de personas en espacios de uso privado quedará condicionada a que no se supere el número máximo de seis personas, salvo que se trate de convivientes”, pudiendo ser incluso de cinco si las autoridades correspondientes lo considerasen conveniente.

 

Se observa cómo se institucionaliza el régimen psico-carcelario, se establece un número de sujetos que pueden juntarse, con el fin de evitar la rebelión, la manifestación o protesta ante medidas que son claramente dictatoriales, absurdas y que sólo son posibles por parte de una población muy asustada, como veremos más adelante.

 

De hecho, el 7 de mayo de 2021, La Comunidad de Madrid decide que “se restringe la entrada y salida de personas de los ámbitos territoriales recogidos en el apartado tercero de la presente Orden, salvo para aquellos desplazamientos, adecuadamente justificados, que se produzcan por alguno de los siguientes motivos (…)” en distintas zonas de Madrid hasta el 17 de mayo. Son muchas las disposiciones en esta línea dictadas por otras Comunidades Autónomas con anterioridad a que acabe el estado de alarma el día 9 de mayo de 2021.

 

En cuanto a las secuelas psicológicas del confinamiento, destaquemos unos interesantes estudios que demuestra los desastrosos efectos de estas medidas para la población en general. Antes de pasar a los realizados en España, nos detenemos en este de Santana, De luna et al (2020) realizaron un estudio titulado” Exploración del riesgo de suicidio en estudiantes mexicanos durante el aislamiento social”, publicado en la Revista de psicología de la Universidad Autónoma de México. El estudio, centrado en aspectos generales tales como la ansiedad, sentimientos subjetivos de soledad, tristeza, preocupación, soledad, nerviosismo, insomnio, desempleo y cambio de relaciones sociales, tuvo una muestra final de 1186 estudiantes del Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara. Por número de referencias destacan la frustración, la ansiedad, el aburrimiento, el encierro, la desorganización, la tristeza, miedo, el enojo y la soledad. Se observó un incremento en las tasas de tabaquismo del 3.5 al 6.4% y el alcoholismo se disparó del 3.6 % al 32.6%. La fuente señala que, si el suicidio es la segunda causa de muerte en la franja de edad que va de los 15 a los 29, es obvio que con ocasión los casos se han disparado, aunque no haya cifras oficiales. Este dato coincide con el señado por De Bedout (2008) al decirnos que según la OMS el fenómeno del suicidio es responsable de más muertes al año que las producidas anualmente por el conjunto de conflictos globales que asolan al planeta.

 

Hernández Prada et al (2020) realizaron un experimento con 110 sujetos, 25 docentes y 85 estudiantes de la Universidad de Santander para evaluar la disfunción ocupacional, el nivel de motivación y los efectos emocionales. Los porcentajes fueron altos en autocrítica (60 y 45.9%), llanto (44 y 43.5%), agitación (68 y 58.8%), fala de interés (30 y 65.9%), indecisión (20 y 44.7%), pérdida de energía (48 y 68.2%), , irritabilidad ( 36 y 57.6%), cambios de apetito (76 y 71.8%) y fatiga (76 y 64.7%), teniendo en cuenta que el primer dato es de los docentes y el segundo de los alumnos.

 

Centrémonos en los estudios españoles. Sandía, Valiente et al (2020) en su artículo (Impacto psicológico de la Pandemia covid 19: efectos negativos y positivos en la población española asociada al periodo de confinamiento nacional), señala interesantes referencias internacionales tales como la proveniente de Gao et al (2020) en base a un trabajo en 31 regiones chinas, en las que se observa ansiedad generalizada en el 22.6% y problemas de insomnio en el 48.3%. Pay et al (2020) realizó un estudio en la India en el que se observan muchos miedos referidos a la pandemia, los mismos que ilustra esta fuente hispana. Se emplearon 1161 sujetos entre 19 y 84 años, el 95% estudiantes de la UNED. Los diez temores más destacados fueron los siguientes:

  1. Que muera un familiar.
  2. Que se contagie un familiar.
  3. Que se propague el covid.
  4. Que no se vea a un familiar o un amigo íntimo.
  5. Que el sujeto contagie a un familiar.
  6. Perder el puesto de trabajo.
  7. Que se reduzcan los ingresos económicos.
  8. Que el sujeto se aísle del grupo.
  9. Ver noticias referidas al covid.

La franja entre 19 y 30 años es la que arroja porcentajes mayores de miedo, llegando al 56.9% en cuanto al referido a la muerte de un familiar. De los trastornos emocionales destaca la depresión con un 37% que han sufrido estos síntomas de manera intensa, el estrés en el mismo porcentaje o tanto la desesperanza como la preocupación con un 34% en sujetos de esta franja. El insomnio se dispara al 31%.

 

Prado (2020) en su artículo “Efectos psicológicos de estar en cuarentena” para la Universitat de les Illes Ballears, aporta interesantes datos sobre el estrés postraumático. En uno de los estudios referidos de Sprang y Silman (2013), con 586 sujetos, a los que se les aplicó el PLC arrojaron que los padres que habían sido aislado en el año 2009 mostraron un puntaje entre 20 y 25 en un 25% de los casos y en un 28% cuando tenían puntaje por encima de 30. Hynsuk (2016) hizo su estudio con respecto al MERS o enfermedad parecida al SARS-COV en el año 2012. Los sujetos, tras recibir dos cuestionarios, el STAXI o State Trait Anger Expressions y el GAD 7 o Generalised Anxiety Diisorder Scale, descubrieron durante el confinamiento un nivel de ansiedad del 47.2% t de ira del 52.8%. Pasados de cuatro a seis meses, los niveles de ansiedad bajaron a nivel normales (19.49%), pero la ira se mantuvo en el 37.6%. Prado (2020), empleó una muestra de 552 sujetos. Antes de la pandemia el 41.72% tenía un síntoma emocional negativo, de dos a tres lo tenían el 34.77%, de cuatro a cinco el 13.72% y más de cinco el 9.77%. Durante la cuarentena el 5.74% sólo tuvo un síntoma, el 19.35& de dos a tres, el 20.11% de cuatro a cinco y 54.7% más de cinco.

 

Los signos de malestar fueron por importancia ansiedad, altibajos, preocupación, insomnio, aburrimiento y estrés. Sirvan estas cifras como prueba de la apisonadora psicosocial que suponen las medidas de aislamiento asociadas al conjunto de la Persuasión coercitiva. Hacer mención a todas las decisiones en este sentido harían muy extenso el relato y se detallan las fuentes más debajo de todas ellas.

 

 

EL CONTROL DE LA INFORMACIÓN,

 

De acuerdo con el artículo 19 del RD 463/2020, que obliga a los medios de comunicación a dar arrojar datos oficiales de la pandemia, se abre la caja de pandora para la manipulación informativa, de manera legal. El sujeto, una vez aislado, recibe los mensajes pertinentes para ser adoctrinado; en este caso el líder no está en templo, sino en la pequeña pantalla y en la prensa oficialista, que se filtra en las personas que forman parte de su red social.

 

Destaquemos de la tesis de Cuevas (2016) unos aspectos esenciales para entender con pruebas cómo nos manipulan los medios de comunicación, copartícipes de la persuasión coercitiva. En toda secta es esencial la censura de manera deliberada (Lifton, 1961; Brown, 1975) para lograr el monopolio completo de todos los estímulos y, por ende, “de todas las posibles opciones” (McGuire, 1985, p 295).

 

Se pueden emplear varias estrategias que luego quedarán demostradas en el caso de la pandemia covid y que son la censura directa en base a justificaciones doctrinales, la ridiculización del enemigo y el bombardeo con un información continua y absurda. El resultado es la falsa dicotomía (Vaz, 1983), según la cual el sujeto de escoger la opción no oficialista siente que decide algo que le hace daño.

 

Para que esto sea posible, además de la censura, se requiere de vetar el conocimiento externo al grupo (en este caso de lo que denominan como negacionista), la creación de medios de propios y exclusivos y mucha desorientación en los mensajes.

 

Es conveniente analizar los entresijos de las cifras covid a nivel oficial para detectar un engaño que trasciende a los medios de comunicación. Si observamos las estadísticas que arroja el Instituto Carlos II de Madrid y nos fijamos en su informe número 33, donde se ven las cifras desde febrero hasta el 29 de mayo del año 2020, fecha en la que tanto los casos positivos, así como hospitalizados y fallecidos están prácticamente a cero, hay una subida que se inicia el 23 de febrero, aproximadamente, llegando a un pico máximo el 16 de marzo en cuanto a pruebas PCR de 7000 casos diarios, las hospitalizaciones alcanzan la cifra de 3900 el 26 de marzo, los ingresos en UCI como mucho a 300 sujetos diario y los fallecidos unos 150 cada día hasta el 24 de marzo, para caer a cero a principios del mes de abril. Todas las cifras bajan tanto que a principios de mayo prácticamente no hay cifras (12). Los datos sobre PCR no son objetivos y las hospitalizaciones tampoco, pues no se ven respaldadas con los muertos que debería de haber si hubiese existido realmente una pandemia, tal como nos contaron en el RD del día 13 de marzo del 2020, que no justificó una cuarentena tan larga, improductiva y perjudicial.

 

Si analizamos lo que se desprende a fechas cercanas en las que se declara el estado de alarma que duró hasta mayo de este año, observamos dos gráficos: uno a la izquierda en el que los casos diarios van de 5.000 en 5.000 y otro a la derecha donde las cifras van de 200 en 200. En el de la izquierda se ve una elevación de los casos por primeros síntomas que se hunden a partir del 12 de octubre cuando, supuestamente, llegó a un pico máximo de 10800 casos diarios, en una línea en azul. Llama mucho la atención que las curvas más altas a ambos lados son idénticas. En el gráfico de la derecha si aparecen hospitalizados, pacientes en UCI y fallecidos. Se puede ver la misma caída en hospitalizaciones desde el valor 540, las cien defunciones diarias y los 40 ingresos en UCI (13). Cayendo las muertes a cero cuando nos vamos al cinco de enero de 2021, con una caída en todos los indicadores (14).

 

El último informe es el 75, con fecha de 21 de abril de este año (15), en el que puede observarse como las cifras de hospitalizaciones, según las estadísticas de la derecha que luego se comentarán, ascendieron hasta las 2.500 personas el 20 de enero, para volver a caer en picado hasta las 400 el 6 de marzo. La disminución de esas “hospitalizaciones” se corresponde con las otras cifras que llegan casi al cero estadístico Llama poderosamente la atención en estas tres estadísticas como la curva de hospitalizados de la derecha es la misma que la de la izquierda llamada de sujetos con primeros síntomas, que son obviamente pruebas PCR. ¿Fraude? ¿Hasta qué punto estas cifras son ciertas teniendo en cuenta que los ejes manejan criterios demasiado dispares y justo cuando se decretan los Reales Decretos las cifras bajan? ¿Y por qué, si se supone que hay razones para seguir con estados de alarma, los últimos datos del Instituto Carlos III son del 21 de abril del año 2021? Son preguntas que este centro debería de responder para dar un poco de lógica a cifras tan incomprensibles.

 

La página web de Statista arroja datos más confusos aún (16). Según sus resultados, los diagnósticos no han parado de subir a fecha de 20 de mayo de este año, alcanzando los 3.631.661 casos PCR, mientras los fallecidos llegan a los 79.601 y los recuperados son 15.376 desde mayo del año pasado, todo un sinsentido, si lo comparamos con las cifras anteriores y con las que esta página web da a fecha de 31 de julio: 288.522 contagiados, 28445 fallecidos y 150 336 recuperados.

 

El RD 22/2020 (17) sobre la creación del fondo Covid, publicado en el BOE con fecha de 17 de junio de 2020 se justifica por “una emergencia sanitaria, económica y social sin precedentes a nivel mundial”. “Por tanto, si esta pandemia va a afectar a las finanzas públicas, indudablemente impactará en las cuentas de las comunidades autónomas y ciudades con estatuto de autonomía, que de no recibir el necesario e inmediato apoyo financiero verán mermada su capacidad de respuesta ante esta crisis, y que afectará en consecuencia a su respuesta no solo en el ámbito sanitario y social, sino también en el resto de servicios que les son propios.” El fondo covid es de carácter extraordinario y presupuestario. El artículo 1.4 señala que “con cargo al crédito extraordinario se realizarán las correspondientes transferencias a las comunidades autónomas y ciudades con estatuto de autonomía, con el objeto de dotarles de mayor financiación para hacer frente a la incidencia presupuestaria originada por la crisis del COVID-19 y permitirles habilitar los créditos presupuestarios en su presupuesto de gastos.” El articulo 2 detalla tres tramos, el primero de 6 millones de euros, el segundo de tres y el tercero de dos y el cuarto de cinco, siguiendo una serie de reglas de reparto que aparecen en la citada norma. Es de suponer que a mayor número de casos PCR más dinero recibirán las Comunidades Autónomas. ¿Hasta que punto conviene que haya cifras más alarmantes, todo ello sumado a lo visto anteriormente con respecto a las estadísticas?

 

Analicemos algunas noticias de esas fechas, según los medios de comunicación. En las fuentes bibliográficas de la 18 a la 22 se puede observar el uso los falsos diagnósticos como mantras en todos los medios de comunicación, dando detalles de cifras tan exactos que parecen reales. También se puede percibir la repetición de lo mismo como si fuera un continuo mantra.

 

En la prueba número 23, una noticia de la televisión vasca eitv, se hace una crítica sobre quienes no comparten el punto de vista oficial, mezclando ideas como ultraderecha, antisistema, ataques al Estado, identifica lo negacionista con lo ultra, consideran que sus mensajes son peligrosos y confunden, al tiempo que “niegan la realidad”. Relacionan con sus conductas con el peligro para salud pública, el presentador tiene la sensación de que la reacción frente a esos grupos ha de ser tan estudiada como la que hay que tener con grupos de extrema derecha, el especialista habla de conspiranoia y superstición en forma de pensamiento mágico. Resumiendo, este es el punto de vista que tienen los medios de comunicación sobre lo que no sea acoge a la manipulación en la que caen los entrevistados cuando asienten como buenos devotos que la única realidad es el covid y punto, negando a los negacionistas, valga la redundancia.,

 

Pitarque (1987), realizó tres experimentos sobre la velocidad en el acceso léxico y la repetición estimular. Detallemos que todos los experimentos se iniciaban con una señal + en el centro de la pantalla, siguiendo unas señales, que podían ser 1 o tres las cuales se presentaba una palabra o pseudopalabra, debiendo pulsar cuando la había visto. El sujeto debía pulsar la manzana negra si era palabra y la blanca si era pseudopalabra. Con este fin se elaboraron distintas situaciones experimentales pues las señales se podían repetir o no, así como tener relación semántica que el sujeto debía de recordar o no. Con un elevado número de ensayos en cada caso, cuando era una sola señal, el nivel medio de error fue del 3.33%, con un máximo intrasujeto de 14 % y un mínimo de 0%, Cuando se emplearon tres señales que se podría relacionar entre sí o no, el error medio fue del 3.5%, con un máximo del 13.3% y un mínimo del 0.8%. Cuando se presentaron cinco señales previas, que podían repetirse o no, tener una relación o no, el error medio fue del 3.36&, el máximo 12.9% y el mínimo 0. Teniendo en cuenta que estamos hablando como mínimo de 128 situaciones experimentales, está claro que a mayor repetición estimular mejor es el recuerdo del léxico y por lo tanto de las emociones asociadas a dichos ítems, de ser aplicados en el experimento al que nos referimos.

 

Cabrera (2011) ha realizado una tesis para investigar el procesamiento emocional en el marco del nivel de rasgo ansiedad tanto bajo como alto. Para ello un total de 68 sujetos de la tercera edad fueron sometidos a la siguiente secuencia en la que tenían que tocar el espaciador del teclado:

  1. Mensaje de siguiente frase. Espaciado.
  2. Introducción de la clave, que podría ser ambigua, amenazante o no amenazante.
  3. Se introduce la frase ambigua. Se da tiempo para que sea procesada.
  4. Se remplaza por la segunda frase. Se da tiempo necesario.
  5. Se pasa a la pregunta final en la que se introduce un sí o un no.

