NUESTRAS DECLARACIONES OFICIALES.

 

Estimadas señorías.
Una vez más nos vemos obligados a expresar no solo nuestra opinión, sino nuestra indignación en las medidas que está tomando el gobierno de España desde que comenzó la mal llamada pandemia. Tras los Reales Decretos suspendiendo derechos ciudadanos desde el año 2020, con dos estados de alarma declarados, uno en marzo y otro en octubre de ese año, los cuales fueron impugnados en el Tribunal Constitucional, quedó constancia de que, en España, a pesar de ser un país “democrático”, se saltaron la jerarquía normativa, según la cual la Constitución marca la norma con sus derechos fundamentales, muy establecidos, por cierto, y las normas de inferior rango han de seguir la regla, es decir, que una disposición inferior no puede restringir facultades ciudadanas a capricho, a menos que una Ley Orgánica lo señale. El artículo 81 de la Carta magna señala que “son leyes orgánicas las relativas al desarrollo de los derechos fundamentales y de las libertades públicas…”. Por lo tanto, cualquier norma que pueda atentar contra derechos fundamentales del ciudadano ha de ser regulado mediante ley Orgánica, siendo inconstitucional que sea una ley ordinaria.
El anteproyecto de ley modificación de la ley 31/2015 sobre la nueva seguridad nacional, con fecha de 28 de septiembre, establece los siguientes puntos:
1. “ El Departamento de Seguridad Nacional ejercerá las funciones de secretaría técnica y órgano de trabajo permanente del Consejo de Seguridad Nacional y de sus órganos de apoyo, actuará como órgano que integre la información proporcionada al Sistema de Seguridad Nacional para el cumplimiento de las funciones previstas en el artículo 19 de esta ley y ejercerá las demás funciones previstas en la normativa que le sea de aplicación.”
2. “La aportación de recursos humanos y materiales, tanto públicos como privados, en una situación de interés para la Seguridad Nacional, se basará en los principios de contribución gradual y proporcionada a la situación que sea necesario afrontar, y de indemnidad.”
3. “La organización de la contribución de recursos a la Seguridad Nacional recaerá en el Consejo de Seguridad Nacional, en coordinación con las Comunidades Autónomas, en los términos establecidos en esta ley y en las demás que sean de aplicación.”
4. “Las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales colaborarán en la elaboración de los planes de preparación y disposición de recursos humanos y medios materiales necesarios para las situaciones de crisis previstas en esta ley.”
5. “Los ciudadanos y las personas jurídicas están sujetos al deber de colaborar, personal o materialmente, en la situación de interés para la Seguridad Nacional, en caso de requerimiento de la autoridad competente, siguiendo las directrices del Consejo de Seguridad Nacional o de la autoridad funcional, de acuerdo con lo establecido en el artículo 30.4 de la Constitución y en los términos de esta ley.”
6. “En los casos de situación de interés para la Seguridad Nacional, cualquier persona, a partir de la mayoría de edad, estará obligada a la realización de las prestaciones personales que exijan las autoridades competentes, siguiendo las directrices del Consejo de Seguridad Nacional o de la autoridad funcional, sin derecho a indemnización por esta causa, y al cumplimiento de las órdenes e instrucciones, generales o particulares, que aquellas establezcan.”
7. “Cuando la naturaleza de la situación de interés para la Seguridad Nacional lo haga necesario, las autoridades competentes, siguiendo las directrices del Consejo de Seguridad Nacional o de la autoridad funcional, podrán proceder a la requisa temporal de todo tipo de bienes, así como a la intervención u ocupación transitoria de los que sean necesarios y, en su caso, a la suspensión de actividades Para organizar la contribución de recursos y asegurar la coordinación y el intercambio de información, el Sistema de Seguridad Nacional se apoyará en la Red de comunicaciones especiales de la Presidencia del Gobierno. La Red de comunicaciones especiales de la Presidencia del Gobierno incluirá toda la información relacionada con el Catálogo de Recursos del Sistema de Seguridad Nacional, los planes de preparación y disposición de recursos y el procedimiento de disposición. A través de esta Red no se tratarán datos de carácter personal. “
8. “El Catálogo de recursos del Sistema de Seguridad Nacional constituye la relación del conjunto de los recursos humanos, medios materiales, instalaciones y cualesquiera otros activos, bienes o derechos pertenecientes a las entidades integradas en el sector público, a las empresas privadas o a los particulares, que puedan ser de utilidad para el cumplimiento de las funciones asignadas en el artículo 19 de esta ley.”
9. “El Consejo de Seguridad Nacional, en el marco de los ámbitos de seguridad nacional contemplados en la Estrategia de Seguridad Nacional y de acuerdo a la valoración de riesgos y amenazas susceptibles de provocar una declaración de situación de interés para la seguridad nacional, declarará los escenarios y ámbitos para los que se debe elaborar un plan de preparación y disposición de recursos para la Seguridad Nacional. Estos planes tendrán un carácter integral y contemplarán, de manera general, la previsión de las autoridades responsables, la organización, los objetivos político-estratégicos, las instrucciones de coordinación y los recursos que pueden resultar precisos para atender la gestión de una crisis.”
10. “ El Consejo de Seguridad Nacional, tras detectarse un escenario que pueda ser declarado como situación de interés para la Seguridad Nacional, podrá adoptar las medidas necesarias para garantizar que, una vez declarada, pueda ejecutarse con carácter inmediato el plan de preparación y disposición de recursos aplicable. Recibida la comunicación del Consejo de Seguridad Nacional, las autoridades competentes de las distintas administraciones públicas tomarán cuantas medidas sean necesarias para garantizar la disponibilidad inmediata de los recursos previstos en el correspondiente plan de preparación y disposición. “
11. “La disposición de recursos del Sistema de Seguridad Nacional designados por el Presidente del Gobierno en el Real Decreto de declaración de una situación de interés para la Seguridad Nacional se efectuará conforme a las previsiones de los planes de preparación y disposición de recursos y las especialidades que se establezcan en el referido Real Decreto y en las directrices que, a tal efecto, dicten el Consejo de Seguridad Nacional o la autoridad funcional designada, en su caso, por el Presidente del Gobierno, y en coordinación con las Comunidades Autónomas.”
Recientemente en la reunión de Davos, del 24 de mayo de 2022 España firmó el documento según el cual la OMS toma el control sobre todos los países, con capacidad para declarar cualquier pandemia, aunque sea falta y adolezca de todos los criterios científicos de fiabilidad y veracidad, pudiendo imponer al gobierno español y a su presidente de gabinete, Pedro Sánchez, la facultad de dibujar cuántos escenarios requieran para obligar a los ciudadanos a quedarse en casa por su mero deseo, como buen servidor de las élites más oscuras, todo ello sin contar con las medidas que caben en la norma, anteriormente expuesta, que es de carácter tan amplio y ambiguo que la vulneración de los derechos humanos fundamentales está servida en bandeja y
los ciudadanos no tienen otra que hacer que obedecer a su sabio presidente. Está claro que todo está atado y bien atado, que todo ha sido pensado e hilado con mucha calma y sin desperdiciar el hilo, mientras quitaban los bozales de perro en las calles y en los espacios cerrados.
Ahorrándonos calificativos sobre los ideólogos de tan satánico plan, basta un repaso a otras leyes que se han aprobado en España como la Ley Orgánica 7/2021 en la que se señala en su artículo 5 apartado la identificación de perfiles en los siguientes términos: “toda forma de tratamiento automatizado de datos personales consistente en utilizar datos personales para evaluar determinados aspectos personales de una persona física, en particular para analizar o predecir aspectos relativos al rendimiento profesional, situación económica, salud, preferencias personales, intereses, fiabilidad, comportamiento, ubicación o movimientos de dicha persona física”. Su artículo 7.2 especifica que “en los restantes casos, las Administraciones públicas, así como cualquier persona física o jurídica, proporcionarán los datos, informes, antecedentes y justificantes a las autoridades competentes que los soliciten, siempre que estos sean necesarios para el desarrollo específico de sus misiones para la prevención, detección e investigación de infracciones penales y para la prevención y protección frente a un peligro real y grave para la seguridad pública”. Otra hilación más en el plan del nuevo orden mundial y la agenda 2030.
En el informe de psicólogos por la verdad titulado El Estado como agente coercitivo se describe con claridad que todo obedece a un plan de manipulación mental de la sociedad en base una manipulación de secta, siguiendo los protocolos de Afred Biderman de 1924. Los recursos psicológicos empleados, muchos de ellos experimentados desde hace década y otros en base al control poblacional global, incluyen armas legales en las que impera la trampa, dado que se trata de imponer un nuevo orden mundial a toda costa, aún en contra de las mentes libres que aborrecen estas medidas dictatoriales, propias de otras épocas que creíamos olvidadas y que regresan en estos tiempos supuestamente postmodernos. La agenda 2030, con sus 17 puntos pretende crear el nuevo orden mundial; estas referencias parecen ser susceptibles de ser interpretadas en sentido contrario (en vez de salud, plandemia y muertes causadas por malos protocolos médicos, medidas ineficaces y vacunas que son armas biológicas, etc…). El Estado o el nuevo modelo de Estado basado en un orden mundial y único exige derrumbar el modelo inservible para generar otro alternativo, en una nueva línea ideológica en el que el ciudadano se limita a obedecer sin cuestionar y sin tener derecho a ello y los legisladores se ponen a disposición de los que ponen en ritmo de la agenda. Las normas son tendentes a una línea autoritaria, siguiendo el modelo chino de control absoluto de la población, bajo la excusa de un bien general en detrimento de una voluntad individual y unos derechos que cada vez tienen menos peso. ¿Es necesario reducir la población mundial para lograrlo, dada la alta disidencia y resistencia ante los gobernantes? Todo apunta a que sí dado que no es posible controlar la desobediencia de millones de personas que no aceptarán nunca dictadura de semejante calibre y despropósito, engaño, mentira y traición al ser humano, Para que ello sea posible es necesario ir educando al ciudadano, del mismo modo que muchos se acostumbraron a la mascarilla en plena calle. Lo grave es que la amplitud de la agenda 2030 incluye la pobreza, la destrucción del sistema financiero, el cambio climático, la guerra en su definición como estado natural de la paz, el conflicto social permanente en forma de caos y, por qué no decirlo, una tercera guerra mundial tan planificada como las anteriores. Nos preguntamos si desean este lúgubre futuro para la humanidad y los derechos de los seres humanos o se van a baja a la realidad para defender lo que también les pertenece, aún a costa de perder sus privilegios.
La gran pregunta es cómo serán recordados si no toman conciencia de sus actos como padres de la patria, ya que pueden ser recordados como salvadores de la patria o como representantes
a sueldo de la dictadura más absurda, genocida, eugenésica y criminal que la historia humana haya conocido.
El proyecto de ley de Seguridad Nacional supone el mayor atropello a la democracia española jamás conocido pues es la legalización de la implementación de la dictadura de corte comunista chino, el sistema político perfecto para las élites y España está creando el marco perfecto a un régimen político de este tipo en el que los ciudadanos carecen de derechos, se ven sometidos a un hipotético interés general, inventado por las autoridades y se convierten en esclavos de la voluntad y los puntos de vista de los que ordenan desde los cargos. Sus señorías, conocedoras de las leyes y del marco de las mismas, en el marco de la Constitución de 1978, se ven obligadas moralmente no sólo a prestar atención a esta alerta, sino a actuar para no ser cómplices de delitos que están contemplados en el Estatuto de Roma.
Dejando esta reflexión en sus mentes,
Reciban un cordial saludo,

