TRUE PSYCHOLOGIST POST

 

EL HAMBRE

Si hacemos un balance de la historia antigua, en la que los reyezuelos y emperadores jugaban con la religión para someter a los pueblos con el miedo, empleaban la falta de alimentos como método para hacer que el ciudadano de a pie se sometiese al dictador, al cual, en el fondo, no le importaba si su súbdito sobrevivía o no. Para tener derechos tenia que obedecer a la autoridad y creer todo lo que a ellos les diera la gana, por muy estúpido que fuese. Así ocurríó con Nimrod y Semiramis, los cuales crearon la base mitológica de todas las religiones de occidente, modificando los nombres. Su hijo estaba destinado a ser un Dios por nacer en condiciones no físicas. Un viaje a aquellos tiempos nos retrotraen a los sacrificios humanos, con Molock, el cual devoraba a los niños recién nacidos. Fue así como los súbditos vivieron durante miles de años en un reinado de terror y de esclavitud. Al enemigo ni pan de agua, el enemigo que nos puede opacar con el conocimiento, la verdad, la justicia y los argumentos lógcos. La mejor manera de someter a las masas, digámoslo claro, es el hambre. Por lo tanto, dar de comer en las dosis adecuadas garantiza no sólo un pueblo sumiso sino un poder totalitario.

No olvidemos que en la mente del psicópata no existe la palabra no. Este sujeto, carente de todo control de estímulos, incapaz de soportar la frustración, entra en cólera cuando sus planes no salen bien y es más fácil aniquilar a parte la humanidad en un berrrinche. Las dos guerras mundiales, planificadas por los Protocolos de los sabios de Sión y los Rothschild junto a las huestes de familias controladas y  los bancos centrales, con los países convertidos en corporaciones, son un perfecto ejemplo. Cada vez que somos demasiados nos quieren aniquilar como cucarachas. Además, el psicópata no percibe sus propias emociones y menos las ajenas, de modo que no percibe ni el dolor ni su propia conciencia, pues su carencia de amor le convierte en un ser abyecto que simplemente detesta a las especie humana y, por ende, a cualquier que ose decir que lo es. De hecho, consideran que los humanos son muy defectuosos, torpes e incluso estúpidos, como animales. Como estorbo para los asuntos públicos, no se puede contar con ellos. Muchos filósofos como Kant, Hegel y psicólogos como Freud, Jung o Kurt Lewin defendían la necesidad de un dictador, dado que los hombres no pueden gobernar a otros hombres y las decisiones públicas son de competencia de quienes están autorizados a tomar las medidas y el pueblo, ignorante, simplemente, nunca va a entender sus razones.

Al tratarse del mismo principio de supervivencia (tengamos en cuenta que el psicópata es tan dependiente del inferior que sin éste no tiene sentido de su propia razón de existencia, razón por la que su vida depende del daño que haga a los demás, como una forma de compensar la falta de amor, identificación personal y de autoestima), en primer lugar, no van a soportar a un ciudadano contestario, en segundo lugar, prefieren verlo muerto antes que vivo, en tercer lugar, no van a tenerlo en cuenta para sus propios intereses, ligados al control de dinero, el nuevo dios del que han caído víctimas como adoradores del demonio y, en cuarto lugar, se trata de elegir quien vive: en otras palabras, o son ellos o nosotros y esto es una guerra.

Desde que en los años 70 del siglo pasado Henry Kissinger hablaba del exceso de población, como principal causa de los problemas del mundo (buena prueba son las piedras de Georgia, en la que señalan que el mundo ha de estar habitado por 500 millones de personas, como número mágico-satánico), quedó lejos el Instituto Tavistock, gracias al cual se buscaba la forma de emplear la psicología como arma contra el propio humano en forma de miedo, sufrimiento, depresión, incertidumbre y dolor. Las pruebas de ello son evidentes.

Pero no basta con destruir nuestras mentes con el pánico, no basta con robarnos porque su meta final es la masacre, sin que los pobres e ignorantes ciudadanos se den cuenta de las acciones y planes futuros para ellos, mas no para nosotros, los paupérrimos mortales.

La pandemia, el peor y más burdo invento de las élites globalistas-demoníacas, está a la altura de la estima que nos tienen: nos trataron como ganado, nos hicieron creer en la existencia de un virus y siguen con el cuentazo como les viene en gana, a sabiendas que sus mentiras son tan gordas que no se sostienen ni con un razonamiento, por muy estúpido que sea. Han de prepararnos para la matanza, para el exterminio masivo sin que nos demos cuenta, pobres ilusos que aún creemos en la democracia y nuestro amantísimos presidentes. Ante su tremendo fallo, del que ya nos dimos cuenta, sólo el hambre puede ser el arma perfecta para matarnos de una vez, de manera lenta y sin avisarnos, mientras con sus sucias y espúreas estrategias  nos engañan, estafan y se ríen de nuestra estupidez, falta de organización decisión y capacidad de lucha. Si son ricos es porque se aprovecharon de nuestra falta de capacidad de conocimiento y de perspectiva desde hace demasiado tiempo. Se sacan de la manga la guerra de Ucrania para alertarnos de un plan que ya tienen pensado para nosotros y hacernos más pusilánimes con un terror inducido por los medios de comunicación (miedos de incomunicación, mejor dicho), en una actitud simplemente satánica.