En los resultados del grupo de bajo rasgo de ansiedad cuando tanto la señal como la segunda frase eran amenazantes, la media de las latencias de comprensión en milisegundos era de 3233,32, siendo de 3445, 79 y 3415,43 si la señal era neutra o estaba ausente, lo cual significa que cuando la información previa es de un rasgo desagradable y el siguiente mensaje es del mismo tipo, los sujetos tienden a responder más rápido. Cuando la clave neutra se asocia con un mensaje no amenazante y está ausente la clave inicial, la media es más baja que cuando se produce una un mensaje no amenazante final, a pesar de que la señal sea del tipo contrario.  Los sujetos con elevado rasgo de ansiedad presentan periodos más largos antes de emitir una respuesta y aun así se observa el mismo efecto según el cual cuando la señal es amenazante y el segundo mensaje es del mismo tipo, la cifra es inferior (3680,23 frente a 3851,05 en el caso de que no haya señal). Si era neutra es superior (3851,05)

 

En cualquier caso, a nivel general se observa que cuando la señal es amenazante se tiende a procesar el mensaje con una latencia más larga, tanto en el grupo con elevado rasgo de ansiedad, como en el de bajo nivel del mismo.

 

En otro experimento, no menos interesante, se juega con imágenes. La secuencia experimental fue la siguiente:

  1. Ejecución de la prueba STAI-R de rasgo de ansiedad.
  2. Inducción para la ansiedad mediante el procedimiento Velten, una mezcla entre música y oraciones autorreferenciales sobre sensaciones psicofísicas y preocupaciones.

El diseño, aplicado a 110 sujetos, consistió en:

  1. Fijarse en un punto central de la pantalla durante 500 ms.
  2. Aparecen dos imágenes una izquierda y otra a la derecha en 100 ó 500 ms.
  3. Se presenta un rectángulo negro en un lado, el cual debía de localizar en su posición el sujeto. Si creía que estaba a la izquierda toca la tecla verde y la amarilla si estaba al otro lado, respondiendo de la manera más rápida posible.

Para calcular el sesgo se tiene en cuenta la diferencia de latencia de respuesta cuando ambos estímulos estaban en distinto lugar cuando se encontraban en la misma ubicación.

 

Se emplearon cuatro amenazas:

  1. Física.
  2. Salud
  3. Social
  4. Y positivo.

En los cuatro casos se hizo tanto con 100 como con 500 milisegundos.

 

Se observa un sesgo significativo en los sujetos de elevada ansiedad, y sobre todo en los que fueron inducidos a estados de estrés, es decir, que son de signo negativo al responder más deprisa. Ello se debe a que el procesamiento de la información tiende a regular el estado emotivo, tanto que las imágenes sociales son las que presentan el cuadro de evitación más evidente.

 

Se concluye entonces que:

  1. Los sujetos tienden a responder más deprisa cuanta mayor sea la necesidad de escape ante un estímulo que consideran aversivo.
  2. Cuando la exposición de dichos estímulos era de 500 ms el sesgo se disparaba.

 

Si sumamos los resultados tanto de las investigaciones de Pitarque (1987) y Cabrera (2011), porque no olvidemos que los medios de comunicación funcionan como inductores constantes de ansiedad, al tiempo que repiten los mismos mensajes, con los mismos antecedentes, que los hacen claramente reconocibles por cualquier sujeto, lo que se evidencia es una conducta de huida para regular sus propios estados emocionales, siguiendo el modelo de Cabrera. La manipulación covid sería el resultado de ambas estrategias psicológicas.

 

Sin embargo, se observan otros datos de la investigación de Cabrera (2011). Mediante la diferencia de sesgo entre el tiempo de reacción cuando los estímulos estaban en el distinto lugar y en el mismo (se suponía que el tiempo de reacción debería de ser mayor en el primero bajo situaciones de ansiedad ausente), se arrojan los siguientes resultados.

 

Teniendo en cuenta los niveles de ansiedad y sin inducción de estrés.

Clave A = Amenazante.

Clave P= Positivo.

 

Rasgo bajo de ansiedad Rasgo alto de ansiedad.
Sesgo A. físico 100 ms 5.92 4.15
Sesgo A. salud 100 ms. -12.95 -2.16
Sesgo A. Social 100ms -7.55 11.82
Sesgo P 100 ms. -19.52 6.75
Sesgo A. físico 500 ms 16.1 0.57
Sesgo A. Salud 500 ms. -31.95 -23.06
Sesgo A. Social 500 ms. 34.3 -45.98
Sesgo P 500 ms. -11.34 -27.86

 

Se observa a mayor exposición al estímulo fóbico, de 100 a 500 ms, el sesgo se vuelve claramente negativo cuando el rasgo de ansiedad es mayor. Llama la atención el de tipo social, que agrupa todos los estímulos de tipo y de significado colectivo. Si nos fijamos en el caso del covid existen multitud de ellos. Como antes se anotaba, estos puntajes negativos responden al impulso de no estar expuesto a este tipo de ítems que hay que evitar a toda costa. Se observa que todo lo relacionado con la salud tiene un fuerte impacto cuando el rasgo de ansiedad es bajo.

 

Grupo de control Grupo inducido a la ansiedad.
Sesgo A. físico 100 ms -5.34 14.91
Sesgo A. salud 100 ms. -4.34 -10.92
Sesgo A. Social 100ms 17.28 -12.61
Sesgo P 100 ms. 2.52 -15.59
Sesgo A. físico 500 ms 10.85 6.57
Sesgo A. Salud 500 ms. -40.32 -16.13
Sesgo A. Social 500 ms. 9.25 -16.83
Sesgo P 500 ms. -18.23 -20.27

 

En este caso se observa como el grupo que fue expuesto a la situación de ansiedad antes de la prueba tiene claros sesgos y signos de ansiedad en forma de modo escape casi en todas las situaciones, aunque los puntajes son más elevados con 500 ms, incluso en el caso de que se presente un estímulo positivo, el cual genera aún más rechazo, es decir que, expuesto el sujeto a un nivel de ansiedad extremo, cualquier estímulo que sea positivo se interpreta como negativo. La salud vuelve a ser detonante de alarma en el grupo de control. Estos sujetos, de haber tenido un estímulo de tipo pandémico hubiesen reaccionado igual.

 

Imaginemos que la estrategia covid no es un mero experimento en el que nos exponemos medio segundo, sino mucho y muchísimo tiempo a estímulos aversivos desordenados, tal como veremos en las fuentes que están por venir. Es de suponer que el impacto psicológico y emocional debería de ser mucho mayor en intensidad y periodo temporal, llegando incluso al estrés postraumático en amplias capas sociales. El bombardeo de ítems negativos es constante, desde los medios de comunicación, las órdenes oficiales e incluso el contacto social más consuetudinario. ¿Hasta qué punto no nos enfrentamos a un programa de ingeniería social basado en conclusiones como las que arrojan los estudios ut supra señados?

 

La tendencia es que éstos son llevados a aquellos estímulos tranquilizadores, es decir, los que pueden contemplar e identifican mejor, dado que los otros no son vistos ni percibidos en muchos casos. Por ende, toda la campaña de convencimiento sobre la pandemia, los casos PCR, las cifras de muertos constantes, la selección de imágenes con hospitales colapsados y los reiterativos mensajes tranquilizadores de los políticos a la calma, señalando que el ciudadano está en buenas manos,  suponen un proceso de control de la información cognitiva que el ciudadano ha de tener y el miedo permite, gracias a los estímulos aversivos que antes se señalaron, dirigir al sujeto a lo que los manipuladores de masas pretenden. Por ello los medios de comunicación juegan un rol esencial en este montaje, en el que los fines son ocultados al ciudadano de a pie y los fines de la secta globalista se van materializando sin que éste se percate de que está manipulado de una forma grotesca, inducido a crear ciertas creencias disfuncionales como las relativas a los asintomáticos, el uso de las mascarillas o las distancias de seguridad, aspectos que se desarrollarán en apartados posteriores. Dado que las normas que sustentan esta farsa se encuentran en el BOE y en las leyes dictadas por las Comunidades Autónomas, por más apariencia legal que se desee dar a esta situación, está claro su tinte delictivo y doloso, dado que ni las mismas estadísticas que se describieron antes señalan un estado de pandemia creíble, siendo mucho mayor el daño psicosocial y emocional que el sanitario que podría tener el covid, de existir tal como lo defienden desde la secta globalista.

 

 

MOLDEAMIENTO Y CONDICIONAMIENTO OPERANTE EN LA SECTA COVID.

 

Millones de seres humanos se han visto expuestos a un modelo de condicionamiento operante por más que los colegios oficiales de psicólogos de medio mundo lo nieguen y justifiquen versiones oficiales de la secta estatal. También es un hecho que desde hace muchas décadas se han hecho experimentos con ratas para ver cómo reaccionan ante situaciones bruscas de cambios de refuerzos (de positivos a negativos y viceversa) en forma de aislamiento, hacinamiento o privación de alimentos. ¿Es el fin de estos diseños experimentales aplicarlos a humanos?

 

Sería interesante ver en qué consisten éstos y cuáles fueron sus resultados. Analicemos dos de ellos como muestra. Cuenya (2010) diseñó un experimento con 32 ratas de raza wistar, empleándose un laberinto de cuatro brazos en forma de cruz y cuatro cajas de condicionamiento con un hueco en las paredes laterales para poder introducir la cabeza y beber un líquido que activaba una interrupción del haz de luz de 10 microsegundos. A los 21 días de después de nacidas los sujetos fueron expuestos a dos condiciones experimentales: en la primera fueron agrupados en jaulas en las que había de 6 a 5 animales juntos, en la otra estuvieron completamente aisladas. La fase experimental duró hasta el día 36 estuvieron en condiciones de aislamiento, momento en el que pasaron a estar agrupados por otros de su especie.

 

Esta fase duro dos meses y a partir de entonces estuvieron en jaulas para cuatro animales. En el día 75 fueron probados y tuvieron acceso al laberinto y a los 90 días tuvieron libre acceso a un bebedero en dos cajas de condicionamiento.

 

En la fase precambio, con 14 ensayos, se realizaron dos programas: uno de reforzamiento continuo aislado (con ocho sujetos) y otro de reforzamiento continuo agrupado (con ocho sujetos) con una solución azucarada del 32%. En el reforzamiento parcial, agrupado y aislado (10 sujetos en sujetos de cada condición experimental), se dio en el 50% de los casos dicha concentración y en los restantes casos nada. En la fase postcambio la solución azucarada fue del 4% en siete ensayos.

 

Los resultados arrojados fueron los siguientes:

  1. Los animales aislados fueron más activos.
  2. Éstos consumieron más que los agrupados. Conclusión: el aislamiento sorpresivo genera ansiedad en las ratas.

 

Cárdenas-Villalonga, López-Espinoza et al (2010), desarrollaron su diseño con 30 ratas wistar de 21 días de vida. Para ello emplearon jaulas de policarbonato de 504 cms cuadrados con rejillas de acero inoxidable para recoger migajas de alimento. Se utilizó un laberinto en forma de cruz, alzado a 50 cms de altura, para que los animales pudiesen verla con todo detalle desde abajo, con dos de sus brazos descubiertos y los otros con paredes de acrílico.

 

Los sujetos fueron expuestos a tres condiciones experimentales:

  1. De control, con un espacio legal de 168 cms cuadrados para cada animal.
  2. De hacinamiento con un espacio per cápita de 50.4 cms.
  3. De aislamiento total

 

Cada condición era para 10 sujetos y duró hasta el día número 60. Los alimentos entregados por día suponían un incremento del 300 %, teniendo en cuenta lo añadido de un día para otro. El alimento era entregado puntualmente a las 9 de la mañana.

 

Durante los días 58 a 60 se realizó en control de la ansiedad al iniciarse la fase oscura, retirándose el alimento a las 19.30 horas. Dicha prueba consistía en introducir por primera vez al animal cinco minutos y medir dos variables: tiempo de permanencia y número de entradas, suponiendo que cuando menor era mayor era el nivel de ansiedad en las ratas.

 

Los resultados señalan que los sujetos expuestos a los grupos experimentales (de hacinamiento y de aislamiento) estuvieron menos tiempo en el laberinto e inferior número de entradas; también mostraron una clara disminución en el consumo de alimentos en todo el ciclo de fase oscura en los grupos anteriores, pero sobre todo en el los hacinados, con pérdida de peso.

 

Fijémonos en lo detallado de ambos experimentos y comparemos éstos con los realizados con medidas covid. Analicemos el caso de Cataluña, sin lugar a dudas una de las Comunidades Autónomas de España que más han sufrido las consecuencias de estar medidas draconianas y marcadamente ilegales. La vanguardia, en su edición correspondiente a la fuente bibliográfica 32 destaca que “La Generalitat ha decidido prorrogar las medidas vigentes de contención de la pandemia de Covid-19 hasta el próximo 9 de abril. Así pues, durante la Semana Santa mantiene las restricciones de movilidad actuales, con cierre perimetral Catalunya, toque de queda entre las diez de la noche y las seis de la mañana, así como el levantamiento del confinamiento comarcal solo para las personas que se desplacen individualmente o con su burbuja de convivencia”. El toque de queda se correspondería con condiciones de aislamiento social forzado y la fase oscura del experimento anterior (de 10 de la noche a 6 de la mañana). Que los bares puedan atender sólo de 7.30 a 17 horas supone una medida de similares características. Con respecto al confinamiento comarcal, que impide el libre flujo entre pueblos, los perímetros sólo pueden pasarse por (33) “motivos médicos, regresar al domicilio; cumplir obligaciones laborales, profesionales, empresariales, institucionales o legales, acudir a un centro universitario, docente o educativo, cuidar a personas dependientes (niños, ancianos, discapacitados o vulnerables), ir al banco o una entidad aseguradora; realizar actuaciones necesarias o urgentes ante organismos públicos, judiciales o notariales; renovar permisos y documentación oficial; realizar exámenes o pruebas oficiales inaplazables; un causa de fuerza mayor o situación de necesidad”. Por supuesto que Cataluña queda completamente cerrada. Mas, afortunadamente llegó el respiro (30) cuando “el secretario general de Salud de la Generalitar, Marc Ramentol, ha abierto la puerta a modificar en las próximas semanas la normativa del toque de queda para ofrecer algo de alivio a los ciudadanos, después de medio año sometidos a las restricciones de movilidad por las noches. “En el caso del toque de queda, somos conscientes de dos cosas. La primera es que es una medida eficaz; la segunda es que está afectando emocionalmente, especialmente a las capas más jóvenes de nuestra sociedad”, ha justificado en una entrevista en Catalunya Ràdioy señala para más cinismo en economía digital que “El principal síntoma de este cambio de tendencia es la reducción de la velocidad de propagación del virus (Rt) que este domingo ha caído seis centésimas hasta los 1,32 puntos. En todo caso, todavía está muy lejos del umbral que marca la entrada en una fase de reducción de la pandemia. También se ha minimizado el índice que mide el riesgo de rebrote (EPG) que ha regresado hasta los 346 puntos, lo que supone 12 menos que en la jornada anterior”. Si la reducción de seis escuálidas centésima en la rt, que supuestamente mide la velocidad de propagación del virus y el regreso a los 346 puntos con el riesgo de rebrote permite cierto alivio en las medidas para los castigados catalanes por el absurdo de medidas surrealistas, lo que se observa es que en este modelo de experimento se utilizan datos subjetivos y falsos para condicionar a la población a progresar con  miedo al contagio y otros, el cual justifica que tengan que cerrar los bares a las cinco de la tarde y que no puedas salir del pueblo para hacer  una mera visita. Lo lamentable es que no es la única comunidad en la que se han dado estas situaciones tan absurdas y, por cierto, bien estudiadas desde un punto de vista psicológico, cuyo resultado es que los sujetos se han adaptado a la situación con tal de evitar el daño emocional mediante la disonancia cognitiva y han ido adoptando hábitos afines a los que las autoridades han ido marcando. Es decir, que nos encontramos con un doble proceso tanto de condicionamiento operante como de modelado, pues este proceso no se ha dado de la noche a la mañana sino de manera gradual, ya que se ha ido preparando a la población con avisos sobre casos covid y tasas de contagio antes de encerrarlos como si fueran ratas de laboratorio. De hecho, en diciembre del año 2020 la Vanguardia publicaba que (34)” en la semana del 2 al 8 de diciembre se han notificado 6.590 nuevos casos de Covid-19 en Catalunya, lo que representa una media de 941 al día y es la cifra más baja desde el inicio de la segunda ola a principios de septiembre. En los días siguientes, los diagnósticos han repuntado con 1.021 casos diarios de media en la semana del 3 al 9 de diciembre y 1.077 en la semana del 4 al 10. Estos incrementos se explican por los casos registrados los días 9 y 10 de diciembre, muy superiores a los de los días 2 y 3”. Y, para echa más leña al fuego señala que “la tendencia al alza ha continuado desde el 11 de diciembre, según datos provisionales publicados en Dades Covid; estos datos no recogen aún el total de nuevos casos debido a los retrasos de notificación de hasta tres días”, así como que “el repunte de contagios llega en un momento en que se diagnostican unos mil casos diarios de infección por coronavirus en Catalunya y hay casi 350 pacientes con Covid ingresados en las ucis; las cifras multiplican aproximadamente por diez las registradas al final de la primera ola, cuando se diagnosticaban menos de cien casos diarios y el número de pacientes ingresados en ucis bajó a 40”. La clave reside en incrementar la gravedad de las noticias a futuro, incluso a falta de datos veraces.

