TRUE PSYCHOLOGIST POST

¡Ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo, Dina te esclavizará!

Antes de que Pedro Castillo fuera elegido presidente, tras la resistencia a ser nombrado durante mes y medio tras las elecciones afines, dije en la plaza San Martín, en el centro de Lima, que estaría dispuesto a hacer cumplir la agenda 2030, la ruta de las vacunas covidianas y sus 17. Dicho y hecho, no tardó su primer ministro, Aníbal Torres, en declarar a los que no se vacunasen como fuera de la ley y hacer cumplir el resto de los puntos en la célebre cumbre de la OEA en la que más de la mitad de la discusión trató de la implantación de la ideología de género, gracias a grupos de gays y trans que fueron invitados al acto. Pedro Castillo, sucumbido ante la agenda 2030, sufrió el ataque por sus supuestos delitos de corrupción y ya el Congreso de la República estaba dispuesto a pasarle factura.
Hubo dos intentos de destitución por incapacidad moral y a la tercera, como suele decirse, fue la vencida. Citado el 7 de diciembre, era tal el temor al castigo del poder legislativo, que decidió dar un golpe de Estado y ordenó el cierre del Congreso, así como decretar el estado de excepción con toque de queda incluido y nuevas elecciones para hacer nueva constitución. En este sentido hay que evaluar el proyecto de nueva carta magna presentado por Chile, con claros tintes LGTBI, dictatoriales y destructores de la nacionalidad chilena. ¿Sería éste mismo el propósito de la constitución que tenía Pedro en su cabeza, al dar dicha orden? Lo que está claro es que la actual no sirve para implementar la agenda 2030 al otorgar excesivos derechos a loa ciudadanos, amplios márgenes de denuncia al poder si osase pisotear los derechos ciudadanos y no dejar margen de maniobra para que los dictadores hagan lo que les viene en gana.
Si a todo ello le sumamos el hecho de que la doctrina LGTBI no se ha implantado a la velocidad deseada, así como otros aspectos como el aborto, esencial para un Estado del siglo XXI, está claro que Pedro no estaba haciendo bien su trabajo y el modo de implementar la agenda genocida no era el adecuado ni él era la persona de confianza con la que se podría cumplir. Es un hecho que poner en práctica una agenda genocida en un país donde más del 70 por ciento de la economía es informal, no resulta nada fácil y han de andarse como muchísimo tino las cabezas pensantes, como Klaus Schwab, al servicio de los Rothschild y compañía, para que el tiro no les salga por la culata. Pedro Castillo, un neófito de la política, profesor en área rural y con una clara incapacidad de saber comportarse en los EEUU, no es el mejor peón para ello. Dina Boluarte, actual presidente, ha asistido a todos los encuentros internacionales en los que han permitido que su jefe acuda, para que no haga el ridículo, se ha hecho fotos con quienes deciden el futuro del planeta y ha sido elegida el nuevo peón de la agenda 2030 en Perú. Como vicepresidente del ´país y ahora a cargo, es la primera mujer a cargo de la nación, algo muy significativo de cara al feminismo, la doctrina de género o el aborto, áreas en las que no le temblará el pulso para internar a Perú en la nueva agenda satánica, mientras, una vez montado el show de la destitución de Pedro Castillo, tras meses de polémicas creadas por los medios de comunicación, el país se encuentra en el caldo de cultivo perfecto para tener al pueblo dividido entre quienes amaron al salvador golpistas y quienes creen que el país necesita un cambio de cara contra a corrupción, en un momento en el que el G20 ya abrió las puertas a nuevos planes como un nuevo pasaporte covid que, seguro, Dina Boluarte apoyará.
Una vez más las tropelías de la puesta en escena de la agenda 2030 han dejado de manifiesto las prisas y la desesperación de las élites por llevar a cabo su macabro plan, eliminar la conciencia nacional peruana, destruir a la familia y a las creencias bíblicas. Con cada error de táctica, con el burdo e infantil golpe de Estado que intentó dar Pedro Castillo se han visto cuáles son las intenciones reales de quienes gobiernan esta rica nación, con un botín que muchos ambicionan controlar, con una gran desorganización institucional, grandes sectores de la población fuera del alcance de las políticas oficiales y muy fanatizado por sectores ideológicos radicales que creen aún que el presidente gobierna, que es de izquierdas y que el congreso es de derechas, en un lujo de discursos absurdos que parecen sacados de un libro de párvulos.
En este momento, con buenos modales democráticos, prometiendo moderación, diálogo y una paz prolongada en la que el pueblo se dormirá por fin en la calma tras tan entretenida y lúdica gestión castillista, Dina Boluarte tendrá que hacer su numerito de mujer democrática para tener al pueblo entretenido, mientras por detrás, y en total silencio, hablando día sí y día no con Klaus Schwab, George Soros y Bill Gates, así como su nueva amiga Kamala Harris, vicepresidente de los EEUU que pronto tendrá el máximo cargo si seguimos la secuencia lógica, irá informando del ritmo, de sus planes y el país tendrá a un representante de las élites más oscuras del mundo en pleno Palacio de gobierno, con astucia y sin ningún tipo de reparo. Sólo hay que ver la foto que tiene con Schwab para ver lo bien que se llevan y como concuerdan en las mismas ideas: la revolución tecnológica, la reducción de la población mundial, la continuación de la vacunitis asesina de carácter crónico, la hambruna, el cambio climático, el aborto y la hipersexualización de la infancia con la legalización de la pederastia, aunque sea por la puerta de atrás como en España.
Todo sea para implementar la agenda 2030, eliminando todos los obstáculos posibles y ponerla en práctica, una vez que tuvo cumplida información de Klaus Schwab, director del Foro de Davos y uno de los portavoces y testaferros de los Rothschild para perpetrar el genocidio en Perú, pese a las dificultades. La máxima es no resistirse y seguir, sea como sea, aunque sea tumbando el congreso hasta tener el idóneo y generar el marco legal que les permita poner en práctica la psicodictadura más perversa jamás imaginada.
Como dice el refrán, dime con quien andas y te diré quién eres, Dina Boluarte. Una razón más para desobedecer al Estado peruano y poner el grito en el cielo por los nuevos actos de traición a la patria. O el pueblo reacciona o será esclavo de los títeres elegidos a dedo y entrenados dentro de las estrategias del Instituto Tavistock, donde se forman muy buenos y democráticos dictadores.
ÁNGEL NÚÑEZ.