Psicólogos por la verdad

INFORME GENERAL SOBRE EL IMPACTO EMOCIONAL DE LA CRISIS DEL COVID 19.

Desde el inicio de la crisis del covid 19 es innegable el impacto psicológico y emocional en la población general. Los gobiernos han tomado medidas fundamentadas en la guía inspirada por la Organización Mundial de la Salud, pero no han tenido en cuenta el terrible impacto que han tenido en ese sentido.

La inicial cuarentena y el encierro forzoso de la población supuso el cambio radical en la rutina de muchas personas, lo cual provocó la ruptura de la zona de confort. Si partimos de la idea de que ésta es esencial para que el sujeto tenga una mínima sensación de seguridad en su vida, el simple hecho de anularla abre la caja de pandora a todos los miedos, muchos de ellos asociados a una experiencia asociada a una pandemia con un desenlace desconocido. El temor a la muerte se hace presente, también el que resulta de la masiva influencia mediática que repite sólo muertos y hace creer que la situación  irá mucho peor. El uso de cifra de fallecidos, con imágenes sacadas de contexto, junto a las cifras estadísticas, y los datos positivos sobre PCR, las cuales no miden el número real de infectados y da cifras falsamente elevadas, suponen una forma de expansión del pánico social en los medios de comunicación y las declaraciones oficiales.