Para buscar un fundamento a este tipo de condicionamiento aplicado a humanos es meritorio acudir a la obra de Chester (1975) (36) en la que analiza la lista éxitos y fracasos de Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Adolf Hitler. La obra analiza los éxitos y fracasos de esta figura histórica de la Alemania nazi, en un fragmento de la obra de Adolf Hitler Mein Kampf. “El arte de la propaganda consiste precisamente en ser capaces de despertar la imaginación del público a través de la incentivación de sus sentimientos, encontrando la apropiada forma psicológica que capturará su atención y llamará al corazón de las masas. La capacidad receptiva de las masas está muy restringida y su capacidad de entendimiento es débil. Por otra parte, olvidan rápidamente. Toda propaganda efectiva debe limitarse a ideas simples y debe expresar tanto como se pueda fórmulas estereotipadas. Estos eslóganes deberían ser persistentes y repetirse hasta que el último individuo asimile la idea a la que se le está condicionando” (Manville, Roger and Fraenkel Heinrich, Dr. Goebbels, his life and death, Simon & Schuster, New York, 1960, p 69). P 67

 

En cuanto a la alteración del lenguaje, otros de los aspectos que veremos después, se señala que “Goebbels ha introducido una nueva expresión en el vocabulario de la propaganda. No es de un exclusivo uso interno. Está empleando ahora el término realidad poética en contraste con una amplificación de la realidad concreta. Dado que conocemos poco de algunos eventos, planes o operaciones del enemigo, Goebbel dice: “no deberíamos estar violando la verdad si añadimos algo a la historia para tapar agujeros. Deberíamos describir las cosas tal como podrían suceder en el futuro…” “. Para ello es esencial un perfecto de la prensa, algo que Goebbels no logró totalmente ante la segunda guerra mundial y los evidentes desastres que supusieron a la población de aquella época.

 

Florez-Villamar et al (2018) (35) establecen las diez técnicas de manipulación de masas con vistas al sesgo de la información para introducir una de naturaleza falsa (pp 23-24):

  1. Distracción de los asuntos importantes.
  2. Creación de problemas para luego resolverlos.
  3. Gradualidad en la introducción de la información para que sea aceptada por la población.
  4. Hacer creer que las medidas propuestas son dolorosas y necesarias.
  5. Se trata al ciudadano como si fuera un niño sin capacidad de análisis.
  6. Empleo del recurso emocional para impedir la reflexión crítica a través del miedo.
  7. Mantener a la población en la ignorancia absoluta y en un estado de desinformación sobre los asuntos realmente importantes para la secta.
  8. Estimular al público para ser complaciente con la mediocridad a través del egoísmo, el individualismo y la inactividad ante el ataque del Estado a la sociedad.
  9. Autoculpabilidad: hacer creer al sujeto es el único responsable posible de su desgracia.
  10. Hacer un estudio detallado de la población a nivel psicológico y emocional, así como social y cultural.

Es evidente que estas ideas se relacionan con las anteriormente mencionada sobre las estrategias de Joseph Goebbels. El uso de información estereotipada se observa en los números, las tasas por cada 100.000 habitantes o el porcentaje de hospitalizados, una constante en todas las noticas covid. Quiere esto decir que detrás de estas medidas, tomadas por el gobierno de España y autoridades autonómicas se encuentra la filosofía de la manipulación nazi. El control totalitario de los medios de comunicación es el área mejorada con respecto a la estrategia del ministro de propaga de Adolf Hitler, dado que todos los oficiales, así como colegios profesionales están en la misma línea informativa, lanzando los mismos mensajes o no, dependiendo de si desean añadir a este sucio juego la confusión que podría ayudar a incrementar más si cabe el miedo de la población subyugada.

 

CONDICIONAMIENTO CLÁSICO COVIDIANO  Y CONTROL POBLACIONAL.

Todo control social por parte de una secta, siguiendo a Cuevas (2016) establece la necesidad de que exista una dependencia existencial, haciendo, según Singer y Lalinas (1977) creer que existe un estado de urgencia, y según Hasan (2012) pertinente el uso de una indumentaria, como en este caso es el bozal. El fin no es otro que romper el pensamiento autónomo del sujeto, su capacidad de decisión, activar la necesidad de pedir permiso, establecer una jerarquía de carácter opresivo y un líder de naturaleza sobrevalorada con órdenes de la misma naturaleza, aunque ésta sea absurda e ilógica.

 

Todo ello se logra mediante la dirección de la conducta del covidiano, en este caso, de modo que estas acciones han de transformarse en habituales y ello facilita todo el adoctrinamiento ideológico que creer en esta pandemia conlleva.

 

Afortunadamente contamos con dos valiosas pruebas para demostrarlo, ambas del Boletín Oficial del Estado.

 

El RD 21/20 de 9 de junio (44) señala en sus fundamentos: “Evidentemente, las necesarias medidas de contención adoptadas han tenido un impacto económico y social muy relevante, ya que han supuesto reducir la actividad económica y social de forma temporal, restringiendo la movilidad y paralizando la actividad en numerosos ámbitos; con las consiguientes pérdidas de rentas para trabajadores y hogares, así como para las diferentes empresas y sectores de la economía española. Por ello, desde un primer momento, se han venido adoptando medidas económicas y sociales que permitan garantizar la protección de familias, trabajadores y colectivos vulnerables; sostener el tejido productivo y social; y mitigar los evidentes perjuicios generados por la crisis sanitaria mediante la adopción de un conjunto de disposiciones articuladas en distintos reales decretos-leyes orientados a movilizar los recursos nacionales para la protección frente a esos efectos adversos, con especial atención a los colectivos más vulnerables”. Entramos entonces en medidas que tiene como fin permitir el desenvolvimiento de la economía, es decir de manipular a la población en base a sus reglas, aplicando la lógica del neolenguaje covidiano. Y señala: “mediante Acuerdo del Consejo de Ministros de 28 de abril de 2020, se aprobó el Plan para la Transición hacia una Nueva Normalidad, que concibe el levantamiento de las medidas de contención de modo gradual, asimétrico, coordinado con las comunidades autónomas y adaptable a los cambios de orientación necesarios en función de la evolución de los datos epidemiológicos y del impacto de las medidas adoptadas”.

 

Mientras el articulo 4 dice de manera muy genérica que “todos los ciudadanos deberán adoptar las medidas necesarias para evitar la generación de riesgos de propagación de la enfermedad COVID-19, así como la propia exposición a dichos riesgos, con arreglo a lo que se establece en este real decreto-ley.”, establece una serie de normas de higiene. A nivel global señala el uso de mascarillas como obligatorias en los siguientes términos, según el artículo 6;:

 

“1. Las personas de seis años en adelante quedan obligadas al uso de mascarillas en los siguientes supuestos: a) En la vía pública, en espacios al aire libre y en cualquier espacio cerrado de uso público o que se encuentre abierto al público, siempre que no resulte posible garantizar el mantenimiento de una distancia de seguridad interpersonal de, al menos, 1,5 metros. b) En los medios de transporte aéreo, marítimo, en autobús, o por ferrocarril, así como en los transportes públicos y privados complementarios de viajeros en vehículos de hasta nueve plazas, incluido el conductor, si los ocupantes de los vehículos de turismo no conviven en el mismo domicilio. En el caso de los pasajeros de buques y embarcaciones, no será necesario el uso de mascarillas cuando se encuentren dentro de su camarote o en sus cubiertas o espacios exteriores cuando resulte posible garantizar el mantenimiento de una distancia de seguridad interpersonal de, al menos, 1,5 metros.

  1. La obligación contenida en el apartado anterior no será exigible para las personas que presenten algún tipo de enfermedad o dificultad respiratoria que pueda verse agravada por el uso de la mascarilla o que, por su situación de discapacidad o dependencia, no dispongan de autonomía para quitarse la mascarilla, o bien presenten alteraciones de conducta que hagan inviable su utilización. Tampoco será exigible en el caso de ejercicio de deporte individual al aire libre, ni en los supuestos de fuerza mayor o situación de necesidad o cuando, por la propia naturaleza de las actividades, el uso de la mascarilla resulte incompatible, con arreglo a las indicaciones de las autoridades sanitarias.
  2. La venta unitaria de mascarillas quirúrgicas que no estén empaquetadas individualmente solo se podrá realizar en las oficinas de farmacia garantizando unas condiciones de higiene adecuadas que salvaguarden la calidad del producto.

 

Dada la ambigüedad de la excepción señalada en el segundo apartado eso evidente que el uso de la mascarilla es obligatorio para toda la población y que librarse de ella exige de un informe que, por cierto, no es tan fácil de obtener como lo describen ni es aceptado por todas personas autorizadas por el Estado para salvaguardar su cumplimiento. La distancia de 1.5 metros es claramente una trampa y una manera de obligar a todo el mundo a llevarla en espacios abiertos en los que no hay absolutamente nadie. Como se comprueba no es una norma clara y bastante confusa, aparte de ser demasiado genérica ya que su fin es crear una costumbre en la población, a modo de guiar la atención de la ciudadanía hacia las normas covid y su obligado cumplimiento.

 

El artículo 7 se refiere a los centros de trabajo y señala:

1. Sin perjuicio del cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales y del resto de la normativa laboral que resulte de aplicación, el titular de la actividad económica o, en su caso, el director de los centros y entidades, deberá:

  1. a) Adoptar medidas de ventilación, limpieza y desinfección adecuadas a las características e intensidad de uso de los centros de trabajo, con arreglo a los protocolos que se establezcan en cada caso.
  2. b) Poner a disposición de los trabajadores agua y jabón, o geles hidroalcohólicos o desinfectantes con actividad virucida, autorizados y registrados por el Ministerio de Sanidad para la limpieza de manos.”

El tema de la limpieza d manos con alcohol forma parte de a rutina covidiana, llevándolo a todas partes y empleándolo a cada rato. Incluso la Fundación Mapfre (45) señala que su uso excesivo tiene como efectos secundarios resequedad, irritación, comezón, hinchazón, y lesiones graves e infecciones. Es decir, que aún siendo obligatoria en los centros laborales su uso puede ser perjudicial. Por supuesto que incluye también el uso de mascarillas, aunque no lo mencione.

“c) Adaptar las condiciones de trabajo, incluida la ordenación de los puestos de trabajo y la organización de los turnos, así como el uso de los lugares comunes de forma que se garantice el mantenimiento de una distancia de seguridad interpersonal mínima de 1,5 metros entre los trabajadores. Cuando ello no sea posible, deberá proporcionarse a los trabajadores equipos de protección adecuados al nivel de riesgo.” El adoctrinamiento está claro en los puestos de trabajo donde se logran los beneficios para la supervivencia: hacer que el sujeto se habitúe a la distancia de seguridad como requisito sine qua non y estar obligado con ir con indumentaria especial en el caso de que no sea posible. Dado que es el jefe de la empresa el responsable de seguir estas normas, bajo el mandato del Estado y que el trabajador está obligado por ley, el mantenimiento del puesto de trabajo pasa por obedecer ciegamente al líder.

“d) Adoptar medidas para evitar la coincidencia masiva de personas, tanto trabajadores como clientes o usuarios, en los centros de trabajo durante las franjas horarias de previsible mayor afluencia.

  1. Adoptar medidas para la reincorporación progresiva de forma presencial a los puestos de trabajo y la potenciación del uso del teletrabajo cuando por la naturaleza de la actividad laboral sea posible.”” El apartado e refuerza la idea del distanciamiento social y la falta de contacto siendo el teletrabajo desde casa la excusa perfecta para aislar unos de trabajadores de otros, o unos seres humanos de otros, el fin último de la secta covidiana.

 

Pero en sus apartados 2 y 3 aparece la parte más maquiavélica:

:” 2. Las personas que presenten síntomas compatibles con COVID-19 o estén en aislamiento domiciliario debido a un diagnóstico por COVID-19 o que se encuentren en periodo de cuarentena domiciliaria por haber tenido contacto estrecho con alguna persona con COVID-19 no deberán acudir a su centro de trabajo.

  1. Si un trabajador empezara a tener síntomas compatibles con la enfermedad, se contactará de inmediato con el teléfono habilitado para ello por la comunidad autónoma o centro de salud correspondiente, y, en su caso, con los correspondientes servicios de prevención de riesgos laborales. De manera inmediata, el trabajador se colocará una mascarilla y seguirá las recomendaciones que se le indiquen, hasta que su situación médica sea valorada por un profesional sanitario.”

 

El apartado 2 es Satánico. Tengamos en cuenta el diagnóstico se practica con una PCR que no tiene validez ni objetividad al dar resultados más que nada caprichosos y por azar. Decidir que alguien que ha dado positivo no pueda ir a trabajar, a pesar de no tener ningún síntoma es absurdo desde el punto de vista médico-científico y mucho más que alguien que tuvo contacto con dicho sujeto, también sano, tenga que sufrir una cuarentena domiciliaria, es decir un aislamiento forzoso, aparte del estigma que ello supone en el centro de trabajo en el que el temor a ser despedido en plena crisis financiera y económica, causada de por si por las absurdas medidas, reactiva el temor a quedarse sin ingresos, así como el individualismo exacerbado, la desconfianza y el temor al compañero de trabajo al que, inconscientemente, se va a percibir como agente infeccioso. Todo un genial plan de ingeniería social para desarrollar sus despiadados planes. Ante el menor síntoma, de acuerdo con el apartado tercero, el sujeto tendrá mascarilla y será aislado de sus compañeros a la espera de la atención médica urgente para dirimir su caso, lo cual incrementa más el temor del sujeto a ser el chivo expiatorio del día, con el daño psicoemocional que ello conlleva, es decir, que cualquier miembro puede ser discriminado y a la menor sospecha; ya no es importante ni el color de piel sino la arbitrariedad de normas sin sentido alguno.

 

Estas normas a los centros educativos (ver artículo 9), centros sociales y residencias (artículo 10), establecimientos comerciales (artículo 11), hoteles (at 12), actividades de hostelería (art 13), establecimientos culturales (14), instalaciones deportivas (15) y resto de centros (16), es decir, cualquier lugar donde un sujeto entre en interacción con otro sujeto siempre y cuando no sea el domicilio particular o familiar, núcleo de los convivientes. Dado el permiso dado para acceder a la nueva normalidad, no hay escape posible y estas normas pasan a regular las de convivencia habitual entre los miembros. Esto se cumple incluso en el transporte, ya sea terrestre o aéreo. (artículos 17 y 18).