EL COLOR NEGRO DE LA BANDERA LGTBI.

Cuando Judith Butler en su obra “Problemas de sexo” señalaba que “Freud reclama la bisexualidad primaria como un factor de complicaci6n en el proceso de la formación de género y carácter”, añade que “con la reclamaci6n de un conjunto bisexual de disposiciones de la libido, no hay motivo para negar un amor sexual original del hijo por el padre…”, que “el niño debe escoger no solo entre las dos opciones de objeto (de deseo), sino entre las dos opciones sexuales, masculina y femenina” y que”(…) normalmente escoge la heterosexual, lo cual sería la consecuencia no de que tenga miedo de ser castrado por el padre, sino del miedo a la castración, o sea, el miedo a la «feminización» que en las culturas heterosexuales se relaciona con la homosexualidad masculina”, se nos abre la puerta a dos ideas: la primera es que la heterosexualidad, desde este prisma, viene a derivar de un terror terrible que impide elegir al niño su identidad sexual, el cual ha de ser eliminado y, para ello, qué mejor remedio que dar libertad total para que se desactiven los mecanismos culturales de las sociedades machistas. He aquí los fundamentos freudianos que sostienen toda la ideología de género, el por qué se busca castigar a los padres que sostienen ideas que van en contra de la libre elección y cómo se señala que son los factores culturales los que diseñan el sexo elegido, independientemente del que sea biológico.
He aquí la clave para entender las raíces de la terrible confusión cuando Freud nos habla de la identificación como mecanismo para la formación del yo, proceso que se separa de deseo sexual. Según ellos, todos somos bisexuales y tenemos el derecho de elegir sin tapujos. El gran inconveniente de esta teoría es que ignora el sexo genital y su importancia. Como señalábamos en nuestro informe, entregado a sus señorías, “la identidad sexual se conforma bien entrada la adolescencia y en no pocos casos en los años asociados a la madurez, y que este proceso es lento y progresivo…”. Tanto hincapié en la libido y el deseo no ayuda a la reorganización de las fuerzas dentro del sujeto.
Este hecho se relaciona con la bandera LGTBI, que es casi la misma que la de los chakras, salvo en el hecho de que elimina el espiritual, aquél que podría generar un estado de armonía en el sujeto. Dentro de los esquemas budistas, el blanco representa la unión con la espiritualidad y la conciencia superior, el morado el tercer ojo o la intuición del conocimiento, el azul la capacidad de comunicación del ser consigo mismo y su entorno, el verde es el afectivo, donde se alojan las emociones y los sentimientos, el amarillo, sito en el estómago, representa el procesamiento de las emociones y de las ideas, el naranja vendría a ser el asociado a la imaginación y la sexualidad y el rojo la conexión con la tierra y nuestras necesidades físicas. Si eliminamos el blanco, o la conexión con las fuerzas superiores e invertimos los demás, dando más importancia a las necesidades placenteras que a la intuición o la conciencia, nos encontramos con que la bandera LGTBI tiene los siguientes colores de arriba abajo: rojo, naranja, amarillo, verde, azul y morado. ¿Casualidad? Gilbert Baker, un artista estadounidense, fue su creador a raíz de que el líder gay Harvey Milk le solicitó la creación de un símbolo gay en 1974. Tras su asesinato en 1978, esta bandera se convirtió en el signo distintivo