Por otra parte, la cuarentena rompe con una necesidad de socialización básica del ser humano que produce ansiedad, irritabilidad, aburrimiento, sensación de falta de libertad, insomnio y terror no ya al virus sino a un futuro incierto y muy negro, entre otros aspectos por la economía. Además genera un incremento en núcleos familiares que no pudieron resolver sus problemas, como antes de la pandemia hacían, lo cual, sumado a lo anterior, hace que el simple recuerdo de esa experiencia sea una pesadilla pues El Estado privó al ciudadano de su libertad de un plumazo y ello provoca que la sensación de la misma sea incierta en el sentido de que se cree perdida. De ahí a la depresión hay un paso.

Ésta sería el resultado de todo lo anterior porque el sujeto es incapaz de resolver sus problemas, siente que su vida no tiene ninguna salida. Se alude al sentido de la vida, a la razón de la propia existencia. Pensemos en personas que ya tenían estos problemas antes de la crisis antes citada. Este problema emocional viene con una intensidad muy virulenta pues hace acto de presencia la indefensión aprendida; en otras palabras, se haga lo que se haga no se ve la salida, pero al mismo ha de actuar con urgencia. La consecuencia es el agotamiento progresivo del sistema nervioso y el agravamiento del cuadro de depresión hasta intentos de suicidios, llegando incluso a realizarlos.

Por otra parte el uso de mascarillas, de obligatoriedad según las leyes, introduce otro agravante. El sujeto que la utiliza bajo esta presión autoritaria durante tres semanas la introduce en su rutina y en su nueva zona de confort. Las consecuencias de estas prácticas son las siguientes:

  • Problemas de salud (hipoxia, acidez en la sangre, infecciones pulmonares, muerte neuronal, dolores de cabeza, confusión, reducción en la efectividad del sistema inmunitario y consiguiente riesgo de contraer el covid y cualquier otra enfermedad, rinitis y lesiones de órganos diversos).
  • En cuanto al autoconcepto (el sujeto pierde la definición de sí mismo, de sus sentimientos y de la necesidad expresarlos bajo la creencia de la inconveniencia de hacerlo le hace pensar que es mejor no decir ante la autoridad; incapacidad de empatía, de desarrollar la capacidad de entender al otro; la mutilación del yo junto a la pérdida de identidad personal que se suplanta con la social, que se toma como única y exclusiva referencia, a pesar de que las órdenes estatales limitan los derechos fundamentales, incluso el de la supervivencia).
  • En lo emocional (ansiedad, trastornos de pánico, depresión; terror cuando alguien rompe las reglas, incapacidad de reacción en esos casos), conductuales (lavado de manos, limpiarse los zapatos, ducharse y todo tipo de conductas asociadas al Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC); actitudes extremas, bien de total pasividad o de agresividad e intolerancia, junto una creciente necesidad de escape.

La crisis económica introduce un factor reactivante de lo anterior de manera exponencial. La incertidumbre laboral y financiera, así como el hecho de entrar en situaciones de auténtica ruina provoca que la tanto la ansiedad, la depresión, los trastornos de pánico y los problemas interpersonales incrementen tanto su intensidad hasta hacerlos insoportables frente a un sistema social que no da tregua al ciudadano y le presiona para cumplir con sus obligaciones financieras. El sujeto siente que sus objetivos vitales han sido borrados de la noche a la mañana y el peligro del desastre es inminente.

Todo esto se enmarca en un adoctrinamiento en el que el ciudadano cree que:

  1. Es normal sentirse culpable por cualquier comportamiento que pueda incrementar la pandemia, como por ejemplo, el uso de mascarillas o cualquier paso en el ritual TOC.
  2. Sometiendo su voluntad a la del Estado los problemas se van a resolver. Se pierde toda autonomía y por ende la libertad, llegando a desarrollar conciencia de esclavo.
  3. Pérdida del locus de control interno y empleo del externo. La conducta se desarrolla en función de situaciones externas, asociadas a modelos sociales de manera tal que el sujeto es su propio dictador. Dado que el primero se esfuma, dado que no existe procesamiento adecuado de las emociones, ni reconocimiento ni capacidad de liberación (alexitimia), se vive en la angustia.
  4. Si el yo es la norma, la inteligencia emocional se desmorona porque la capacidad para tomar decisiones propias se desvanece; el proceso de deshumanización se produce cuando el mismo sujeto desconecta con su parte más profunda por temor al sentir que si lo hace rompe con las normas sociales preestablecidas. En otras palabras, se vuelve un autómata.
  5. Elevado nivel de manipulación. Es factible hacerle creer cualquier idea por absurda que sea, momento en el que el individuo es perfectamente manejable como un títere, al capricho de los deseos de los gobernantes y las autoridades correspondientes, así como otras personas que sean modelos correctos de las normas adecuadas y medios de comunicación.
  6. Conflictividad social. Se rechaza de plano a toda persona que no siga las reglas bajo justificaciones absurdas, impuestas de acuerdo con el apartado e. La intolerancia, el rechazo y los comportamientos agresivos y de inculpamiento ajeno se muestran como propios de una sociedad con signos claramente fascistas.
  7. Agorafobia en forma de temor al contacto social y temores diversos asociados a la rutina que exige el covid, sobre todo con aquellas personas que no cumplen con el protocolo.
  8. Hipocondría o temor exagerado a contraer esta enfermedad. El sujeto se revisa continuamente en sus acciones, supervisando el peligro de contagio. Las noticias de los medios de comunicación intensifican este cuadro cuando añaden nuevos síntomas o falsamente los reclasifican.
  9. Miedo a la muerte. La continuas imágenes de hospitales y de cadáveres recuerdan al sujeto que están ante una enfermedad mortal, por la que, incluso, han fallecido seres queridos. Éste se asocia a los cuadros anteriores y deviene un elemento central.
  10. Procesos de duelo. Al perderse la rutina en el plano de la normalidad, al no tener esa sensación de tranquilidad interna y estar siempre en guardia, el proceso de pérdida, que engloba aspectos emocionales tales como la sensación de seguridad, la cual se busca incesantemente, hace que estos procesos no se den manera natural. Por otra parte, muchas de las supuestas víctimas del covid fueron incineradas y los familiares no pudieron despedirse adecuadamente de ellos, lo cual hace que este sentimiento de pérdida sea aún mayor  de lo que sería en otra situación. Además, los concomitantes problemas de ansiedad y depresión no resueltos y que se siguen durante la supuesta pandemia hacen que este proceso se convierta en patológico, intenso y de larga duración.
  11. Como resultado de todo lo anterior, el sujeto puede presentar miedo a relacionarse con otros seres humanos, por el mero hecho de serlos en sí. El temor al otro vendría a ser la consecuencia pues constituye la única forma en la que es posible sentirse seguro. Las secuelas de ello son evidentes en el plano emocional, ya que puede provocar depresión en sujetos que de por sí no toleran la soledad ni la ausencia de afecto. No olvidemos que los seres humanos somos sociales, necesitamos de la ayuda de los demás y que el mero hecho de tenernos que separar de nuestros seres queridos, amigos y el resto de las personas para sentirnos seguros es una trampa perfecta para el más profundo desequilibrio psicológico.
  12. El Síndrome de la cabaña. Consiste en el deseo de no salir al mundo exterior después de estar encerrado, desarrollando un temor excesivo al entorno que debería de considerarse como no peligroso. La resistencia a cambiar de hábitos, el miedo a las relaciones sociales con desconocidos y percibir el lugar de encierro como centro de seguridad hace que, aunque la pandemia no exista, se tenga la necesidad de permanecer en la nueva zona de confort creada.
  13. Posibles casos de suicidio en el caso de que todo ello llegue a una situación límite que ni el mismo sujeto entienda. Puede que no perciba un sentido en su vida y prefiera desaparecer de un mundo en el que nada tiene que hacer porque las posibilidades de éxito son nulas, haga lo que haga. Las dificultades económicas pueden provocarlos. Es el resultado de la indefensión aprendida en su grado más extremo. He aquí uno de los aspectos menos estudiados y más destacados para entender la importancia de toda esta problemática.