 

No satisfecho el gobierno español con su terrorífica hazaña, las Comunidades Autónomas regularon el régimen sancionador, la publicación del BOE del 15 de agosto, de 2020 (42), ordenando a la Comunidad de Extremadura el cambio de normativa 7/2011 en materia sanitaria. En uno de las modificaciones se lee que “ El régimen sancionador establecido en la presente disposición será aplicable con ocasión de las crisis sanitarias ocasionadas por la COVID-19 u otras epidemias respecto de las acciones u omisiones realizadas en el territorio de la Comunidad Autónoma de Extremadura por cualquier persona física o jurídica que incumpla las medidas y obligaciones contenidas en las disposiciones o en los actos en materia de salud pública adoptadas por las autoridades estatales o autonómicas como consecuencia de la COVID-19 u otras epidemias al amparo, en particular, de las medidas especiales de intervención u otros mecanismos excepcionales de intervención previstos en la normativa” .Es decir, que se aseguran que la ley se cumpla y que el desobediente se castigado o sacado del juego social si no cumple la norma y, como dado que las Comunidades autónomas forman parte de la estructura del Estado, he aquí el plan perfectamente diseñado.

 

Y para que quede más claro se establecen una serie de infracciones que van desde las más leves a las más graves Helas aquí:

 

Clasificación de las infracciones:

4.1) Infracciones leves:

  1. a) El incumplimiento de la obligación de uso o uso inadecuado de la mascarilla y demás material de protección establecido por las autoridades sanitarias.
  2. b) El incumplimiento del deber individual de cautela y protección, así como de las medidas generales de prevención e higiene exigibles para toda la ciudadanía.
  3. c) El incumplimiento de la obligación de aislamiento o cuarentena contraviniendo las instrucciones o actos de las autoridades sanitarias.
  4. d) La participación en reuniones, fiestas, eventos o cualquier otro tipo de acto de similar naturaleza, en espacios públicos o privados, en los que se produzcan

aglomeraciones que impidan o dificulten la adopción de las medidas sanitarias establecidas con ocasión de la epidemia por la autoridad sanitaria.

  1. e) El incumplimiento de las medidas generales de prevención e higiene adoptadas para cualquier tipo de establecimiento o actividad, sea en espacios o locales, públicos o privados adoptadas por la autoridad sanitaria a causa de la epidemia.
  2. f) El incumplimiento de las medidas que supongan una limitación de movimientos o desplazamientos contraviniendo lo dispuesto por la autoridad sanitaria fuera de los supuestos previstos en la letra c).
  3. g) El incumplimiento por parte de los establecimientos abiertos al público de la obligación de información a los usuarios en relación con el cumplimiento horario, el aforo del local, la distancia social, la obligatoriedad del uso de mascarilla u otro elemento de protección o sobre cualquier otra medida de obligada comunicación a la ciudadanía contraviniendo lo dispuesto por la autoridad sanitaria.
  4. h) El incumplimiento de los límites de aforo o del número máximo de personas permitido, hasta un quince por ciento por encima del límite o máximo establecido por las autoridades sanitarias.
  5. i) El incumplimiento de las medidas de control de aforo o de circulación del público establecido por las autoridades sanitarias.
  6. j) La permisividad por parte de los propietarios, titulares o gestores de establecimientos de hostelería y ocio sobre el incumplimiento de medidas sanitarias por parte de los usuarios cuando dichos incumplimientos se presenten en un número o volumen que permita deducir su tolerancia.
  7. k) El incumplimiento de la elaboración de protocolos, planes de contingencia o asimilados en relación con aquellos establecimientos o actividades en que se haya establecido dicha exigencia.
  8. l) El incumplimiento simple del deber de colaboración con los agentes y la autoridad sanitaria.
  9. ll) Cualquier otra infracción de las medidas u obligaciones establecidas por las autoridades sanitarias para afrontar la crisis sanitaria y que no esté calificada como falta grave o muy grave.
  10. m) Las demás infracciones previstas en la Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública, en esta ley, en la normativa de desarrollo y en la legislación especial sanitaria aplicable en las que reciban dicha calificación, y que resultaren de aplicación en función de su naturaleza con ocasión de la crisis sanitaria.

4.2) Infracciones graves:

  1. a) El incumplimiento de la obligación de aislamiento o cuarentena acordada de conformidad con lo establecido por las autoridades sanitarias si esta hubiere supuesto un riesgo grave o un daño para la salud pública.
  2. b) El incumplimiento de las medidas que supongan una limitación de movimientos o desplazamientos fuera de los supuestos previstos en la letra anterior cuando hubiere supuesto un riesgo grave o un daño para la salud pública.
  3. c) La organización de reuniones, fiestas, eventos o cualquier otro tipo de acto de similar naturaleza, en espacios privados o públicos, en los que se produzcan aglomeraciones que impidan o dificulten el cumplimiento de las medidas sanitarias de prevención establecidas por las autoridades sanitarias.
  4. d) La denegación de apoyo, auxilio o colaboración a los agentes de la autoridad o a la autoridad sanitaria cuando pusiera en riesgo o fuere trascendente para la salud.
  5. e) El incumplimiento del deber de información o colaboración con las autoridades competentes para realizar el seguimiento y la vigilancia epidemiológica de la COVID-19 u otras epidemias.
  6. f) La resistencia a suministrar datos o la obstrucción a facilitar información a las autoridades competentes o a sus agentes, así como el suministro de información inexacta que tuviera trascendencia para la salud.
  7. g) No realizar ni atender los requerimientos sanitarios que sean adoptados por las autoridades competentes, así como no comunicar los casos de sospecha o diagnóstico de la enfermedad o de hechos relevantes cuya declaración resulte obligatoria.
  8. h) El incumplimiento de las instrucciones recibidas de la autoridad competente o el incumplimiento de un requerimiento de estos, cuando no sea constitutivo de infracción muy grave.
  9. i) El incumplimiento de los límites de aforo o del número máximo de personas permitido a los establecimientos o en las actividades, cuando este no sea constitutivo de una infracción leve.
  10. j) La apertura de locales, celebración de actos o realización de actividades que hayan sido expresamente prohibidas o suspendidas por la normativa aplicable o acto de la autoridad competente, o que no hayan sido autorizadas por esta en los casos en los que sea exigible.
  11. k) El quebrantamiento de las medidas provisionales o cautelares adoptadas por las autoridades sanitarias.
  12. l) La realización de otras conductas u omisiones que infrinjan las obligaciones o medidas establecidas para afrontar la crisis sanitaria ocasionada por la COVID-19 u otras epidemias, que produzcan un riesgo o un daño grave para la salud de la población cuando no sea constitutiva de una infracción muy grave.
  13. ll) Las demás infracciones previstas en la Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública, en esta ley, en la normativa de desarrollo y en la legislación especial sanitaria aplicable en las que reciban dicha calificación, y que resultaren de aplicación en función de su naturaleza con ocasión de la crisis sanitaria.

4.3) Son infracciones muy graves las siguientes:

  1. a) El incumplimiento de la obligación de aislamiento o cuarentena acordada de conformidad con lo establecido por las autoridades sanitarias si este hubiere comportado daños graves o muy graves para la salud pública.
  2. b) El incumplimiento de las medidas que supongan una limitación de movimientos o desplazamientos fuera de los supuestos previstos en la letra anterior cuando hubiere comportado daños graves o muy graves para la salud pública.
  3. c) El incumplimiento, de forma reiterada, de las instrucciones recibidas de la autoridad competente, o el incumplimiento de un requerimiento de ésta, cuando comporte daños graves para la salud.
  4. d) Cualquier comportamiento doloso que dé lugar a riesgo o alteración sanitaria grave.
  5. e) Los incumplimientos por acción u omisión de los actos y de la normativa dictada para hacer frente a las crisis sanitarias provocadas por la COVID-19 u otras epidemias, siempre que produzcan un riesgo o un daño muy grave para la salud pública.
  6. f) Las demás infracciones previstas en la Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública, en esta ley, en la normativa de desarrollo y en la legislación especial sanitaria aplicable en las que reciban dicha calificación, y que resultaren de aplicación en función de su naturaleza con ocasión de la crisis sanitaria.
  7. La comisión de las infracciones previstas en esta disposición dará lugar a la imposición de las siguientes sanciones:
  8. a) En el supuesto de infracciones leves: Multa de hasta 3.000 euros. En todo caso, la sanción por la falta de uso o uso inadecuado de la mascarilla durante la situación de crisis sanitaria ocasionada por la COVID-19 será de 100 euros.
  9. b) En el caso de las infracciones graves: Multa de 3.001 hasta 60.000 euros.
  10. c) En el caso de infracciones muy graves: Multa de 60.001 hasta 600.000 euros”.

 

Está clara la larguísima lista de conductas sancionables y que las multas de hasta 3000 euros, para las infracciones leves son impagables para muchas personas; se observa como emplean la economía y lo que llaman nueva normalidad para condicionar a la población siguiendo burdos condicionamientos pavlovianos con un fin mucho más perverso que se describe finalmente cuando se toque el tema de las vacunas covid.

 

Y, por si no fueran pocas las presiones sobre una sociedad torturada por normas dictatoriales y absurdas, el Estado español, ante el fin del estado alarma el 9 de mayo de 2021, lanza otra norma (43), o ley 2/21, de 29 de marzo, cuyo artículo 6 señala el uso obligatorio de mascarillas para mayores de seis años, sin importancia la distancia de seguridad de la otra persona (“Las personas de seis años en adelante quedan obligadas al uso de mascarillas en los siguientes supuestos: a) En la vía pública, en espacios al aire libre y en cualquier espacio cerrado de uso público o que se encuentre abierto al público..b) En los medios de transporte aéreo, marítimo, en autobús, o por ferrocarril, así como en los transportes públicos y privados complementarios de viajeros en vehículos de hasta nueve plazas, incluido el conductor, si los ocupantes de los vehículos de turismo no conviven en el mismo domicilio. En el caso de los pasajeros de buques y embarcaciones, no será necesario el uso de mascarillas cuando se encuentren dentro de su camarote”).  Sobran las palabras ante la índole obsesiva sobre el uso de los bozales y otras medidas por parte del gobierno español, su presidente, sus ministros y su equipo de asesores.

 

Todas estas medidas, por sólo mencionar algunas, son una prueba de cómo:

  1. A través de un condicionamiento tan básico que cualquier estudiante de la carrera de psicología entiende rápidamente, las autoridades ejercen un poder que no les compete desde un punto de vista constitucional al vulnerar los derechos fundamentales más básicos de los ciudadanos, sometiéndolos a un régimen dictatorial.
  2. Todos estos diseño experimentales, redactados y detallados en el BOE, con el uso de refuerzos tan negativos como multas desproporcionadas o un pánico que se introduce en el sistema límbico por mor a que todas las actividades de supervivencia están impregnadas de la ideología covid, de modo que el ciudadano se ve enfrentado a la nueva dictadura sanitaria sin descanso, generando estrés, ansiedad, depresión, miedo al vecino y a cualquier otro ciudadano que pudiese recordarle normas tan absurdas y satánicas como las que se han expuesto de tan amplia forma, se ve obligado por la fuerza de la ley y de su instinto más básico a entrar en el juego y a seguir estas normas como hábitos que se introducen en la mente y en costumbre, el objetivo de estas normas sin lugar a duda.
  3. Ninguno de estos experimentos tiene el consentimiento del ciudadano que sufre semejante tortura. Del mismo modo que a principios se siglo XX se hacían estos trabajos con ratas, perros y gatos, con estímulos aversivos, estando el interés en los resultados desde un punto de vista científico, hoy en día lo hacen con millones de personas bajo la excusa de una pandemia falsa y sin sentido, con unos efectos no sólo económicos, sino emocionales, psicológicos y sociales que el estrés postraumático a la largo es imposible de calcular. Los suicidios frutos de casos de depresión que no han sido estimados y que no lo son porque no conviene ni al gobierno y mucho menos a los que son responsables de esta suerte de genocidio psicológico, así como otras secuelas, dentro de los delitos de lesa humanidad, como se verá más adelante, de acuerdo con las leyes internacionales, no justifica que los Estados actúen como agentes de un Instituto Tavistock que declare la guerra a la sociedad de manera tan abierta.
  4. Y finalmente que todo ello no tendría sentido si no se hiciese en el marco de una secta, que se acopla a los requerimientos de acción de la persuasión coercitiva, tal como el BOE nos muestra inclusive, con toda frialdad y descaro.

Todo conduce a conductas repetitivas que se analizarán más adelante con más detalle en cuanto a su significado psicológico y emocional

 

LA INDENFENSIÓN APRENDIDA EN HUMANOS COMO CLAVE DE COMPRENSIÓN DE LA MANIPULACIÓN COVIDIANA.

 

  1. Matute (1993), (68) inicia su investigación señalando como la indefensión aprendida se produce cuando un ser vivo asimila que no existe una relación entre su respuesta y su efecto, estando éste asociado a un resultado desagradable. En los primeros experimentos de Seligman se realizaron con perros, pero parece ser que con los humanos no funciona igual. Posteriormente se hará la lectura con respecto a la pandemia.

 

Seleccionados 43 estudiantes de la Universidad de Deusto y habiendo respondido dos tests, una de ansiedad y otro de depresión, fueron asignados a tres grupos experimentales: escape, acoplado y control (sin tratamiento).  Los sujetos fueron expuestos a un sonido de 3000 Hz con un máximo de 5 segundos. La idea de diferenciar entre indefensión y superstición resultaba muy atractiva, por lo que cual fueron medidos en la medida de si repetían la misma conducta.

 

El experimento tuvo distintas fases:

  1. Presentación y test.
  2. Fase experimental en la que debían eliminar apagar el sonido pulsando las teclas 1, 2 ó 3 en combinación de dos o de uno. En el grupo de escape sólo era válido el número 21. Con 40 ensayos.

El nivel de superstición en el grupo acoplado fue del 56.03% durante dicha fase, con una fuerte ilusión de control, es decir que creían que una respuesta era suficiente magia como para eliminar el estímulo aversivo; en otras palabras, hablamos de pensamientos mágicos Quere esto decir que en humanos, bajo ciertas circunstancias, la indefensión aprendida no produce miedo sino creencias absurdas bajo las cuales el sujeto cree escapar de la situación aversiva.

 

Por su parte Docampo M (2002) (69), realizó otro interesante diseño que nos puede arrojar luz. Con 192 estudiantes de A Coruña, se les aplicó el cuestionario CASQ de estudio atribucional, es decir, del modo en el que definimos las causas de los eventos agradables o desagradables, ya sea partiendo del locus de control interno (el propio sujeto es responsable), externo (la razón es externa) o indefinida. Se definieron cuatro situaciones experimentales:  indefensión, inmunización, resoluble y control. En la fase de inmunización los sujetos tuvieron que ordenar cinco letras para hacer una palabra, de modo que en todos los ensayos de esta fase la secuencia era la misma (5-1-3-2-4, por ejemplo). En la fase de pretratamiento, el grupo resoluble tuvo la misma tarea que el grupo de inmunización, mientras que en los grupos de indefensos e inmunes se presentaron anagramas sin solución. En la fase final de prueba tuvieron una lista de tareas en la que la secuencia era la misma en todos los casos, más 15 taras fáciles para que tuvieran un buen sabor de boca al finalizar el experimento. En esta fase estuvieron los 4 grupos, incluido el de control.

 

Según los resultados, los sujetos del grupo indefenso, que tuvieron la tarea sin solución, tuvieron menos aciertos, presentaron una latencia de respuesta más larga y necesitaron más ensayos que el resto de los grupos. Se creía que la atribución interna, asociada a la posible culpa, era clave, siguiendo los diseños tradicionales, pero no fue así pues los sujetos interno-inmunizados resolvían mejor que los interno-indefensos, no siendo significativa las diferencias entre sujetos internos, externos o no definidos en este último grupo. Por otra parte, los no definidos-inmunizados resolvieron peor que los no definido-indefensos, mientras en los grupos inmunizados e indefensos daba igual el estilo atribucional.