de dicha comunidad, tras la eliminación del rosa, que antes era el primero, antes que el rojo. El tema inspirador fue “Over the rainbow”, canción que nos señala que existe un lugar donde los sueños se hacen realidad, donde las nubes están demasiado lejos (“somewhere over the rainbow, blue birds fly…”). La referencia al pájaro azul se refiere al cuento de Maurice Maeterlinck, escrita en 1909, en la que una bruja les regala unos sombreros a unos niños para que busquen la felicidad, representada en el pájaro azul que se encuentra en el mundo de la magia; de vuelta a casa el 25 de diciembre, los niños se percatan de que en realidad siempre fueron felices. La búsqueda de este pájaro se ha empleado como método de engaño y de confusión, como estrategia de entrenamiento en misma CIA americana y los servicios secretos, como medio de sometimiento.
Nos encontramos con la promesa de la libertad infinita, gracias a la cual el sujeto puede desarrollar su capacidad de inventiva y de placer en una sensación que relaciona ambos aspectos y que, al mismo tiempo, le otorga el derecho a la felicidad, nunca otorgada ni experimentada. Es una de las estrategias de manipulación de masas empleadas por el Estado como distractor, del mismo que lo fue el LSD durante la generación de los hippies en concierto de música y arte de Woodstock de 1969, donde se regaló una pequeña dosis de droga a cada asistente.
Si relacionamos todos estos aspectos, nos percatamos del uso del psicoanálisis como justificación para erradicar el machismo, como lo que nos impide ser felices. De ahí viene el feminismo en forma de odio al varón y a la cultura impuesta por éste, así como la asociación de otras elecciones sexuales como los trans, los gays, las lesbianas y los intersexuales. El fin sigue siendo el mismo, alejar, de acuerdo con la bandera, al individuo de la espiritualidad (he aquí el ingrediente satánico de la misma, es decir, de Dios y de la creencias bíblicas o el color blanco), y hacer sucumbir al ser humano al mundo de los placeres, de los mismos que denostaba Platón cuando señalaba al cuerpo como el centro de lo sucio y espurio, en contraposición con el espíritu, que es lo puro, y en sintonía con Nietzsche, cuando nos señala que el hombre merece vivir en los placeres mundanos porque es precisamente ahí donde se encuentra la fuerza del espíritu.
¿Qué interés pueden tener las élites masónicas y las autoridades que incluyeron este aspecto en el quinto punto de la agenda 2030? ¿Por qué se ha dado la orden de que los colegios eduquen a nuestros hijos en principios tan malvados y siniestros? ¿Por qué ese empeño en separarlos de la luz blanca del amor e introducirlos en las tinieblas, como los niños del cuento de Maurice Maeterlinck para que se pierdan en el mundo de la fantasía, con el riesgo de quedar drogados por el encantamiento de la magia negra de los educadores? ¿Y si descubren que el pájaro azul no existe y de ser real desaparece en su imaginación, como ocurrió a Mytyl y Tyltyl, protagonistas del cuento?
Lo peligroso es que es llevado a la realidad gracias a la ruptura con la maldición del patriarcado, que Freud señalaba, en la meta ilusa en el que la felicidad se vuelve inconsciente y fuera de control para quien trata de encontrarla a toda costa, para beneficio de las empresas farmacéuticas que venden sus remedios para el cambio de sexo.
¿Satanismo? Que cada cual saque sus propias conclusiones.