El uso creciente de tierras para productos alterados genéticamente no es casualidad, teniendo en cuenta que allí donde crecen estos especímenes las cualidades del suelo se ven afectadas y la capacidad de generar alimentos se ve reducida; tampoco lo es la masiva compra de terrenos en los EEUU o la prohibición de producción agrícola en muchos países, en los que los campesinos han de pagar multas y pueden ser sancionados con cárcel en el caso de que incumplan las reglas del Estado diabólico en el que incluso se prohibe cosechar tus propios tomates en tu casa. Asi, junto a una política creciente de alza de precios, causada por prácticas económicas dañinas durante décadas y la interesada  nueva guerra, que se aprovecha como excusa para señalar quién es el el chivo expiatorio, o Vladimir Putin, como causante del desastre, se van formando las perspectivas. Muchos medios de comunicación meten miedo alertando de una carestía de alimentos, especialmente preocupante en países que más que exportar necesitan importar de otros, todo ello sumado a las nuevas enfermedades, todas causadas por la vacuna experimental (la viruela del mono proviene de la inyección de la vacuna marca moderna, sin ir mas lejos..).

Como una amenaza mil veces repetida se convierte en verdad, no tardaremos en ver a la población actuando como si estuviésemos en una ferocísima guerra en la que el principio del “sálvese quién pueda” va a ser tan diplomático como comparar a una bella flor de un cactus disecado por los años. Así, mientras la masa, denominada como inculta, siga la corriente de los miedos de incomunicación y los gobiernos se dediquen a sacar leyes en previsión de estos eventos, como la ley de Seguridad ciudadana en España, lograrán su objetivo con la complicidad de los politicos y sus partidos y, finalmente, pagando este enorme precio, las corporaciones nacionales se convertirán en guetos donde se encerrará a las víctimas de la ansiada matanza por parte de los psicópatas, estén detrás o no de las bambalinas.

Regresaremos así al estado primigenio de la humanidad, en la que existía  solos dos estratos sociales: los que deciden y los que obedecen como esclavos. De este modo, el nuevo orden mundial será el viejo y horrendo destino si no somos los amos de nuestro futuro.

 

ÁNGEL NÚÑEZ.

DEORUM LIBERTAS LUXQUE, MORTALIUM MORTEM

Cuenta una lejana leyenda acadia y sumeria como se crearon los seres humanos, usted y yo. Los dioses tenían que trabajar para mantenerse vivos, con lo cual, como quedaron tan exhaustos, Ei, su dios supremo, pensó en la conveniencia de crear un obrero sumiso que lo hiciera por ellos. Fue así como de la arcilla sacaron un molde de hombre y lo fabricaron en serie. Desde entonces los seres humanos están para servir a los dioses. Éstos, considerados como superhumanos, valga lo de humanos, reúnen todas las cualidades, sean positivas, de amor, o demoniacas, de odio y destrucción en grado supremo. Dado que la existencia del creyente dependía de su dios, ya sea su vida, sus cosechas, su trabajo y su subsistencia, como un todo, rendían pleitesía y obediencia hacia ellos, hasta tal punto de que les escribían las más bellas oraciones en la que eran ensalzados como divinidades a las que les suplicaban protección frente a las desgracias, muchas de ellas ocasionadas por ellos, dado que no les interesaba la vidas de los desgraciados mortales, mientras disfrutaban de sus placeres, porque, eso sí, sus existencias eran tan humanas como las de los que oraban. Ello llevó a sacrificios humanos, incluso, en el nombre de sequías, guerras u otras desgracias. La historia es conocedora del dios Molock que en la antigüedad recibía a niños recién nacidos que fallecían en vientre abrasador antes de ser succionados mientras expresaban la sonrisa sardónica, tradición que luego se hizo en el nombre de Kronos, dios del tiempo en la Grecia clásica.  Fue así como en las antiguas civilizaciones los seres humanos no rompían el voto de obediencia a sus dioses y su amo y señor, el gran rey, el cual, ungido con el poder de los dioses, hacía y deshacía a su antojo, decidiendo sobre la vida de sus súbditos, los cual tenían derecho a vivir o a morir, para que los dioses no abandonasen a los hombres.

La idea del poder contiene este elemento intrínseco. El pueblo ha de ser obediente por su bien ya que son otros los que toman las medidas oportunas, sin necesidad de dar una explicación de por qué se toman y bajo que intención. Es lo que se describió como “todo para el pueblo, pero sin el pueblo” en la Ilustración del siglo XVIII, como si, en el fondo, las formas de gobierno en la tierra no hubiesen cambiado en miles de años desde que apareció en primer imperio de la humanidad. El mero hecho de que el poder ostente el poder suficiente para controlar de tal modo que modelan el derecho de supervivencia de quienes sólo han de soportar los caprichos divinos, es de por sí lo suficientemente llamativo para poder tener una perspectiva de la situación actual, nada diferente de la época de Babilonia.