 

Vistos estos resultados podemos concluir con gran acierto que:

  1. Una situación de imposible resolución conduce a menores tasas de éxito y satisfacción de cara a obtener la tranquilidad y la seguridad para ejecutar una tarea tan ardua como es sobrevivir en todo este dantesco espectáculo creado a raíz de los condicionamientos anteriores. No es extraño entonces que ni la ansiedad, ni la depresión, ni los trastornos disociativos ni los casos de suicidio hagan su aparición. Estas situaciones son per se eficaces para generar estos problemas psicológicos y emocionales, independientemente de sí el sujeto siente culpa interna como predisposición a un locus de control interno o no. Pensemos en el conjunto de dificultades económicas, los conflictos dentro la familia, los sinsabores de no poder estar cerca de los seres queridos, la sensación de incertidumbre ante el futuro y la dificultad de adaptarse a un entorno que, de la noche a la mañana, se ha convertido en claramente hostil. Resolver estas ecuaciones es sin duda no complicado, sino imposible por cuanto los deseos y necesidades no cuadran con lo que la situación demanda en sí, entrándose en una no resolución que, en ningún caso, puede ser lógica y mucho menos racional. La clave reside en que los sujetos o bien no cuentan con las estrategias o bien el problema no es resoluble ya que presenta graves inconsistencias internas entre su contenido y su requerimiento, por falta de relación entre estos dos aspectos. En el caso del problema planteado a raíz de la pandemia, el contenido de la tarea, que es seguir sobreviviendo, no se relaciona con el fin que es seguir las reglas que van contra dicha supervivencia (de hecho, esa contradicción se contagia a todo lo covidiano, como es el caso del uso de mascarilla por cuanto es perjudicial para la salud). Es decir, que sea cual sea la estrategia que se emplee, el resultado es un rotundo fracaso.
  2. Por otra parte, los humanos desarrollan la capacidad del pensamiento mágico en contexto muy ambiguos, tal como se vio en el grupo acoplado del experimento anterior. De hecho. la sensación de control puede ser irreal cuando se cree que realizando una determinada tarea el peligro ya no está presente. Para que se dé este fenómeno, basta con no dar pistas y dejar abiertas las posibilidades. En el caso de la psicopandemia se ha dado este fenómeno como clave para el uso de mascarillas porque, tratándose de una reacción irracional, como se puede observar, los sujetos se sienten seguros con el ritual covid. En este caso a la población se le presentó una serie de reglas que sirvieron de justificantes para que creyeran que una mascarilla pudiese salvarles la vida, al tener esa excusa a la mano y dada por las normas estatales y los medios de comunicación, en una trama relacionada con el miedo. Todo ello supuso facilitar estas creencias covidianas, de naturaleza completamente supersticiosas.
  3. Ambas estrategias se suman y los pensamientos mágicos actúan como vía de escape ante la activación de la disonancia cognitiva

 

Se puede ver, una vez más, como la pandemia está más relacionada con estrategias psicológicas de lo que se cree. Díaz, Rodríguez et al (2015) en cuanto a la disonancia cognitiva señalan que “Oreg (2003) creó un nuevo constructo, que denominó “disposición de resistencia al cambio”, y que se refiere a la “tendencia del individuo a resistir o evitar la realización de cambio, a devaluar el cambio en general y a encontrar el cambio como aversivo en diferentes contextos””  Sin entrar  en los detalles los experimentos que aparecen en la fuente número 70, que demuestran este hecho, toda reacción acorde con el protocolo covid responde a una resistencia a aceptar la alteración de situación, haciendo que todos los condicionamientos realizados, ya sea clásico, operante o indefensión aprendida, junto a la disonancia que impide aceptar los hechos, a  analizarlos con objetividad, de modo que fortalece el rechazo al cambio urgente y provoca alteraciones que pueden crear incluso un neolenguaje para entender la realidad a través de conceptos concomitantes, formando nuevos conceptos subjetivos que son compartidos en el inconsciente colectivo y ayudan para la inserción del individuo desde un punto de vista emocional, el cual se retroalimenta y permite que la disonancia cognitiva y la resistencia tomen más fuerza.

 

Finalmente se hace plausible que millones de personas pueden hacerse eco de una nueva forma de conceptualizar la realidad, sin importar si ésta se acoge a los beneficios del sujeto o no, sin que sea necesario el uso de la violencia y bastando con la sutil manipulación psioemocional.

 

LA INVERSIÓN DEL BIEN Y DEL MAL.

La  clave de la filosofía covidiana, centrada en la destrucción del individuo, se fundamenta en la acción del mal para hacer el bien, es decir no es sólo una inversión de la lógica, siguiendo unos modelos aparentemente absurdos, es una transgresión de la moral humana para llevarla al terrero de lo límbico y, en base a ellos, lograr que el sujeto actúe contra sí mismo gracias al cumplimiento de las leyes, que luego se detallarán, porque han sido aprobadas con maléfica inteligencia y en el momento correcto.

 

Ninguna de las medidas covidianas redunda en el bienestar, ni el uso de mascarillas, ni el aislamiento social, ni el empleo de medidas como las vacunas o el uso de las PCR, todas ellas tienen esa trampa, bien sea como medio para cazar al desaprensivo, como las dos últimas bien sea para el suicidio lento, como las dos primeras, todo ello sin mencionar las largas medidas económicas que conducen a la asfixia pertinente. La filosofía covidiana no está pensada justamente para facilitar la vida humana. Cuevas (2016) señala la importancia de los grupos por varias razones, la cuales serán adaptadas al mundo covidiano en base al uso de estos rasgos como vías de manipulación sectaria:

  1. Está claro que es una pieza clave del plan en el sentido de que es lo que rige nuestro día a día. Los seres humanos somos seres vivos y ese instinto nos condiciona completamente. Por ende, quien sea capaz de jugar con esa posibilidad, mejorándola o deteriorándola adquiere el control de nuestras vidas.
  2. Reducción de la ansiedad. Dado que el peligro se evita mediante la comparación social, es decir, permite evaluar el peligro que conlleva nuestras acciones para dicha supervivencia, si se logra convencer a la población de que el menor peligro reside en la obediencia, en forma de disonancia cognitiva a modo de elegir en el mal aparentemente menor, la manipulación tiene un éxito muy evidente.
  3. Autoestima positiva. El sujeto ha de percibir que hace lo correcto para sentir que toma las decisiones correctas para sí mismo, lo cual lo retroalimenta a seguir con ellas. En la medida en que el resultado o premio es la integración social, como siempre fue, aunque las reglas sean distintas, la sensación de bienestar reaparece, a pesar de ser aparente, fruto de la misma disonancia anterior.
  4. Protección social. Se busca la seguridad que dan los miembros del grupo, en este caso en forma de verificación de creencias, de que se hace lo correcto, máxime cuando éstas son absurdas y lesivas para el propio ser humano que las cumple, por supuesto, por miedo.
  5. Identidad social. El yo social y el yo individual son elementos esenciales dentro del concepto de personalidad, por la misma naturaleza grupal de lo seres humanos como especie. El problema surge cuando el yo social absorbe tanto al individual que éste pierde el discernimiento para elegir, es decir, deja de ser libre en sus juicios más elementales y opta por someterse a los patrones sociales. Se da entonces la paradoja de que la autoestima positiva no se da dado que ésta sería la capacidad de amarse y respetarse a sí mismo con vistas a lograr el bienestar psicológico y emocional.
  6. En sociedad se es más productivo porque se obtienen los medios necesarios al trabajar el sujeto en redes. La capacidad humana no se puede poner en práctica si no hay otros. En la medida en que estas redes dejan de ser operativas, como es el caso de la convivencia covidiana, disminuye y se pierde la capacidad de resolución de los problemas. así como el modo de afrontar la ansiedad y el estrés.
  7. Pertenencia y apoyo social: cuando las relaciones sociales son estables y duraderas, los sujetos tienen la sensación de que no están solos, dado que existe alguien que puede socorrer en una situación límite. Ello elimina el miedo al futuro y a lo ambiguo, indispensable para que los planes se puedan seguir desarrollando estrategias de supervivencia y se alcance un adecuado sentido de la realidad. Cuando, por el contrario, éstas no existen o están prohibidas, la tendencia a entrar en cuadros de indefensión aprendida se dispara porque se pierde la confianza en el éxito de la acción o decisión potencial y la perspectiva tanto del medio externo como del propio sujeto está distorsionada.

 

Ninguno de estos aspectos se da en el planteamiento covidiano, es más, parecen emplear medidas para lograr todo lo contrario. El modo de lograrlo es asociar la vía de salida ante el miedo, que es el cumplimiento de la norma al peligro o escenario que se desea crear partiendo de un plan preconcebido. Para ello se utiliza la visión catastrofista, haciendo creer que el mundo camina hacia el desastre que ellos mismos están creando paso a paso y esta nueva situación se relaciona con medidas en las que el Estado actúa aparentemente como defensor del ciudadano, protector de su salud, de su integridad social y como agente que garantiza su supervivencia, la cual se ve diezmada finalmente. El elemento negativo es opuesto a la naturaleza humana; por ello las normas covidianas, para ser efectivas, adquieren una nueva dimensión subjetiva: no es sólo que el sujeto las utilice como forma de autocensura o autoadoctrinamiento, sino que el sujeto lo ve como una regla sagrada de supervivencia la cual cumple por imperativo personal. La conciencia de que es urgente al encontrarse en un contexto nuevo e inesperado, hace que la aplicación de la norma se haga de manera autoimperativa, es decir, que el sujeto se ordena a sí mismo que dicha norma se debe cumplir, so pena de romper el equilibrio interior de autoconcepto, pertenencia social y sentido de la realidad, el cual retroalimenta el inicio del proceso o necesidad urgente de cumplir con la norma. Cuando el Estado activa estos principios, pone en marcha un boomerang de autodestrucción dentro del mismo sujeto. Es así como se logra que el aparato jurídico y policial se introduzca en el mundo de lo personal, violando el espacio más íntimo que pueda tener un ser humano y ello convierte al Estado en agente regulador del mundo subjetivo, no ya sólo del objetivo o material.

 

Con tal poder de sugestión, la mente del súbdito queda bajo el control del amo, llevándolo a un proceso de alienación, de borrado de memoria, de reprogramación; en otras palabras, ya no se es quién se era ni se podrá volver a ser pasando el mundo subjetivo a otra etapa en la que, bajo la excusa de adaptarse a la urgencia de la situación, la nueva programación va afectando paulatinamente al modo en el que se siente el mundo y las nuevas emociones, de cara a su utilidad para que el carácter perentorio que adquiere la actividad mental del sujeto  pueda darse, porque, de detenerse o sucumbir ante el agotamiento, se pierde inevitablemente toda referencia, de modo que el resultado es devastador: caer en el vacío más absoluto. La ansiedad, el trastorno obsesivo compulsivo y el escape de la depresión, como puerta trasera en la que el mundo mágico del individuo se desvanece para siempre, se convierten en guías de todas sus creencias y acciones, de modo que la mente ejerce su papel de inquisición totalitaria. Se exige al otro el cumplimiento de la norma absurda y se teje definitivamente el nuevo orden social, haciendo que quienes deseen escapar del mismo por razones obvias lo tengan cada vez más complicado.

 

Dado que la destrucción de la naturaleza humana, pretendida por la secta covidiana, es gradual y con tintes de ser no sólo muy evidente sino total de manera imperceptible, “Singer y Lalich (1997) describen cómo estos grupos presentan un sistema cerrado de lógica, con una estructura autoritaria que no da opción a la retroalimentación, rechazando cualquier modificación salvo aquella que autorice la jerarquía. Si el miembro se queja o no logra los objetivos, alegarán que es por su culpa, impidiéndole cualquier cuestionamiento de la doctrina. Se genera sentimientos de confusión, mostrando que la persona siempre está equivocada, salvo cuando obedece y se somete al grupo”.(Cuevas, 2016, p 315). Todo ello supone la entrada de la culpa como el mecanismo aversivo que permite que el macabro plan de se lleva hacia adelante en un contexto de tortura mental y emocional que conduce a la locura y posibles formas de esquizofrenia colectiva.

 

 

MANIPULACIÓN COVIDIANA DEL LENGUAJE.

“Guarde su distancia de seguridad”

Iglesias-Osores (2020) (41) defiende el confinamiento comparando dos supuestas curvas en la que, de seguir las recomendaciones del presidente en ese momento, el Sr. Vizcarra, la curva de incremento sería inferior, sin el riesgo que conllevaría, por ejemplo, reabrir la economía. El aislamiento social se ha convertido en garantía de éxito para superar la supuesta pandemia, dándose más importancia a las decisiones personales que a las gubernativas y solicitándose en el nombre de la Universidad Cayetano Heredia que se prolongue la cuarentena. Si se define este nuevo concepto de la neolengua, separarse supone una responsabilidad social en función del bien común, junto al sentimiento de culpa ante un Estado desvalido que requiere del ciudadano subyugado para que el país pueda regresar a la normalidad anterior de la pandemia gracias al trabajo de todos. Se juega a dar a cada sujeto un protagonismo nunca dado, en el sentido de que puede convertirse en el salvador de su patria y el premio es la sensación de ser útil a la sociedad en la que vive guardando ciertos protocolos, los cuales, por supuesto, considera creíbles y de los que se hablará más adelante.

 

Sin embargo, el absurdo de este argumento recae en estudios médicos y psicológicos sólidos que son anteriores a la pandemia del covid 19. Vera y Buela(1999)(37)  destacan en su investigación  los siguientes aportes:

  1. Bartrop, Lukurst, Lazarus y Kluh (1977) señalan que las situaciones de duelo alteran el sistema inmunitario.
  2. Theorell, Blomkust, Jonsson, Schulman, Bentrop y Stagedel (1995) realizaron un experimento con pacientes de VIH que tenían en una condición alto apoyo social y en otra baja. Midiendo los niveles de CD4 o de infocitos observaron que en el primer grupo los niveles bajaron menos que en el segundo.
  3. Herbert & Cohen (1993) descubrieron que la calidad de las relaciones sociales, disminuía los niveles linfocitos, de células K, así como citotóxicas

 

Río y Lisa (2015) (38) hicieron un experimento con 100 recién nacidos en un hospital peruano para averiguar el modo de reaccionar de ellos en el caso de ser bien amamantados inmediatamente o ser tratados convenientemente, limpiados y cubiertos para estar con su madre entre 1 y 2 horas después. Las estadísticas señalan los puntajes de Mann Whitney en el momento de nacer, a los 10, 20 y 30 minutos después. En el caso del grupo de control, que fueron amamantados, en la adaptación fisiológica, de movimiento presentaron los siguientes puntajes: 5.78; 9.64; 9.58; 9.98. En cuanto a la adaptación psicológica 1.12; 2.02:
2.38 y 2.98. El grupo de control presento en la adaptación fisiológica 4.1; 6.64; 6.24 y 6.08. En adaptación psicológica 0.68; 0.6; 0.78 y 0.96. Las bajas puntuaciones se relacionan con ausencias de reacción ante la madre y llanto, así como estrés.

 

Vázquez, Hervás et al (2009) (39) destacan el papel de la influencia social sobre el eje hipotalámico, pituitario-adrenal de cara a exponerse a estímulos positivos, relajantes y agradables, como puede ser el contacto humano de naturaleza estrecha, el cual ocasiona reducción en los niveles de cortisol, incremento de opiáceos endógenos como las endorfinas y la reducción en la actividad el Sistema Nervioso autónomo por parte de Pressman y Cohen (2005).