ÁNGEL NÚÑEZ.

 

 

ESTUPIDITIS AGUDA.

No es insultante señalar que existe una relación entre el empecinamiento de aplicar la dichosa agenda 2030 y el debilitamiento mental, no sólo por parte de quien ordena su ejecución sino de quién la obedece. Los ejemplos son tantos que basta con uno para ilustrar esta más que curiosa relación. Sin ir más lejos, aquellos líderes que implementan normas absurdas, del tipo ponerse un bozal de perro u obligar a inocularse un veneno, cuyos componentes se descomponen, ignoran las consecuencias de los básicos conocimientos científicos, muchos de ellos vigentes desde antes que llegaran al poder, mas, imponiendo su sentido de la estupidez, optan por escurrir el bulto, evitar todo debate mínimamente veraz y llegan a manipular a toda la prensa en una burda mentira. A todo ello se le denominó pandemia covid 19. De hecho, todas las normas que sostuvieron esta farsa tienen un ingrediente de cierta falta de cerebro en forma de fe ciega que sólo quien no respire adecuadamente puede sostener y no es algo que digo de manera metafórica, dado que el cerebro es el órgano que más oxígeno necesita para su buen funcionamiento.

Por otra parte, los líderes encargados de esta comedia no son especialmente lúcidos, optando por los discursos cerrados, sin argumentos lógicos y centrados en razones fijas, como si estuviesen hipnotizados o les hubiesen absorbido las pocas neuronas que les quedasen. Es tal la incapacidad de estos sujetos que no son capaces de renunciar y de hacerlo es para no ser pillados en su estulticia. La ministra de igualdad de España, Irene Montero,  sin ir más lejos, ha dicho que los menores de edad tienen derecho a disfrutar de su sexo siempre y cuando lo hagan otorgando su consentimiento, dejando todo en un contexto de facultades que rozan el absurdo, por no decir que caen en la más completa incongruencia. Mas, esa necesidad de defender la libertad a cualquier precio, como si ésta nunca se hubiese ejercido de manera responsable, hace que se lleve a un extremo que puede justificar el abuso infantil de otro tiempo o que se pueda autodestruir un sujeto porque simplemente le apetece cambiarse de acera u operarse para dar la contra a su sexo biológico. Basta con que haya consentimiento; es decir, que si alguien da el sí quiero a la vacuna covidiana y fallece, algo que ha ocurrido con muchísima frecuencia, por cierto, es un libre ejercicio de su libertad de suicidarse, del mismo modo que si alguien que se percata que sufrió un abuso en la infancia, el cual fue con su consentimiento, lo cual lo excluye como abuso, no se considera una acción negativa sino protegida por el Estado. ¿Puede entonces el gobierno español, en este caso, y sus normas pretender justificar conductas autolesivas y que conducen a la misma muerte como una ligereza mental que es como si pusieran a un demente en la acción de dirigir una nación? Porque, ojo al dato, cuando a estos sujetos, por llamarlos de alguna forma, se les critica su falta de criterio mínimamente lógico, actúan diciendo que tal por cual no sigue la evidencia científica, que son de extrema derecha, fascistas o negacionistas porque no les cabe en sus estrechas mentes que alguien pueda darles la contra. Y, cuando descubren que sus cuentos ya no van a ninguna parte al no convencer a parte de la población, simplemente cambian su política para no ser descubierto como estúpidos o, mucho peor, no ser enjuiciados como genocidas, haciéndonos creer que todo lo realizado fue hecho con la mejor intención de las intenciones y se quedan tan anchos.