Todo ello implica la crisis del covid, todos estos efectos, no tenidos en cuenta, se están desarrollando lentamente mientras los medios de comunicación siguen alimentando el miedo terrible de la población. He aquí las terribles secuelas psicológicas, muchas de ellas irreparables en no pocos casos en forma de casos de estrés postraumático que se manifiestan en:

  1. El uso obsesivo de mascarillas.
  2. No querer salir de casa.
  3. No establecer contactos sociales fructíferos y agradables.
  4. Marcar la distancia de seguridad como criterio para las relaciones interpersonales.
  5. Procesos de duelo no resueltos.
  6. Posibles manifestaciones delirantes.

Finalmente, si estos hechos se agravan, la patología puede comenzar a desarrollar tintes propios de la psiquiatría en forma de delirios expandidos a nivel social.

He aquí una descripción general del impacto psicoemocional de la crisis del Covid, la cual ha de ser tenida en cuenta. Ni el Estado ni la justicia pueden actuar de espaldas a estas gravísimas consecuencias y su mera presencia es una violación de derechos básicos del individuo y de la sociedad colectiva.

 

Firmado,

 

PSICÓLOGOS POR LA VERDAD.

Email: psicologosxlaverdad@gmail.com

 

IMPACTO PSICOEMOCIONAL DE LA PANDEMIA EN LOS NIÑOS.

En la actualidad nos encontramos con una legalidad tan estricta que ni nuestros hijos pueden salir a la calle, estando obligados a emplear mascarillas como el resto de los adultos. Están expuestos a situaciones altamente estresantes en sus familias y han percibido un cambio brusco en sus rutinas. Todo ello ha ocasionado y sigue produciendo sus dañinos efectos.

Si partimos de la idea de que los niños constituyen un grupo especialmente vulnerable ya que están en pleno desarrollo psicoemocional, así como de su personalidad y perspectiva tanto del mundo como de  sí mismos, este tema no puede ser pasado por alto.

Comencemos por el impacto del cambio en los hábitos Han dejado de ir al colegio, de jugar con su grupo de iguales, indispensable para el desarrollo de sus habilidades psicosociales, establecer lazos afectivos y aprender a desarrollarlos, no pueden salir a la calle y reciben el miedo de los padres, los cuales se ven obligados por ley a emplear un bozal para estar en plena calle. Se les somete a la información tóxica de que la mascarilla les protege de la enfermedad y asocian su uso a estar seguros y su no empleo a la misma idea de la muerte. Los niños asisten pavorosos al temor de dejar de existir por la infección de un virus. Los niños escuchan las noticias sobre el covid 19, de modo que piensan que algo terrible está ocurriendo y que su mundo se puede acabar en cualquier momento. Su mente se centra en el apocalipsis y la única forma de portarse bien y seguir vivo es obedecer las reglas. Se pueden ver a niños empleando el cubrebocas durante horas y a madres que les ordenan que no se lo quiten, todo ello genera un miedo de tamiz paranoico, lo cual hace que el sujeto infante asimile el encierro como algo normal. Todo ello incrementa el daño psicoemocional aún más.

Los niños se sienten como mascotas en casa, sobreprotegidos, no pueden salir y perciben la idea de que la enfermedad de la que tanto se habla es sinónimo de muerte; por ende tienen temor a abrazar a sus padres, tomando la distancia reglamentaria de la misma forma que los adultos y, lo que es peor, éstos no tienen contacto con ellos cuando, por ejemplo, son diagnosticados positivos por PCR o caen enfermos de lo que ingenuamente creen que es el covid, momento en el que se quedan en casa. Los niños asisten al trauma de que sus predecesores no aceptan sus contactos y éstos tampoco se le aproximan por temor a un contagio. Todo esto es vivido como una pesadilla incomprensible frente a la que el niño no sabe cómo reaccionar, prefiriendo no actuar y entrando en un cuadro de indefensión aprendida, en el marco del próximo párrafo.