 

Segerstrom (2012) (40) establece una serie de interesantísimas investigaciones, tales como:

  1. Dumm &Colleagues (2010): se estimuló a un grupo de personas que habían recibido unos fondos bien a darlos a otras personas o a quedarse con ellos. Cuando fueron preguntados, cuanto menos dieron mayor nivel de cortisol tenían (p 83).
  2. Gunnar, Sebana, Trot, Donzella y Van Dulman (2003): aquellos sujetos que fueron rechazados o ignorados en el laboratorio presentaron más concentración de cortisol. (p 82).
  3. Matheson y Anisman (2009): los sujetos completaron una historia con aspectos bien de rabia, vergüenza o tono neutro. La vergüenza ocasionó lo mismo.
  4. Cole (2008): El impacto en el sistema inmunológico que tiene a estresores de tipo social o asociados a consciencia de propias emociones conlleva a un incremento en las células K, los linfocitos de todo tipo, elevación de cantidad de vitamina C en la sangre, así como posibles signos de inflamación, similar a los casos en los que el sujeto se hace una herida física.
  5. Dickerson, Kennedy, Aziz, Kim y Fahey hicieron a los sujetos escribir un ensayo, bien de algo por lo que se sentían culpables como por un tema neutro. Resultado: incremento de los linfocitos T

Se observa por tanto que:

  1. El aislamiento es claramente perjudicial para el individuo.
  2. En ninguna situación de pandemia que se preciara este recurso podría ser útil ya que, de acuerdo con los limitados argumentos de la doctrina covid, es más el daño psicológico, emocional y físico del mismo sujeto que el beneficio que va a dar a su colectividad, es decir, se trata de un autoengaño descarado.
  3. La ausencia de un gratificante contacto social, que ha de ser físico y visual, supone un daño para el sistema inmunológico del sujeto tanto a corto, medio como a largo plazo (potenciado) ya que el contexto covid se caracteriza porque el ciudadano asume la responsabilidad de que su sociedad vuelva a la normalidad, lo cual implica ser observado y poder ser objetado por cualquier persona si no sigue las normas y desobedece al Estado y a su autoridad, ya sea ante otras personas o miembros de las fuerzas de seguridad. Vemos que es una situación que se identifica con las vistas en los experimentos antes señalados.
  4. Este daño no sólo se queda en el individuo que asume esta vergüenza o culpa, sino que se expande como la pólvora ya que la falta de contacto humano, potenciado por la necesidad del distanciamiento social, hace que las emociones negativas asociadas, tales como el estrés, la tristeza o la rabia se expandan por el entorno y se hagan más fuertes.
  5. Por lo tanto, nos encontramos no sólo con una creencia falsa sino muy peligrosa porque es un nuevo concepto lingüístico que invierte el valor de la socialización en un contexto futuro, deseable y esperado que no se produce en el presente. Se vive por ello en un estado de fantasía muy similar al que podría tener un niño que niega su propio trauma emocional, lo cual le conduce a vivir en un estado de bloqueo.

 

“Súbase la mascarilla”

El uso de la mascarilla se ha convertido en signo inequívoco de que:

  1. El sujeto que le utiliza es covidiano y no supone ningún peligro, es decir, forma parte de la misma tribu de quien la emplea.
  2. Es una señal de respeto ante su duelo, el cual no es necesario conocer y también ante su miedo. Ese mismo respeto es hacia la sociedad y a los que la sirven con mucho honor y orgullo. No llevarla, por lo tanto, no es sólo un descaro sino un signo de irresponsabilidad social que se tacha con el calificativo de ignorante, loco o negacionista, según la reciente etiqueta.
  3. Constituye el reflejo condicionado creado por toda la programación social para protegerse del virus. Es un impulso del sujeto de aislarse de la sociedad y tomar contacto con ésta sólo cuando éste se siente seguro. Todo ello cuadra en el sentido de la total desconfianza hacia el otro.
  4. Es una forma de autosometimiento de sí mismo a una norma externa que ha quedado interiorizada gracias la masiva campaña de miedo, potenciada por la televisión, la prensa escrita, las redes sociales como whatsapp o Facebook, así las opiniones de terceras personas, que están de acuerdo con las medidas estatales, las cumplen y, al mismo tiempo, exigen que otras las cubran, muchas veces con denuncias policiales incluidas, como miembros de la ley que pueden actuar en nombre del Estado en cualquier momento, es decir exigiendo justicia de manera automática.
  5. Constituye una manera de obviar la culpa asociada por el temor a la muerte, bajo la modalidad de un comportamiento propio de un trastorno obsesivo compulsivo, de tipo ritual, en el que sujeto con tal de evitar un mal mayor, que es caer con la terrible enfermedad del covid, siente la necesidad imperiosa de taparse la cara frente al otro. Dicho temor es un desencadenante añadido, dado que bajo dicha orden existen variopintos aspectos.
  6. Por lo tanto, taparse la cara equivale a participar en el juego social, ser reconocido como miembro del grupo para no ser rechazado, según se verá en base a las fuentes que siguen a continuación, al tiempo que está vinculado con el no menos importante aspecto de guardar la distancia de seguridad.

 

Obviamente, al ser neolenguaje, el significado es inverso, es decir, donde hay protección hay desprotección, donde hay salud hay enfermedad, donde hay contacto social hay aislamiento persistente y obsesivo, pero esta vez por parte del mismo sujeto que lo escoge libremente y sin necesidad de intervención policial alguna. Por ello la justificación es falsa y absurda.

 

Comencemos por los efectos en la salud.

Es un hecho que las mascarillas reducen la concentración de oxígeno en el cuerpo, que debe de ser del 21% del aire respirado.

Según Beber A. et al (2008) (46), la hipoxia por uso de mascarilla provoca incremento de la tasa cardiaca. Se hizo un estudio longitudinal y prospectivo en 53 cirujanos con medidas de la hemoglobina realizadas con un oxímetro para medir la saturación del pulso arterial. Se hicieron estudios antes y después de la operación.

 

Nuestro estudio puso de manifiesto una disminución de la saturación de oxígeno de las pulsaciones arteriales (SpO2) y un ligero aumento de las pulsaciones en comparación con el estado preoperatorio en todos los grupos de cirujanos. La disminución era mayor en el grupo de edad superior a los 35 años. Conclusiones: Según nuestros hallazgos, el ritmo del pulso aumenta y la concentración de SpO2 disminuye después de la primera hora de la operación. Este cambio temprano de SpO2 puede deberse a la mascarilla o al estrés de la intervención. Puesto que un ligero descenso en la saturación a este nivel refleja una mayor disminución de la SpaO2, nuestros datos pueden tener un valor clínico para la salud del personal sanitario y para los cirujanos.

 

Impide que el sujeto puede reciba el oxígeno necesario; este efecto, denominado hipoxia, consiste en que nuestras células, en vez de recibir lo que requieren funcionan con CO2, lo cual provoca un deficiente funcionamiento de nuestros órganos, así como del corazón. Al haber menos concentración de aquél, éste se ve obligado a trabajar realizando un esfuerzo extra, lo cual le afecta, en principio, elevando la tasa cardiaca de manera innecesaria, aunque no se haga ejercicio. Dado que nuestro cuerpo no nos pide nuestros propios desperdicios cuando respiramos, estamos envenenando nuestro cuerpo de manera lenta y progresiva.

 

Pero, sin duda, el resultado más preocupante de la hipercapnia es el impacto que tiene sobre el sistema inmunitario, que genera menos linfocito T y permite que las bacterias y virus se encuentren con un organismo más indefenso de cara a hipotéticas nuevas enfermedades. Todos estos aspectos se encuentran documentados en la bibliografía científica que aparece al final de este informe. En Shehade H. et al. (2015) (47) se describe como la hipoxia genera que las células Th1 o linfocitos T supriman la efectividad de las citoquinas, responsables de la creación de más células para el sistema inmunológico. Así queda demostrado que la disminución de oxígeno provoca una disminución de nuestras defensas.

Según Domínguez F et al (1996) (48) La hipercapnia o incremento de CO2 produce daño cerebral por el incremento de concentración de albúmina y bilirrubina en el cerebro, órgano en el que se concentran cuando sus niveles están muy altos  debido a un contexto ácido. El resultado es el daño neuronal y la probable apertura de la barrera hematoencefálica. La función de la bilirrubina es ser agente antioxidante, su exceso genera alteración de los neurotransmisores cerebrales. En el espacio interneuronal o sináptico, éstos se transmiten activando la célula de manera correcta para que toda la red funcione correctamente. Cuando el GABA, el ácido glutámico, la colecistoquinina, la noradrenalina, la serotonina, la encefalina, la dopamina y la acetlcolina se ven alterados y la sinapsis o comunicación neuronal no es satisfactoria, se produce la ansiedad concomitante. En cuanto a la depresión se produce una menor disponibilidad de monoaminas, en su versión 5HT, noradrenalina y, sobre todo, serotonina.

Los aspectos psicológicos, partiendo de la idea de que supone una separación consciente entre personas, no son menos evidentes.

El distanciamiento social se convierte en un grave dilema: por un lado, existe necesidad de cercanía con otros sujetos y, al mismo tiempo, hay urgencia de seguir las reglas por miedo a caer enfermo con el virus, y aún peor por creer que se pueden contagiar. Una vez que el sujeto asimila las reglas, el incorrecto modelo de convivencia se convierte en costumbre y entonces pierde la capacidad no sólo de interaccionar adecuadamente con los otros, sino que todo les afecta en lo emocional.

El experimento realizado por Tassin M (1999) (49) fue realizado con unos 70 alumnos de la universidad Weslesyan de Illinois. Se les dijo que se les mediría la habilidad cognitiva con un test de palabras y otro de personalidad, con la finalidad de generar un distractor que impidiese un sesgo en las respuestas del test. En la primera prueba o anagrama recibieron una palabra y con ella tenían que hacer la mayor cantidad de vocablos con las letras que contenían el original. Se escribieron tres historias de una hoja cada una, en la que se incluían nombres y lugares desconocidos por el lector, de modo que tenía que realizar un juicio de valor sobre el protagonista de la misma. Sólo variaba la relación del sujeto con el protagonista de la misma. El fin era observar el auto concepto, el concepto social y otra de control (en la que alguien pedía algo a cualquier persona). En los restantes el favor se pedía al mejor amigo y en el otro era un encargo con claros tintes sociales. Posteriormente se les aplicó el SELSA o Escala de soledad emocional y social para adultos, obra de Di Tomasso and Spinner (1993), en base a una escala Likert de 1 a 7.  Disponía de 37 ítems. La cuarta prueba fue la escala de soledad UCLA, creada por Russel et al (1984), de 20 ítems, que se respondían en una escala de 1 a 4. El CES-D fue la próxima con una descripción de sus conexiones sociales en el campo universitario. Los datos fueron analizados en base a tres variables: soledad de aislamiento, desconexión y pertenencia grupal. Se suponía que el tipo de soledad reportada dependería de la historia recibida antes. Sin embargo, no había relación entre la soledad y el auto concepto, a pesar de que los sujetos en el grupo de conexión colectiva puntuaron menos en los ítems asociados a la soledad en el plano social.

Brewer y Gardner (1996) diferencian dos tipos de self o de autoconceptos: uno es el personal y el otro el interpersonal: el primero consiste en el modo de autopercepción en las relaciones muy íntimas y el segundo en el contexto social, es decir, partiendo del grupo. En cada uno de ellos el sujeto desarrolla esquemas mentales concomitantes a la situación. En el asociado al aspecto social, surge la soledad emocional, cuando no se siente el suficiente feedback del grupo y la social, consistente en el sentimiento de no pertenencia grupal. El simple hecho de que alguien no perciba el afecto de los seres cercanos, ni de los demás miembros de la sociedad -algo muy común hoy día dado que la regla general es la distancia de seguridad en plena calle incluso- ya implica un déficit de recepción afectiva, sobre todo en situaciones en las que es necesario compartir estados de ánimo que no son agradables, como el miedo, la rabia o la tristeza. El miedo surge ante un entorno social que es percibido como desconcertante, la rabia porque hay una incapacidad de adaptación y la tristeza por el sentimiento de pérdida ante algo que ya no va a regresar, llegándose incluso a auténticas situaciones de duelo. En estos casos, en los que el afecto queda prohibido por las leyes (no se pueden reunir más de un determinado número de personas, etc….), la carencia emocional es inevitable y se producen dos tipos de soledad: la emocional y la social, en la que no se encuentra nexo alguno con la sociedad. Sin embargo, ello no elimina la necesidad humana de compañía, empatía y comprensión. El sujeto tratará de compensar esta carencia como le sea posible, entrando en un conflicto porque, por un lado, la sociedad se muestra rígida y hostil y, por otro, no se puede vivir de manera aislada. Esta contradicción genera angustia, siguiendo la teoría de la disonancia cognitiva de Festinger, como primer paso para los casos de depresión, que se verán después.

Dado que la insatisfacción con respecto a las relaciones sociales  fue menor en el test UCLA, Russel et al (1984), ésta puede tener su raíz en el aspecto de la identificación social, es decir, que el auto concepto personal aluda al colectivo (cómo se ve el sujeto dentro del grupo al que pertenece) Esto serviría por tanto de tercer elemento para neutralizar el conflicto ocasionado en dicha disonancia cognitiva y establecería un bucle constante de conflicto interno y resolución, porque la salida que se da a la contradicción no resuelve nada desde un punto de vista lógico, es decir, es completamente irracional al no atender a la necesidad básica que es de naturaleza emocional.

La mascarilla activa estos mecanismos convirtiéndose en el signo inequívoco de que aceptamos a otros en la sociedad; es un estímulo claramente definido y sirve para categorizar a los individuos:  los que se adaptan a la normativa o los que la rechazan y se convierten en indeseables, bien por desobedientes o por ser “contagiadores” potenciales del covid, siguiendo los constructos sociales emitidos por los medios de comunicación, al atacar el esquema mental que defiende el llamado “autoconcepto social”.  Resultado final: deshumanización, sumisión a las normas y sacrificio del libre albedrío en pro de la defensa de la definición individual.

Si observamos este complejo cuadro nos percatamos de que altera el equilibrio de toda la sociedad en su conjunto.

Por otra parte, Wendy L. et al (2014) (50), hicieron otro experimento con 91 estudiantes de psicología. Fueron informados por tres medios diferentes: mediante impresión directa, a través de un chat o por la lectura de un diario.  En el primer caso los sujetos fueron aceptados en el chat, sin distinción, en el segundo hubo rechazo interpersonal y en el tercero rechazo total. Con ocasión de la lectura del diario, se les preguntó sobre la facilidad con la que se crearon las impresiones ajenas, tras lo cual tuvieron una prueba de habilidad verbal. Posteriormente realizaron un test durante 10 minutos, en los que se respondía con escala de Likert de 1 a 7. Se les preguntó lo interesados que estaban los demás en lo que decían y en qué grado se sintieron incluidos en el chat, también con escala de 1 a 7. Se les desveló el secreto, es decir, que las respuestas que obtenían en los chats eran las mismas que antes, es decir, que fueron manipuladas. Los resultados arrojaron que la necesidad de pertenencia grupal ayudaba al recuerdo y procesamiento de la información sobre el grupo.

Si aplicamos este hecho al grado de conciencia con el que la población se pone la mascarilla, destaca la manipulación realizada, el sujeto necesita adaptarse a su entorno y toda información, aunque sea falsa, se considera cierta. De este modo, uno de los efectos de la mascarilla no es físico, sino psicológico, debido a   la corriente social. ¿Puede sufrir el yo una distrofia por ello en base a la memoria que lo conforma? En el experimento queda claro que esto es así.

 

El adulto puede dejar de reconocer emociones. Sabemos que este proceso es de aprendizaje tanto en adultos como en niños que no tienen el cerebro totalmente conformado. En la medida en que el sujeto se acostumbra a la falta de expresión de los sentimientos o desconoce cómo se sienten los demás, desarrolla una falta de comunicación consigo mismo y con los demás, de modo que no sabe interpretar ni las emociones ajenas, ni tampoco las suyas; en otras palabras, se deteriora el nivel de su inteligencia emocional, con los peligros que ello conlleva para sí mismo y para los demás.

Clares J. et al (2015) (51), señalan la importancia de la expresividad emocional en la comunicación humana en un extenso documento. Éste da una importancia primordial a la inteligencia emocional como forma de desarrollo del ser humano en todas sus facetas.