El sentimiento gregario de los humanos es inevitable dado que éstos son incapaces de vivir por sí mismos y bajo las condiciones que consideran óptimas, optando por que sean otros los que las crean y cambien. Los medios de subsistencia, como el dinero, son abordados por los Rothschild, dueños de todos los bancos centrales del mundo, sea el país que sean, regulando el flujo de fondos, creando todas las crisis económicas necesaria para crear el miedo y provocar esa respuesta de adoración, miedo y obediencia, dado que sin el preciado metal nada se hace. Como forma de controlar a la humanidad es la clave para introducir todo tipo de ocurrencias como obligar a que se inyecten un veneno si desean trabajar, entrar en un banco, viajar por avión, someterlos al uso de bozales de perro para entrar a comprar los bienes más básicos o inocularles miedo día y noche sobre el cambio climático que ellos mismos provocan. Para ello dominan todos los medios de comunicación para hacer creer que la situación es real, del mismo modo que convencían a los iletrados de la historia pasada para fuesen al sacrificio convencidos de que sus dioses les darían protección en el futuro.  Con una meta que es, en sí la misma, entender la raíz satánica de este principio se hace tan evidente inventarse el concepto de libertad, que no es otra cosa que el de esclavitud permanente.

En este sentido, cuando los súbditos son tantos que pueden crear problemas y provocar levantamientos que ponen en evidencia la mentira de sus religiones y sectas perversas, lo mejor es reducir la población sin que los inocentes se den cuenta. Del mismo modo que hace milenios convencían a las doncellas de los reyes para que fuese sacrificadas para pasar la eternidad sirviendo y dando placer sexual a su señor en el reino de los muertos, se manipula las débiles mentes de quienes se inoculan el veneno ad hoc para que vayan desapareciendo del mapa. Da igual que hayan sido buenos súbditos y creyentes dado que a los psicópatas que nos gobiernan no les interesa la especie humana, sino el poder que han ostentado desde siempre, de una manera increíblemente fácil e inesperada, del mismo que muchas personas no sueltan el bozal y creen que forma parte de su rostro.

La maniobra empleada para ello mezcla el miedo con esa sensación de complicidad y de palmadita en la espalda que reciben de los otros, los cuales comparten la necesidad de ser buenos chicos y no crear problemas, no sea que la situación empeore para todos, lo cual supondría un gravísimo problema: “la acción imprudente de uno genera el caos en vidas ajenas”. Esa sensación de culpa, de desastre, de ruptura, en el caso de que la sociedad decida expulsar porque el sujeto deja de ser tal al elaborar sus propias conclusiones, junto a la conveniencia de seguir el juego de quienes utilizan el engaño para hipnotizar a la masa, forma un aspecto esencial sin el cual sería imposible de hacer que el modelo fuese válido, del mismo modo que si alguien mataba a un romano el ejército entraría para asesinar a un pueblo entero. En general, las técnicas empleadas no han variado tanto a lo largo del tiempo, a pesar de que la tecnología ha dado un salto de gigante y permite que esta manipulación sea tan fácil como controlar las mentes con ondas 5G que conectan con el grafeno de las vacunas asesinas que operan entre las neuronas.

Por lo tanto, pueden haber pasado miles de años, pero el sistema sigue siendo el mismo: opresión, miedo, chantaje, mentira y engaño: la libertad es esclavitud, la paz es guerra, la comodidad es crisis e inestabilidad, el orgullo de ser buen ciudadano es ser mercancía del poder y la esperanza es morder el anzuelo para que nos lleven a la muerte, si es necesitan que no existamos para no despertarles de su ambición satánica y sin límite.

Romper esta ecuación diabólica, en la que los seres humanos renuncian a decidir sobre tu futuro y consienten en dar espacios de libertad a cambio de seguridad, mientras los gobernantes se dedican a recortar los derechos hasta que no quede ninguno, es una cuestión básica, dado que los poderosos tienen el problema de que su hegemonía nunca es suficiente porque su objetivo, poseer el control del alma humana, no es logra de ningún modo, con lo que sus actos continuarán de manera infructuosa hasta que se autodestruyan, pero antes, y ése es problema, lo harán con nosotros.

Un salto en la conciencia, un cambio en los modelos filosóficos, un cuestionamiento, deshacernos de las mentiras que nos han hecho creer desde el nacimiento de la civilización humana y comenzar a trabajar por nosotros mismos y en sinergia para echar abajo todo este sistema, no sólo corrupto, sino diabólico, es urgente para la supervivencia de la especie humana. ¿Hasta qué punto somos cómplices con nuestras actitudes y pensamientos oscuros de semejante esclavitud? El cambio de paradigma es hoy más urgente que nunca.

 

ÁNGEL NÚÑEZ.