La depresión, la ansiedad y otros trastornos como el insomnio frecuente pasan a ser cuadros habituales desde muy temprana edad. El miedo hace acto de aparición repentina en el día a día, no solo en los pensamientos de los niños, sino en el modo de reaccionar ante otras situaciones que son vistas como peligrosas. La inseguridad, la parálisis ante la realidad y la necesidad de seguir en el nido hacen que sean especialmente introvertidos, presenten bloqueos a la hora de tomar decisiones y se vuelvan retraídos. Con una sensibilidad muy dañada, se muestran asustados ante su entorno porque saben que algo terrible pasa, pero no pueden hacer nada, además respiran el miedo en sus padres y ellos les generan sensación de abandono y desprotección. La razón de sus vidas es el amor y el juego, sin los cuales no pueden asimilar nuevos conocimientos. El hecho de no poder estar con otros niños, ni poder jugar en los parques ni interaccionar con otros miembros de su edad les obliga a pensar como adultos antes de tiempo, a privarles de la imaginación como recurso para el desarrollo interno y a tan solo seguir las reglas dictatoriales del Estado a través de los padres. Presentan insomnio recurrente, episodios de llanto, desesperación, nerviosismo incontrolado y mucha desidia pues se aburren con los adultos. Pueden llegar a sentir un miedo incomprensible ya que, a pesar de encontrarse en círculos familiares, más o menos seguros, las secuelas del encierro hace que el cortisol haga de las suyas, disminuya su sistema inmunológico y su sistema nervioso decaiga hasta generar desagradables emociones en forma de pánico de naturaleza automática. Difícilmente se concentran y pierden toda motivación hasta el punto de llegar a entrar en cuadros de auténtico indefensión aprendida. Muchos de ellos presentan dolores de cabeza y migrañas frecuentes por la alta presión que son incapaces de liberar. Sus vidas pierden el sentido, muy peligroso que se dé sin duda en sujetos de tan corta edad que apenas están experimentando lo que es vivir en el mundo que les rodea. No sería extraño que apareciesen ideas de suicidio o lisa y llanamente de desear desaparecer del contexto en el que se encuentran.

Por otra parte, el hecho de cambiar de rutina de la noche a la mañana supone un trauma en sí mismo; el desarrollo cognitivo de este grupo de población se basa mucho en lo habitual y se considera seguro y agradable, es lo que los retroalimenta a seguir actuando en su entorno, que es lo mismo que hacerlo en el mundo. Un vez roto el ciclo, una vez que el niño recibe las lecciones delante de una pantalla fría durante horas, no puede preguntar, no puede expresarse y asimila la creencia de que aprender es aburrido, un paso más hacia la desmotivación y a no tener un sentido en vida, lo cual repercute en el que tengan para el resto de su existencia. Este shock hace que tenga que adaptarse a una nueva situación a la que nunca se va a acostumbrar pues no va ni con su naturaleza inquieta y lúdica, ni con sus deseos. Si existe una franja de edad en la que alguien no puede engañarse es la infancia. He aquí un malestar añadido al uso de medidas de protección excesivas. Al hilo de lo anterior desarrollar una elevada dependencia a la tecnología, lo único con lo que pueden interaccionar ya que los padres están demasiado ocupados para resolver sus terribles problemas y no tienen tiempo para ellos. Ello les produce ansiedad creciente, nerviosismo (las ondas electromagnéticas alteran la parte frontal del cerebro y activan el hipotálamo, el centro del miedo y de la falta de reflexión, así como el hecho de ser altamente manipulables). Los cuadros de abstinencia se hacen frecuentes en forma de comportamientos más o menos agresivos.

El otro aspecto que detona la crisis es el ambiente familiar. Las crecientes dificultades económicas provocan un clima de tensión entre los padres del sujeto, muchas veces agravado por problemas antes no resueltos y que la falta de dinero potencia.  Muchos de estos sujetos tienen progenitores separados, divorciados o en camino hacia cualquiera de las situaciones antes apuntadas. Además, ante la falta de trabajo, puede haber otros problemas de tipo de legal por el impago de pensiones alimenticios, malas relaciones entre los padres, que no saben inteligentemente ceder ante la situación de fuerza mayor y hacen que los hijos vivan en un auténtico infierno que ellos quisieran solucionar, pero no pueden. Asisten al distanciamiento de alguno de sus padres, en no pocos casos.

No es extraño tampoco que los niños desarrollen sentimientos de culpa, creyendo que son los responsables de las dificultades de los padres, de la creciente tensión en casa porque escuchan de ellos las razones de las dificultades, quisieran también resolver todos lo malo que pasa en el mundo (no olvidemos que muchos son esponjas que absorben todas las malas y bajas vibraciones del entorno), pero el hecho de no poder les provoca una intensa impotencia. Conocen sus derechos, saben que uno de ellos es ser felices y no lo son. Se sienten oprimidos por el mundo de los adultos y los monstruos de la sociedad que otros han creado.

El uso de mascarillas es la guinda del pastel. Obligados a respirar su propio CO2, reciben las mismas secuelas que los adultos. Problemas derivados de la baja concentración de oxígeno, disminución en la efectividad del sistema inmunológico y crecientes dificultades respiratorias, pues el tubo nasal no se adecúa a las condiciones naturales para poder inhalar de manera normal hasta que pasa un tiempo después de haber empleado el bozal, todo ello junto al hecho de que respiran sus propias bacterias una y otra vez, lo cual les provocar problemas de asma e infecciones pulmonares, son algunas de las secuelas que deja la obligación de ponérselas bajo la dura supervisión de los padres. La mente se acostumbra a vivir en el marco de la incomodidad, de aceptar que lo que hace daño es inevitable y ha de ser aceptado y reconocido como bueno porque nos protege de cosas mucho peores.

 Además el hecho de no poder percibir las emociones ajenas al tener las otras personas (padres y familiares cercanos) el rostro cubierto casi en su totalidad impide la percepción de emociones, de modo que el niño se comunica sin necesidad de saber qué siente la otra persona, guiándose por reglas que resultan ser automáticas y obligatorias. Todo ello dificulta el desarrollo de las habilidades psicosociales, así como poder entender sentimientos ajenos (empatía) y por supuesto los propios. La razón es muy simple. Si el infante no es capaz de percibir las emociones ajenas, sino sólo una actitud de sumisión, por un lado aprende esa dinámica plana de los sentimientos, que simplemente se ajustan a todas las situaciones, pasando los primeros al último plano, con lo que cual los propios son ignorados. No se trata ya de que no se produzca una autoestima más o menos estable, sino que como ser humano pierde toda su identidad y su parte intrínseca pierde para el niño todo su valor, en proceso de crecientes constructos sociales. El resultado es la tendencia bien a la frialdad, ya que el niño se acostumbra a no expresarse (y menos emocionalmente) o a reaccionar de manera violenta ya que no es posible luchar contra ese aspecto tan humano que, lo queramos o no, lo mantenemos siempre. En la medida en que se pierda la comunicación con ese lado, decae la inteligencia emocional y el niño puede caer en cuadros de ansiedad y depresión con mayor facilidad al percibir que no tiene el control de la situación y eso le aterra. Si le añadimos toda la explosiva crisis psicosocial y económica, el cóctel molotov está servido en toda su magnimidad.