Ruano K. (2004) (52), en su estudio sobre la clave de la expresividad emocional, seleccionó para su experimento una muestra de 55 alumnos de primer curso de la Facultad de actividad física y deporte de la Universidad Europea de Madrid. Los alumnos escribieron un diario en este sentido desde el final de curso 1999/2000, con un mínimo de 10 líneas, describiendo experiencias subjetivas. El miedo, la ansiedad y la vergüenza, junto a otras fueron las más señaladas. El hecho de ser conscientes de estas emociones se relacionaba con situaciones muy concretas, tales como que la profesora sea un poco estricta y lo demuestre de manera facial muy clara o con el hecho de estar con amigos muy afectivos ¿que provocan estar con? personas que se conocen de toda la vida.  Toda emoción aparece asociada a una situación, como estar con amigos, con profesores, que sean situaciones nuevas, etc…  Posteriormente se pasó a elaborar el cuestionario en sí que evaluaba el miedo, la vergüenza, la alegría y el amor. Con 104 ítems, medidos con escala de Likert de 1 a 3. Se empleó el cuestionario CEAE y fue administrado en fase pre y post experimentales. Finalmente fue aplicado a 161 alumnos universitarios, 65 correspondientes al curso ut supra señalado. La ansiedad fue evaluada con el cuestionario STAI para la ansiedad, el EMES-B para las habilidades sociales y el EBP para el bienestar psicológico.  Se trabajó con cinco grupos, dos de control y 3 experimentales, que pasaron por la asignatura de expresión corporal. Los test fueron rellenados antes y después de la citada clase. Para el análisis de los resultados se empleó el ANOVA 5x2x2. Los datos arrojan variaciones en las medias en los grupos experimentales entre los datos pre y post exposición a la condición de clase de expresividad facial (pp, 308, 310, 311), siendo los cambios más destacados en las emociones de amor y alegría.

El adulto puede dejar de reconocer emociones. Sabemos que este proceso es de aprendizaje tanto en adultos como en niños que no tienen el cerebro totalmente conformado. En la medida en que el sujeto se acostumbra a la falta de expresión de los sentimientos o desconoce cómo se sienten los demás, desarrolla una falta de comunicación consigo mismo y con los demás, de modo que no sabe interpretar ni las emociones ajenas, ni tampoco las suyas; en otras palabras, se deteriora el nivel de su inteligencia emocional, con los peligros que ello conlleva para sí mismo y para los demás. Como las emociones ya no actúan como signo para establecer la acción en su rol de justificantes, éstas van perdiendo peso de manera gradual, de modo que dejan de ser importantes. El individuo deja de preguntarse cómo se siente, qué le hace feliz, qué provoca que los demás estén bien en su compañía. El mero hecho de emplear una mascarilla, de ser considerada como señal de percepción del otro, tiene un efecto anestésico añadido, ya que todos los sujetos son percibidos de la misma forma. Sin embargo, lo que enriquece la interacción humana es la expresividad emocional, la comprensión de que todas las personas son distintas; Es así como desarrollamos interés en las relaciones con los demás. Al anular este elemento, al ver a nuestros semejantes con una mascarilla, desaparece la diferencia entre tú y yo; mi intención comunicativa se esfuma y se aplica automáticamente la norma, que es de naturaleza general: todos han de cumplirla y él otro ha de hacer lo mismo.

 

En estos estudios se observa la importancia que tiene la percepción de la emoción externa para reconocer la propia. El uso de la mascarilla no lo permite, pues el sujeto se tapa nariz y boca y su rostro queda completamente inexpresivo. El resultado es el deterioro de la inteligencia emocional, la cual se ve limitada porque el sujeto deja de reconocer sus propios sentimientos, dejando de ser consciente de ellos, con el efecto negativo que ello conlleva. De máxima gravedad es en los niños, obligados a llevar mascarillas en los colegios bajo las directrices del Ministerio de Educación y las distintas Consejerías de las Comunidades Autónomas.

 

Neves S.A. et al (2012) (53) este artículo señala sus nefastos efectos- Destaca la inhibición del sujeto en el marco social bajo el impacto del miedo. Señala como causa el aislamiento forzoso, en el marco resultante de conductas ansiosas que rozan la depresión en los primeros pasos. Oh et al (2008) destaca la incapacidad para relacionarse con el grupo de iguales. Del mismo modo hace hincapié tanto en el modo de crianza como en la activación de la amígdala, el córtex y el hipotálamo, es decir, todas las áreas cerebrales asociadas al miedo. Del mismo modo activa el Sistema nervioso simpático, responsable de la activación del SN, elevación de la tasa cardiaca y del cortisol, causante del deterioro del sistema inmunitario en los de depresión tanto leves como graves.

Los componentes educativos tanto dentro como dentro y fuera del colegio suponen un condicionante primordial. Un modelo basado en la imposición de reglas como ponerse la mascarilla, seguir las reglas, tener las salidas controladas, el hecho de que los gobiernos, bajo la premisa de que los niños son contagiosos o que pueden sufrir secuelas no pueden salir a la calle ni contactar adecuadamente, generan estos problemas que, obviamente son extensibles también a los adultos. Los modelos vistos en el punto anterior encajan con éste, vista su incidencia.

Por lo tanto, todos los confinamientos decretados por las autoridades, así como limitaciones para salir o relacionarse, así como el uso de mascarillas y la distancia social obligatoria constituyen formas de los mismos, bien sean en modalidad física o psicológica con gravísimas secuelas a nivel emocional.

Cuando las personas están obligadas a ciertas medidas que impiden la comunicación completa con el otro y, sobre todo, cuando existe un temor hacia el contacto, nos estamos aislando socialmente, lo cual va contra nuestra naturaleza social y no ayuda al establecimiento del equilibrio psicológico del individuo ni consigo mismo ni hacia la sociedad.

La Organización Panamericana de la salud (2020) (54), ha elaborado un informe sobre este tema. Entre las secuelas que tiene el aislamiento, bien sea por confinamiento, bien sea por el distanciamiento social obligatorio, uso de mascarilla y carencia repentina de contactos sociales que antes sí se producían pero que con ocasión de la pandemia dejaron de producirse, destacan las siguientes:

  1. Los sujetos pierden su capacidad de afrontamiento, indispensable para superar situaciones de estrés de carácter crónico, como es el caso que nos ocupa por factores socioeconómicos y personales. Si esta dificultad se prolonga en el tiempo, la aparición de problemas psicológicos es inevitable, incluso a nivel social. (p.5)
  2. Las condiciones económicas juegan en contra, pues a mayor nivel de dificultad en este aspecto, mayores serán las tribulaciones y desórdenes emocionales. (p. 5)
  3. Las secuelas psicológicas con el tiempo pueden ser la depresión, el cuadro de estrés postraumático, en forma de estrés agudo, así como los duelos patológicos. (p. 6)
  4. El duelo se produce cuando hay pérdida. Los sentimientos de rabia, tristeza y miedo se suceden en estos episodios, porque el sujeto se resiste a creer lo sucedido y quiere regresar a su antigua vida, cuando ya no es posible. Los síntomas son ansiedad, depresión, ideas suicidas, tendencia al aislamiento y falta de concentración. (p. 6)
  5. Puede llegar incluso a quebrar el estilo de vida y expectativas del sujeto sobre su futuro
  6. Temores recurrentes. (p.7)
  7. Miedo a morir.
  8. Sentimientos de culpa.

 

Haciendo un resumen se observan los nefastos efectos de la malévola intención de la duplicidad del neolenguaje que encierra resultados negativos tanto físicos, como psicológicos y emocionales, éstos si cabe más graves por la intensidad de sus secuelas y su impacto en el tiempo a largo plazo.

 

“Asintomático igual a enfermo y a agente vírico”

El sujeto por lo tanto se separa del otro al percibir un agente infeccioso en toda regla. Esta figura, en la neolengua, se ve como un término general y generalizable, valga la redundancia, pasando a ser un término previo ante el terrible pánico de la enfermedad que puede afectar a cualquier persona, incluso si dicho sujeto está completamente sano. El mero hecho de formar parte de la sociedad y que se intuya que no puede vivir aislado, ya lo incluye en la lista de sospechosos covid, encerrando la clave de una culpa generalizada, al partir de la absurda idea de que sólo se podrá regresar a la normalidad si todos cumplen las reglas, como cuando en los colegios antiguos todos los alumnos hacían lo que se ordenaba.

 

Analicemos que significa la palabra contagio, según la Real Academia de la lengua española. Lo define en término de alguien que no tiene síntomas o se encuentra en el episodio asintomático de una enfermedad. Dada la dificultad de saber si un sujeto se encuentra en dicho o periodo o no, un asintomático es quien no estaría enfermo, es decir, sano, máxime en una enfermedad en la que se prohibieron hacer autopsias y no parece probada la existencia de su correspondiente virus.

 

Dado que la única manera efectiva de demostrar que alguien es asintomático en la precaria comprensión científica de los covidianos es mediante una prueba PCR, no dejaría de ser interesante hacer un análisis de dicho test, de cara a ver su fiabilidad.

 

El uso del medio diagnostico no es el acertado, de acuerdo con documentos médicos, lo cual no justifica su administración de manera indiscriminada en la población para considerar a los sujetos como positivos ni hacer seguimientos a personas que estuvieron en contacto con los supuestos enfermos. Las cifras oficiales, las que dan los medios de comunicación, son de naturaleza tan dudosa, siguiendo criterios científicos, que no soportan ni el mínimo rigor ni control.

La efectividad de la prueba PCR quedan en evidencia ante diversos datos:

  1. Según Zeichhardt et al (2020) el margen de error es del 1.4%, es decir que de 100.000 casos 1.400 serían falsos positivos.
  2. https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/documentos/Actualizacion_207_COVID-19.pdf,(56) con datos del Ministerio de Sanidad de España, señala que no existe correlación entre los positivos y el número de fallecidos.
  3. No hay virus aislados.
  4. El problema de la amplificación de ciclos del ARN es otro interrogante, pues presentan entre 40 y 45 ciclos, lo cual da como resultado un exceso de falsos positivos.
  5. En https://apps.int/iris/rest/bitstreams/1302661/retreive, (57) informe de la OMS, se concluye que no existe circulación del Sars-Covid 1 y que su base sería el sarvecovirus, una muestra de cinco variantes de coronavirus.
  6. La proteína espiga que permite que el virus penetre en la célula humana es la proteína de la membrana AC2, que se activa por virus endógeno y que se codifica como un fragmento del cromosoma 7.
  7. Se considera que la pruebas PCR, además contiene ARN de naturaleza sintética, es decir, no procedente de sujetos enfermos.

 

Además, en un estudio en China realizado por Zhuang, Shen, Zang  y Mi  en el año 2020 (55) se concluye que “cuando el porcentaje de infecciones de quienes estuvieron cerca de un paciente covid y la sensibilidad de los resultados en ese sentido se estimó que el valor de los casos positivos fue sólo del 19.67 %, en contraste con los falsos positivos que supusieron el 80.33%.” Señalan que “los resultados del análisis con sensibilidad, probabilística multivariada apoyan los datos que fundamentan como con un 75% de probabilidad de falsos positivos con un porcentaje superior al 47 %”. Concluye afirmando que “en estrechos contactos con este tipo de pacientes, casi la mitad o inclusive más de la mitad de los asintomáticos infectados son considerados falsos positivos.”

 

Es evidente que vistos estos hechos una persona asintomática es muy difícil de definir en término de sujeto enfermo, por lo que nos encontramos con un concepto subjetivo:

  1. No científico ni verificable.
  2. Excluyente, que puede ser la excusa para una discriminación que vulnera claramente los derechos humanos, cuando la práctica sanitaria impone que aquellos sujetos que dan positivo tienen que ser confinados, bajo presión inclusive policial, siendo vigilados como si fueran delincuentes, por parte de las autoridades.
  3. Y generalizable partiendo del pánico psicosocial que se dedican a expandir los medios de comunicación de manera caprichosa, dando información no verificada y exagerando como siempre la gravedad de los hechos. Todo ello convierte al asintomático en un sujeto peligroso y, por lo tanto, ha de llevar bozal para proteger a los otros. Como vemos todos estos términos de la neolengua covid están interrelacionados, a pesar de ser diferentes.

 

“Yo pongo el hombro”

La vacuna es la puerta de salida ante el laberinto covid, es el acceso a la libertad y al escape de la nueva realidad que en el fondo no gusta, pero sin embargo se obedece. Muchas personas se han preguntado para cuándo un remedio efectivo con el virus que permitiese volver a un modelo de convivencia satisfactorio. En base a los apartados se ha ido convenciendo a la población siguiendo las técnicas tales como condicionamiento, asociación obediencia premio y desobediencia al Estado castigo. Se puede decir que el destino final de todo este montaje es que la población se vacune, empleando argumentos nada científicos como por fin llegó la salida y la solución, de que por fin vamos a tener una población sana y que pronto se acabará la pandemia. Al ser la salvación, los medios no la cuestionan y el ciudadano covidiano cree en ella como si fuera un decreto de fe. Este aspecto pseudosagrado es el que nos da la indicio de que cuando hablamos de covid no nos referimos a ninguna enfermedad sino a una secta místico-sanitaria. Al mismo tiempo, la vacuna se vende como un compromiso de cara a la sociedad en el sentido de que ponerse la inyección era una acción de respeto y aceptación de la moral social, es decir, yo me vacuno para que la sociedad no siga enfermándose por mi culpa (no olvidemos que se ha acuñado el término asintomático que se aplica a cualquier sujeto desconocido). Por lo tanto, el hecho de recibirla implica:

  1. Acabar cayendo en el sacrificio. En toda secta hay una acción gracias a la cual el sujeto demuestra su devoción al grupo, su reconocimiento, la aceptación de toda la ideología de fondo y la definitiva liberación ya que se han pasado todas las pruebas y aquél pasa a ser un miembro honorable de la secta covidiana.
  2. Clasificar a la población en la definitiva clasificación entre quienes desean recibirla y los que la critican y se niegan categóricamente. Es el criterio definitivo para separar a los que aceptan el orden social y los que lo rechazan, uno de los fines entre muchos, a pesar de que se hace de manera lenta y progresiva. La ideología covidiana no se impone de golpe, dado que es altamente aversiva para el ser humano, razón por la que se va posicionando el sujeto en un grupo o en otro. Es por ello que el Estado y los medios de comunicación felicitan a quienes desean felizmente recibir el remedio mágico y demuestran su fidelidad al líder.
  3. Identificar a la vacuna como criterio final aclarar a la población quién se alía con el nuevo orden y quién no, de modo que es la última oportunidad, so pena de quedarse fuera de juego y estar excluido.

Sin embargo, los datos científicos no son tan optimista con respecto al remedio milagroso. El National Vaccine Information Center de los EEUU (63) arroja cifras estremecedoras en sus 421 páginas que supone 4210 víctimas mortales, aproximadamente, sólo de dos marcas: moderna y pfeizer. Se realizó un estudio con sus cien primeros sujetos y sus resultados son los siguientes:

  1. El 27% fallecieron el mismo día en que se la pusieron.
  2. E 69% durante la primera semana. Del total de sujetos, el 21% al día siguiente, el 20% a los dos días, el 8% al tercer día, el 8% al cuarto día, el 5% al quinto día, el 4% al sexto y 5% a la semana justa.
  3. El 4% durante la segunda.
  4. El 2% durante la tercera
  5. El 1% posteriormente.

En cuanto a las primeras 100 defunciones, se describen los siguientes síntomas:

  1. Aceleración respiratoria.
  2. Agitación.
  3. Ausencia de pulso.
  4. Congestión tracto-respiratoria.
  5. Deshidratación.
  6. Incoherencia en el habla.
  7. Dolor de cabeza.
  8. Dolor de espalda.
  9. Dolor intenso.
  10. Espuma en la boca.
  11. Escalofríos
  12. Exceso de glóbulos blancos en la sangre.
  13. Hipotensión.
  14. Infarto cardio-respiratorio.
  15. Infarto cardíaco.
  16. Infiltración pulmonar.
  17. Malestar general.
  18. Manchas dolorosas en la piel.
  19. Muerte cerebral.
  20. Muerte repentina.
  21. Náuseas.
  22. Neumonía.
  23. Hipoxía.
  24. Respiración lenta.
  25. Retención de líquidos en bronquios.
  26. Síncope.
  27. Somnolencia,
  28. Trombos, etc…

Se observan las escasas pruebas PCR elaboradas, de las cuales 11 dan positivas y cinco negativas, es decir que este test no aporta información significativa con respecto a los riesgos por ponerse la vacuna. Las cifras se actualizan a 14 de mayo de este año. Estas cifras contrastan con las dadas por la EMA (62), con 18 muertos en Francia y en Alemania, 16 en Italia, 11 en el Reino Unido, 6 en España, etc… Estas estadísticas son la supuestamente oficiales. Las cifras de la vacuna Jansen dan los siguientes sujetos afectados, según la EMA (64):

  1. 568 casos no especificados.
  2. 3910 entre los 18 y los 64 años.
  3. 77 mayores de 85.

Por su parte el VAERS (Vaccine Advers Event Reporting System), (65) establece un listado de síntomas tan largo y repetido que muchos de los que aparecen en la lista superior se vuelven a leer hasta el aburrimiento, centrándose en las vacunas Pfeizer y Moderna casi exclusivamente en un documento excell interminable….

Resumiendo, las pruebas que demuestran no sólo el riesgo sino la escasa confianza que tienen estos organismos internacionales en estas vacunas es tal que de seguir un riguroso proceso científico deberían de ser retiradas del mercado ipso facto, a menos que el deseo sea experimentar para ver sus efectos y, ni aún así, dado que siempre son los mismos…

A cada uno de estos cuadros los llaman cepa que se contraen cuando la vacuna es puesta.

He aquí el fundamento de fondo del neolenguaje sobre el remedio mágico anticovid. Ni las mismas fuentes, disponibles en internet para una persona muy curiosa, disimulan la psicopática y genocida intención de los medios que les dan publicidad, engordando día a día el número de sujetos afectados.

Todo ello, además de suponer un engaño que sólo puede sostenerse gracias a una manipulación psicológica y emocional brutal, es una prueba de delito de lesa humanidad y una vulneración del Código de Nüremberg de 1947. En posteriores apartados se hará una revisión de las principales normas vulneradas.

 

 

LOS ACUERDOS DE NÜREMBERG DE 1947

Analizaremos esta fuente fundamental por su claridad y concreción, antes de nuestras conclusiones finales:

  1. Consentimiento informado. “La persona afectada deberá tener capacidad legal para consentir; deberá estar en situación tal que pueda ejercer plena libertad de elección, sin impedimento alguno de fuerza, fraude, engaño, intimidación, promesa o cualquier otra forma de coacción o amenaza; y deberá tener información y conocimiento suficientes de los elementos del correspondiente experimento, de modo que pueda entender lo que decide”. En ningún momento se ha facilitado dicha capacidad legal, invalidando al ciudadano medio la posibilidad de elegir libremente según su ideología, al tiempo que el engaño, la fuerza, la intimidación se han producido en un estado de coacción permanente, tanto de tipo consciente como inconsciente, es decir, que nos encontraríamos con tipos penales agravados dado que lo que se hiere no es sólo la parte física, ligada a la vacunas y otros remedios insalubres contra el covid, sino de tipo emotivo y psicológico en forma de un daño que por su naturaleza es incalculable. Más aún lo es si tenemos en cuenta que al sujeto nunca se le da la oportunidad de tener acceso a ese consentimiento informado y además se le ocultan los datos de fondo que podrían hacerle pensar que no es buena, por ejemplo, ponerse una vacuna experimental y peligrosa.
  2. Experimento con resultados positivos para el conjunto de la sociedad. La acción no puede ni caprichosa ni innecesaria, persiguiendo fines concretos de bien común. El desear ver una forma de manipulación global, aún a riesgo de aniquilar a parte de la población no responde a buenas intenciones, sino muy oscuras e incluso satánicas, a sabiendas del efecto que tienen en la población que sufre de un estado psiquiátrico y mental sumamente grave a consecuencia de un plan que los distintos siguen llevando a cabo a sabiendas de que mienten ante el abultado número de evidencias.
  3. El experimento deberá diseñarse y basarse sobre los datos de la experimentación animal previa y sobre el conocimiento de la historia natural de la enfermedad y de otros problemas en estudio que puedan prometer resultados que justifiquen la realización del experimento”. Los resultados del apartado anterior sobre las vacunas dejan muy claro que estos requisitos no se dan y que parece como si las farmacéuticas se estuviesen saltando la norma, aprovechando el extraordinario estado de alarma mundial decretado por la OMS el pasado 11 de marzo de 2020 para poner en práctica sus nuevos inventos y descubrir sus efectos secundarios y cuántas personas matan, una historia que parece sacada de una película de terror inimaginable hace dos años.
  4. Por lo tanto, el daño que se infringe es de tipo menos innecesario.
  5. “No se podrán realizar experimentos de los que haya razones a priori para creer que puedan producir la muerte o daños incapacitantes graves; excepto, quizás, en aquellos experimentos en los que los mismos experimentadores sirvan como sujetos.” De ser así tanto los gobiernos, autoridades y organismos que cumplen estas normas, así como colegios profesionales, serian autores no sólo de un delito de tortura, sino de homicidio en masa.
  6. El grado de riesgo que se corre nunca podrá exceder el determinado por la importancia humanitaria del problema que el experimento pretende resolver “. El riesgo es incalculable, desproporcionado y, lo que es peor, desconocido incluso para lo que lo están ejecutando de manera torpe y disparatada, de una manera completamente infantil y caprichosa.
  7. “Deben tomarse las medidas apropiadas y se proporcionaran los dispositivos adecuados para proteger al sujeto de las posibilidades, aun de las más remotas, de lesión, incapacidad o muerte. “Muy al contrario, el ciudadano no tiene ningún arma para hacer frente a tan salvaje estado dictatorial en el caso de sufrir daño. El Estado ya se ha encargado de limpiarse las manos ante cualquier peligro, rozando el cinismo satánico.
  8. Los experimentos deberían ser realizados sólo por personas cualificadas científicamente. “En sentido inverso, se deciden medidas sanitarias por parte de quienes no sólo no están cualificadas por su profesión, sino que carecen del conocimiento científico más básico, ordenando a la población a someterse a normas que, en muchos casos constituyen ejemplos de tortura psicológica.
  9. Con toda esta manipulación robada la voluntad del sujeto, éste es incapaz en la mayoría de los casos de poner fin al experimento y llega incluso a ponerse la vacuna. Cualquier idea que vaya en contra de dejarse convencer por las autoridades por mensajes que en realidad son mantras diabólicos supone todo un disparate.

 

MANIPULACIÓN E INTROMISIÓN EN LA VIDA PRIVADA

La relación de la secta con el miembro es de total intromisión ya que se trata de tener un control de:

  1. Sus pensamientos. Todos han de estar en la línea oficial, es decir, creer completamente en que el líder tiene toda la razón y que todo es por su bien y su seguridad.
  2. Sus sentimientos. A través del miedo y la culpa, que son modulados por loe medios de comunicación se logra atrapar al desaprensivo para que siga no sólo creyendo con mucha fe, sino que se consigue que estas emociones sean aceptadas como salvaguardas de lo que supone pasar la zona roja en la que el sujeto pasa a ser un despreciable disidente del sistema social, al que es dependiente.
  3. Las actividades de su vida privada. Resultado de todo lo anterior, el sujeto se desenvuelve siguiendo las normas, las cuales cumple a rajatabla. Éste es consciente, al mismo tiempo, de que la secta lo controla en todo momento.

La ley Orgánica 7/2021 se encarga de hacer dicho seguimiento (71). Bajo la justificación de que “la Unión Europea es un espacio en el que los estándares y las garantías de protección de los derechos de las personas físicas a la protección de los datos personales se encuentran en la vanguardia internacional y constituyen un referente mundial. El rápido desarrollo tecnológico, especialmente de Internet, así como la creciente globalización de la economía mundial y europea han hecho imprescindible abordar la reforma del marco jurídico de la protección de datos, al objeto de consolidar e incluso mejorar este elevado nivel de protección a través de la creación de un marco legislativo nuevo, adaptado a la realidad cambiante, al tiempo que sólido, coherente e integral. En definitiva, un entorno normativo para un mundo globalizado y digital”. Y justifica estas disposiciones orwelianas en los siguientes términos, según la disposición I: “El marco normativo resultante consta, principalmente, de dos instrumentos: el Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de abril de 2016, relativo a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos y por el que se deroga la Directiva 95/46/CE (Reglamento General de Protección de Datos), que sustituye a una norma vigente desde hacía más de veinte años, y la Directiva (UE) 2016/680 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de abril de 2016, relativa a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales por parte de las autoridades competentes para fines de prevención, investigación, detección o enjuiciamiento de infracciones penales o de ejecución de sanciones penales, y a la libre circulación de dichos datos y por la que se deroga la Decisión Marco 2008/977/JAI del Consejo. “

Aunque en el artículo 1 señale que “esta Ley Orgánica tiene por objeto establecer las normas relativas a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de los datos de carácter personal por parte de las autoridades competentes, con fines de prevención, detección, investigación y enjuiciamiento de infracciones penales o de ejecución de sanciones penales, incluidas la protección y prevención frente a las amenazas contra la seguridad pública”, define el artículo 5d el término identificación de perfiles como “toda forma de tratamiento automatizado de datos personales consistente en utilizar datos personales para evaluar determinados aspectos personales de una persona física, en particular para analizar o predecir aspectos relativos al rendimiento profesional, situación económica, salud, preferencias personales, intereses, fiabilidad, comportamiento, ubicación o movimientos de dicha persona física”.

El artículo 7.1 seña que “las Administraciones públicas, así como cualquier persona física o jurídica, proporcionarán a las autoridades judiciales, al Ministerio Fiscal o a la Policía Judicial los datos, informes, antecedentes y justificantes que les soliciten y que sean necesarios para la investigación y enjuiciamiento de infracciones penales o para la ejecución de las penas”. El artículo 15 añade que “la captación, reproducción y tratamiento de datos personales por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en los términos previstos en esta Ley Orgánica, así como las actividades preparatorias, no se considerarán intromisiones ilegítimas en el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, a los efectos de lo establecido en el artículo 2.2 de la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.” El objetivo de toda esta maraña reside en el artículo 7.2: “En los restantes casos, las Administraciones públicas, así como cualquier persona física o jurídica, proporcionarán los datos, informes, antecedentes y justificantes a las autoridades competentes que los soliciten, siempre que estos sean necesarios para el desarrollo específico de sus misiones para la prevención, detección e investigación de infracciones penales y para la prevención y protección frente a un peligro real y grave para la seguridad pública

¿A qué se refiere el ambiguo y confuso artículo 7? La prevención del delito es un término tan ambiguo que roza el concepto sospecha racional de incumplimiento de una obligación covid, con lo que el sujeto que pone en peligro la salud pública puede ser investigado y hasta sancionado, es decir que el control va dirigido a la conducta potencial de cualquier persona. Se trata de la maniobra maestra, del control subjetivo más pronunciado en forma de amenaza de sí se da positivo y se sale a la calle sin permiso o si alguien señala que un sujeto no cumple las normas de un establecimiento comercial, sin descartar hacer el hincapié en aspectos de opinión o de reuniones que se supongan clandestinas.

La secuela emocional es el miedo, la incertidumbre ante el modo en el que las autoridades van a reaccionar ante la conducta del sujeto. El resultado es la activación de la superstición agravada sobre la propia acción, la supervisión constante de la propia conducta y el temor a ser castigado, ya se por otro sujeto o por las fuerzas de Seguridad del Estado, las cuales, supuestamente, se dedican a la protección de la seguridad pública, un término tan impreciso como potencialmente dictatorial.

De este modo el líder se convierte en un dispositivo electrónico que puede estar en cualquier lugar; su naturaleza silenciosa hace que la secta no sólo esté presente en la mente y sus creencias, así como lo sucios manejos emocionales que pudiesen permitir tal irracionalidad, sino también en la calle y el contacto con el vecino. Este sujeto entra en supuesto del artículo 9.1; “Personas respecto de las cuales existan motivos fundados para presumir que hayan cometido, puedan cometer o colaborar en la comisión de una infracción penal” y “terceros involucrados en una infracción penal como son: personas que puedan ser citadas a testificar en investigaciones relacionadas con infracciones o procesos penales ulteriores, personas que puedan facilitar información sobre dichas infracciones, o personas de contacto o asociados de una de las personas mencionadas en las letras a) y b).”

Un ejemplo claro de este descaro se establece en artículo 17, relativo a los dispositivos fijos. En sus apartados 4 y 5 señalan respectivamente que “los propietarios y, en su caso, los titulares de derechos reales sobre los bienes afectados por estas instalaciones, o quienes los posean por cualquier título, están obligados a facilitar y permitir su instalación y mantenimiento, sin perjuicio de las indemnizaciones que procedan” y que “los ciudadanos serán informados de manera clara y permanente de la existencia de estas videocámaras fijas, sin especificar su emplazamiento, así como de la autoridad responsable del tratamiento ante la que poder ejercer sus derechos”, es decir que las autoridades pueden jugar a su antojo y el ciudadano queda completamente indefenso ante la dictatorial disposición del Estado, el gran ejecutor del plan de la secta covidiana, sin importar cuántos derechos se violentan o si la vida privada del ciudadano no tiene valor alguno para las fuerzas de seguridad que actúen de manera absolutamente inquisitorial.

Las medidas que se pueden incluir son todas aquellas que se consideren negacionistas, como rechazar la vacuna covid o poner en peligro su implementación, creando la duda más que razonable en amplias capas de la población.

Todas estas normas son vehículos perfectos para hacer que la actitud de las autoridades y administraciones sean todo menos respetuosas, es decir, sencillamente dictatoriales.

 

CONCLUSIONES FINALES

Nuestro objetivo, defender los derechos humanos, está más allá de los aparentes paradigmas científicos en boga y debemos estar dando un paso más allá de las apariencias que, según la psicología, nos señala que vivimos en una sociedad y tenemos un correcto sentido de la realidad, compartido con el resto de los seres humanos, en un momento en el que la persuasión coercitiva ha sido demostrada de manera tan clara como se puede observar en este informe.

Reclamamos por lo tanto el cumplimiento de todas aquellas normas que se refieran a los derechos de los hombres y exigimos que se actúe con fuerza y mucha firmeza contra quienes se burlan de los principios sagrados de la humanidad, contra los que cometan delitos de lesa humanidad y es nuestro deseo que sean perseguidos y juzgados por parte de los tribunales competentes.

La psicología nació para entender mejor al ser humano y para emplear dicho conocimiento para que éste fuese feliz y supiese las herramientas que le permitan serlo, gracias al apoyo de los psicólogos. La psicología en sí no es un arma de guerra, tal como es ahora, visto que los gobiernos y los medios de comunicación aplican estrategias tan retorcidas y psicopáticas que el estudio de la mente se está convirtiendo en el descubrimiento de como provocar el daño emocional más lento, prolongado y gozoso posible para quienes son artífices de tan diabólico plan.

La imposición no es una forma de lograr ciudadanos sanos a nivel emocional y psicológico, sino un medio para conseguir ciudadanos sumisos al poder y enfermos de manera gradual hasta el propio exterminio de su individualidad y calidad humana. Rechazamos por tanto estas estrategias y la consideramos ilegales al vulnerar la legislación internacional más básica, la cual está vigente en todos los países que alardean de ser llamados democráticos, como el caso de España que nos ocupa.

Todo este informe tiene como objetivo demostrar con fuentes fidedignas cómo está siendo dañado el tejido social e individual de manera deliberada, a través de instrumentos que son evidentes. Exponemos por lo tanto nuestros argumentos para que sean validados y tenidos en cuenta de cara a la protección de los derechos humanos que como psicólogos defendemos a ultranza..

 

Rogamos, entonces, que tenga en cuenta este informe pericial de cara a las fuentes que pudiesen ayudar a tal fin

 

 

Firmado,

Psicólogos por la verdad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Psicólogos por la verdad carece intereses personales en este informe.

 

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