Una mente inquieta se ve obligada a vivir en una tormenta perfecta, con los instintos sociales aletargados, sin estimulación que ayude a liberar endorfinas, a sufrir depresión, ansiedad y síntomas psicológicos y hasta psiquiátricos bien descritos en sujetos adultos pero con consecuencias desconocidas en los niños por el impacto que pueden tener en la edad adulta. Y es que el daño que pueden sufrir es de por vida, de una generación dañada y vilipendiada en su dignidad, con los derechos tan dañados que las consecuencias de ello pueden ser incalculables.

Todo lo referido supone una lesión a los derechos humanos en masa, sin generalizar ni diferenciar entre los que sufren estas atroces consecuencias.

Si el futuro de la humanidad depende de nuestros hijos nos encontramos ante un hecho de una gravedad sin precedentes. Es por ello que debemos detener toda esta barbarie.

 

Firmado,

Psicólogos por la verdad.

psicologosxlaverdad@gmail.com

 

MANIIFIESTO BARCELONA 14 DE AGOSTO 2021.

El 13 de marzo de 2020, el RD 463 estableció el estado de alarma por la pandemia covid, dictada por la OMS previamente. Las medidas no se hicieron esperar en forma de confinamientos forzosos a la población, cierre de negocios, uso de mascarillas y distanciamiento social, aparte de otros protocolos como el lavado de manos y uso de alcohol de manera obsesiva. Nuestros hijos dejaron de ir al colegio y, de repente, se les cayó la realidad; dejaron de relacionarse entre ellos, de compartir en la escuela y aprendieron a temer al virus. Desde aquel entonces vieron a sus padres presas del pánico psicosocial y adoctrinante que los medios fueron imponiendo sin posibilidad de escape. La secta daba sus primeros pasos. Con el paso del tiempo los niños se fueron adaptando a la nueva rutina, al ver a su padres inexpresivos y tristes con el bozal, no sin estar ellos apesadumbrados, tristes, sin poder a la puerta de la calle, comprobando como sus mascotas tenían total libertad, pero ellos, humanos no. De la noche a la mañana eran esclavos de las órdenes cambiantes de los gobiernos y víctimas de los policías que, de repente, se convirtieron en agentes en un nuevo régimen que parecía sacado de la Alemania Nazi.

Pero el gobierno fue generoso, fue elevando el nivel de permisividad hasta que los niños, por fin pudieron jugar; eso sí con bozal como los esclavos en plena calle y aterrorizados día y noche por sus angustiados padres. El sr. Sánchez y su gobierno se preguntaban cuándo podían abrir los centros escolares y, siguiendo los protocolos de la OMS, de manera obediente y responsable, claro está, desde su punto de vista, les exigieron que se lavaran las manos con alcohol, usaran mascarillas todo el rato que estaban en el nuevo campo de concentración, distanciados en el aula, sin poder jugar juntos en los recreos y sin que se les permitiera entrar en conexión con niños de otras aulas. Se les contó qué es un grupo burbuja y cuidado con ir enfermo o dar positivo en la inútil prueba de PCR ya que, de darse tal infortunio, todos sufrirían el palo en la nariz, así como sus padres, de modo que quedarían encerrados durante 14 días, todo ello antes de ser aislados como leprosos y sufrir un trauma del que nunca se podrían recuperar.

La insistencia de los padres por el miedo, las lecciones de covid en las que a los niños se les explicaba qué era la peligrosísima pandemia, que por cierto no mató a ninguno de ellos según las estadísticas, fueron haciendo de las suyas. Obligados a adaptarse a la nueva realidad, a compartir con los demás de esa forma tan surrealista, se vieron abocados a seguir las consignas so pena de ser considerados antisociales y peligrosos para el resto de la clase. La estigmatización definitiva y caprichosa, una de las estrategias de esta secta satánica, se puso en marcha.

Con la excusa de la urgencia por las vacunas, el próximo paso es la introducción de la puerta de la gloria en los colegios. Entre sus planes no se descarta que se vacunen a todos los niños si es que desean estar en el colegio; del mismo modo que muchos padres han sido denunciados por la fiscalía de menores ante la no asistencia a los centros educativos, bajo la excusa de la figura del abandono escolar, no sería descabellado pensar que, si osa el gobierno español hacerse eco de las demoniacas recomendaciones de la OMS y de las multinacionales farmacéuticas, en los colegios haya aulas para los vacunas y los no  vacunados, en función de si los padres acceden o a estas medidas, que son de presión sociológica dado que ya se encargará el vecino del padre o el niño que vive al lado de recordarle que la vacuna es buena, algo que ya les han enseñado hasta el aburrimiento, sobre todo en referencia a la covidiana.

Ya no se trata de nombrar los innumerables traumas de nuestros hijos, de naturaleza continua al vivir en una sociedad absurda y distópica (depresión, ansiedad, agorafobia, antropofobia, hiperactividad, intentos de suicido, psicosis, trastorno obsesivo compulsivo, fobias, agresividad, anhedona, etc…), ninguno de ellos analizados adecuadamente por parte del gobierno y de las autoridades sanitarias, sino de lo que se podría considerar una acción genocida si, tal como nos tememos, su impacto va a ser similar o más grave que en los adultos, cuyas víctimas pasan inadvertidas en los telediarios.

Hay que detener este proceso, hay que hacer justicia hacia quienes burlan los derechos fundamentes de la humanidad como son la alegría, el descubrimiento del mundo, el aprendizaje, la dignificación del ser humano por su trabajo interior, el desarrollo de relaciones sociales plenas y satisfactorias de cara a aprender a ser humanos desde nuestra espiritualidad más profunda y es urgente actuar ante la catástrofe. Los hijos de la humanidad están en peligro y debemos decir bien claro un basta ya a esta suerte de nazismo neogenésico que estamos viviendo y que amenaza la infancia.

Le recuerdo, Sra. Alegría, que existen leyes internacionales que los protegen y, que, si Usted no lo hace, nosotros las haremos valer y, por supuesto, cumplir al pie de la letra.

MANIFIESTO PARA LA MANIFESTACIÓN DEL 15 DE ENERO 2022.

Tras casi dos años de dictadura experimental, que se inició con una cuarentena sacada del Instituto Tavistock, creado por los años 20 del siglo pasado para experimentar con la mente humana y torturarla hasta el infinito, siguieron otras argucias como las pruebas PCR, el uso de bozales como si fuésemos aprendices de esclavos, nos prohibieron relacionarnos como seres humanos como si hubiese algo de malo o antinatural en ello y ahora, al más viejo estilo del ministro de propaganda de Adolf Hitler, Joseph Gobbels, han aparecido, de repente, estos malos aprendices de las viejas y trasnochadas dictaduras del siglo XX para imponernos un pasaporte sanitario como única forma de que nos pongamos una vacuna experimental que contiene proteína spike, sacada de un programa de ordenador y arma biológica registrada y patente desde el año 2000, abundantes metales pesados, restos de aborto y grafeno que provoca trombosis y muertes no reportadas y censuradas, que contiene nanopartículas y circuitos electrónicos que nos convierten en antenas 5 G.

Ha sido tal el atropello de nuestros derechos más fundamentales por parte de gobiernos que parecen estar bajo las órdenes de sicarios mafiosos que la única salida que dejan para una persona libre no es sólo la completa desobediencia al Estado, sino un estilo de vida completamente disidente y al margen de normas absurdas que están dirigidas al suicidio del individuo.

Hemos analizado todos estos hechos y hemos descubierto una agenda secreta, más allá de la depresión y los trastornos a los que apuntábamos en viejos manifiestos que pasaron desapercibidos. La agenda de Klaus Schwab, dirigida a  la cuarta revolución industrial y el reseteo económico, tiene mucho sentido por cuanto toda esta estrategia covidiana tiene como fin convertir a los satánicos en  salvadores de una sociedad torturada, condicionada y amaestrada no sólo para obedecer como en el viejos sueños de los dictadores más crueles sino para hacernos ir al matadero por nosotros mismos para la condena del sufrimiento, el abandono, la soledad, la pobreza, el desaliento, el pesimismo y, por qué no decirlo, la muerte lenta e imperceptible, practicando una tortura colectiva que va contra la misma dignidad no sólo humana sino de nuestro derecho a la vida. No olvidemos que, haciendo un análisis transversal de todo lo ocurrido, más de la mitad de la población mundial ha de ser eliminada para que nuestros gobernantes y demás élites, como los Rothshchild, estén contentos con sus objetivos.

El maltrato psicológico ocasionado en la población constituye un delito de lesa humanidad que nunca nos cansaremos de repetir ni buscar en la forma no sólo de denunciarlo, sino de buscar la vía para que los causantes lo paguen bien caro por genocidas, incluyendo a sus cómplices, puestos a dedo tanto en el gobierno nacional como en los autonómicos.

Este tipo de comportamiento responde al cuadro de los más puros psicópatas, para quienes sólo es importante el poder sobre los demás en forma de cómo hacer daño a otro humano para el propio disfrute, sin la más mínima conciencia de la muerte que su sola presencia en el planeta tierra siempre por aquí y por acá con sus actos calculados y sacados de una película de Hollywood que no está en la imaginación de ningún director de cine. Para ello han establecido toda una red en la que las personas que se sometieron al miedo, hacen de canal de las ideas conformistas y egoístas que conducen a una sociedad que no reacciona ni ante su propio dolor ni en el ajeno. En el nombre de un sistema económico, político, religioso e ideológico inservible, muchas personas defienden posturas guiadas por el daño a sí mismos y se convierten en cómplices de lo que apunta a ser un plan satánico.

No es sólo el elevado número de suicidios, descrito en otros de nuestros manifiestos, sino la agorafobia o el miedo al ser humano que conduce, sino de la defensa de la psicología humana como arma para el bienestar individual y colectivo, empleando el conocimiento científico en pro del derecho a la vida y no para ver la mejor forma de manipular a ciudadanos que no conocen sus derechos, vapuleados por los medios de comunicación que emplean el mismo lenguaje aterrorizante de la clase política con una sincronía muy sospechosa.

Psicólogos por la verdad se ofrece a ponerse en contacto con todas personas e instituciones que, hartas de tanta presión incongruente con lo más básicos derechos humanos, pongan su énfasis en la divulgación de la verdad, esa verdad que queda oculta bajo la censura y el miedo, la única arma posible para sostener en el tiempo esta psico-dictadura que estamos viviendo bajo la modalidad del arrebatamiento de nuestro sistema inmunológico a través del daño del eje hipofisiario craneal, mediante el terror, el miedo al rechazo, la soledad, la falta de medios de subsistencia y el amedrentamiento constante de la peor amenaza si no nos rendimos a la voluntad de nuestros vedugos-gobernantes.

Es por ello que reclamamos:

  1. El respeto a la libertad de pensamiento y de conciencia de los seres humanos.
  2. El derecho de los seres humanos a ser felices y desarrollar su vida en armonía y sin intromisiones lesivas a nuestro crecimiento espiritual
  3. El derecho al desarrollo de cuántas acciones sea necesario para hacer que estos derechos sean respetados, ante las autoridades judiciales pertinentes, sean del ámbito que sean.
  4. Nuestra acción enérgica para dejar claro que la psicología no es un arma de guerra, no es un recurso que se emplea desde el poder para destrozar emocionalmente a la sociedad mediante la indefensión aprendida ni mediante la inducción de la más autodestructiva disonancia cognitiva, sino una forma de conocimiento del alma humana en base a la vida basada en el amor, el respeto y la búsqueda de la unión de todos los seres humanos partiendo de sus derechos naturales y consustanciales, por encima de gobiernos o de élites que los eligen para fines más que oscuros.
  5. Que los representantes políticos se hagan eco de este mensaje pues está en juego la vida de los seres humanos y de las reglas de poder y convivencia que hasta ahora han sostenido el equilibrio social, con el peligro que ello conlleva no sólo de caos social sino de generación de un futuro apocalíptico para el alma humana.
  6. La paralización de la vacunación covid 19 ante el elevado número de fallecidos según el VAERS de los EEUU y del EMA de la Unión Europa, sin contar con la elevada casuística de efectos colaterales adversos que son registrados todos los días y que no se comunican al ser suciamente censurados. Ni Pfizer, ni ninguna otra compañía farmacéutica puede ponerle un bozal a los gobiernos esclavos para que no digan la verdad a la ciudadanía.
  7. La no vacunación de niños, los cuales han supuesto menos del 1% de los casos de covid 19 durante el año 2020. No se entiende esa premura la prisa por inocular a nuestros hijos, bajo la amenaza de no formar parte de Centros escolares. Ya no se trata de desear que lleven un bozal como perros cinco horas, sino de que sean inoculados como animales porque tienen órdenes de poner en práctica lo que llaman una vacuna que está en fase 2/3, contraviniendo las más básicas normas internacionales de derecho. ¿Quieren acabar con ellos, con el futuro y matarlos sin más como potencialmente para sus satánicos objetivos? Que cada se responda la pregunta….
  8. Y, finalmente, dejar bien claro, que apostamos por el amor y la vida en su forma más inocente y más pura. Creemos que el alma humana es invencible y que la derrota de estas huestes está cada vez más cerca, pues millones de personas están despertando de esta pesadilla y saben de la mayor farsa sanitaria de la historia. PSICÓLOGOS POR LA VERDAD.

COMUNICADO SOBRE LA NUEVA ASIGNATURA DE ÉTICA DE LA AGENDA 2030.

Para la formación del yo se requiere de un proceso lento en el que, al mismo tiempo que el sujeto se adapta a su entorno, éste logra su equilibrio, que no es otra cosa que la armonía interna de la mente, de modo que ninguna acción ni pensamiento va a herir el bienestar del sujeto. Para ello, siguiendo el proceso, marcado por las necesidades de cada edad, se genera el aprendizaje, una mezcla entre condicionamientos externos y necesidades internas.

Por lo tanto, saltarse estas normas conducirá al yo entrópico y psicótico que, encerrado en su mundo de placer, gracias a la prolongación del infantilismo o su intensificación, se logra bloquear la capacidad crítica del sujeto y se le vuelve, de este modo, en alguien claramente manipulable. No olvidemos que la implantación del miedo y la presión social activan el sistema límbico, donde residen nuestras emociones y la memoria, con el riesgo de reprogramación mental de lo que fue nuestro pasado humano y lo que dibujan como futuro transhumano, aspecto que se trata en una de las lecciones que recibirán nuestros hijos, sin saber su contenido. Si el fin de la agenda 2030 es la destrucción de la mente humana, sin duda es una estrategia perfecta, nada más cruel por parte del Estado que se precie. Nuestros hijos aprenderán que han de someterse al grupo y creerán que la verdad oficial es la única posible, en base a los adoctrinamientos, condicionamientos, castigos colectivos y disonancias cognitivas ante el sufrimiento que dichos principios dogmáticos van a ocasionar.

La identidad sexual, tan estudiada desde tantos prismas, no se forma hasta que se alcanza una edad bien avanzada y durante la infancia va madurando. Cualquier intento por alterar lo que va a ser el proceso normal inestabiliza el concepto del yo, de la propia identidad personal. La actividad sexual es el fruto de una necesidad fisiológica, pero es también determinante para que el sujeto llegue a un punto de madurez emocional, propio de que se conocen las propias emociones y, por ende, los limites que nos conducen a la locura.

Teniendo en cuenta que durante la adolescencia recién comienza a formarse la identidad sexual, fruto de las experiencias y respuestas consecuentes posteriores, introducir los conceptos del LGTBIQ es una atrocidad ya que más que servir de guía, confunde a los estudiantes, introduce conductas y actitudes sociales que son bien vistas y valoradas, alterando la percepción del propio sujeto que puede llevarlos a cuadros de depresión, autolesiones e intentos de suicidio ante el colapso psicológico ante un placer, que se suele experimentar de manera congruente en la edad adulta, al mismo tiempo que crea seres adictos al mundo de placer, incapaces de resolver sus propios conflictos personales y emocionales.

Introducir este tema en el currículo de la asignatura de la ESO es una atrocidad desde cualquier plano psicológico que se preste y que se fundamente en la experiencia científica. Esto es sólo una reflexión sobre uno de los temas que se van a impartir en los jóvenes, la mayoría referidos a la agenda 2030. ¿Encajan en este sentido los fallecidos por las ineficaces vacunas covid 19, incluyendo a jóvenes y niños? ¿Son acordes la información de la democracia en un momento en el que el gobierno español se esfuerza por controlar tanto a los españoles que más que explicar el buen gobierno se trata de ocultar las posturas dictatoriales del gobierno español? Para cualquier persona con un mínimo sentido de crítico no se creería ninguna de esas lecciones y les diría a sus hijos que son pura patraña. ¿Es creíble que el cambio climático se deba a cada uno de nosotros mientras las grandes empresas se lucran con las energías fósiles, elevadas de precio por la inflación galopante, generada por intereses espurios? ¿Cuál es el fin de la asignatura, aparte de la desinformación, divulgar un mundo de fantasía en la que nuestros hijos vivirán la más atroz dictadura nunca conocida, con su consentimiento, bajo la visión paternal de un Estado hipócrita? ¿Se trata de herir de muerte el sentido crítico, creando, de paso, una masa de sujetos que defenderían las nuevas ideologías acusando incluso a sus padres de maltrato, por el mero hecho de darse de tal atrocidad por parte del ministerio educación?

Recordarles, del mismo modo, que la tortura psicológica, intencionada y planificada, es un delito en el tratado de Roma que no prescribe. ¿Cuál es la agenda oculta de la agenda 2030, se trata de educar o de adoctrinar quizás en principios propios de una secta? Nunca se trató de involucrar a los niños en planes tan secretos y desconcertantes.

Este comunicado no es sólo una opinión, sino una visión científica desde la psicología como ciencia que explica no sólo el desarrollo humano, sino que pone en manos del sujeto las herramientas para lograr su equilibrio, en forma de emociones positivas y de un adecuado afrontamiento de las emociones y los problemas del día a día.

Usted, como educador o gerente del ministerio de educación, tiene una gran responsabilidad sobre los posibles efectos de tan peligrosa política, nunca experimentada ni probada con éxito con anterioridad. Le pedimos considere este punto de vista y se abstenga de ocasionar un daño innecesario a los estudiantes en su parte más íntima y sagrada.

PSICÓLOGOS POR LA VERDAD.