Hace algún tiempo envié un informe de nuestra organización Psicólogos por la verdad al Palacio de la Moncloa en la que se describía la pandemia como una suerte de acción persuasión coercitiva del Estado en el marco de una secta cuyo objetivo es controlar todas las mentes con normas absurdas y hacer depender a todo el mundo de gobernantes cortos de ideas y de planes inteligentes. La respuesta, vista la gran cantidad de evidencia que demuestran la falsedad no sólo de pandemia, sino de todo lo que incluye, no pudo ser más infantil y psicópata, llegando incluso a no entender como el Tribunal Constitucional declaró sus decretos de confinamiento como fuera de la ley y nulos de pleno derecho. ¿Ingenuidad infantil, perversión, nos toman por idiotas o ellos lo son realmente? A tenor de la seriedad con la que nos contestaron explicando que habían hecho lo mejor por su España y que las vacunas habían evitado muchas muertes, el mero hecho de que se creyeran semejantes majaderías me hizo pensar que realmente así lo consideran y que su incapacidad para ver más allá de sus narices es tal que dentro del poder, lejos del mundo real, en el que los niños mueren del problemas del corazón, hígado o tumores múltiples y repentinos por las vacunas covid o las personas sufren efectos secundarios extremadamente graves o mueren, sin que los registros oficiales consideren que se deben a un experimento genético de ARN mensajero, deja a la clara que para ser globalista y defender la aplicación de la agenda 2030 hay que ser terco, mentecato, torpe, poco lógico, presuntuoso, orgulloso y despiadado, incluso para negar toda evidencia que les lleve a concluir, de manera inteligente, que están perpetrando el peor genocidio que la humanidad ha conocido desde hace mucho tiempo en Europa, más precisamente el nazismo. Es tal la incapacidad de lógica, de reflexión, de análisis crítico que parecen obedecer a unos amos que no nos presentan, porque de hacerlo el pueblo se levantaría y optaría por luchar por sus derechos frente a un Estado violador de la legalidad más evidente y que hace muchísimo tiempo no representa a ningún ciudadano, sino a sus espurios intereses en forma de promesas de protección por parte de sus mandamases cuando se desarrolle la agenda 2030. Por lo tanto, lo que les define es una palabra: supina estulticia que conduce a la destrucción de la sociedad.

Una vez que sospechan que los demás conocen sus planes cambian urgentemente la agenda, haciendo dejación de presiones sociales mientras operan con distracciones en formas de placer, convenciendo de que el peligro que motivó el sacrificio de los ciudadanos dio felizmente sus frutos, del mismo modo que señalan ínfimas cifras de enfermos covid, cuando miles de ellos padecen por las vacunas asesinas, levantando restricciones diversas, pero sin dejar de poner el pie en el acelerador por si acaso. No olvidemos que el plan de estupidización social tiene como cometido entretenernos en el show que ellos mismos, los Rothschild y compañía, en el nombre de nuestros queridos presidentes, protagonizan como héroes de una pesadilla en la que los ciudadanos han de depender de sus líderes privados de todo derecho, por cuanto no es que no existan éstos, sino porque existen cuestiones más urgentes como son la seguridad y el hecho de conservar el modelo social, el único que los ciudadanos tienen por su educación y trayectoria moral. El simple hecho, por tanto, de que éste se tambalee o se autodestruya supone romper el marco en el que sujeto no sólo se ubica en un contexto colectivo, sino frente a sí mismo y a las personas con las que convive y de las que emocionalmente depende. Esto, que el Instituto Tavistock (creado en 1920 por los Rothschild y los Rockefeller para declararnos la guerra con la psicología)  tiene estudiado desde hace décadas en base a la manipulación de las masas, es clave para el chantaje y la amenaza del caos en forma de miedo y situaciones traumáticas constantes para que la amenaza de la nada esté presente en todo momento. Por ello es necesario generar una sensación de normalidad a través de la conversión de la política en un modelo de marketing de ideas que se van aceptando por parte de la sociedad, siguiendo el modelo de Overton.

Sin embargo, el mero hecho de que las élites actúen bajo la norma del vacío moral, buscando la libertad del deseo, a modo de placer sexual de manera intensa, provoca que las decisiones sean irreflexivas y no respondan a esquema lógico basado en la evidencia sino en la necesidad presente e inmediata. Si quienes dirigen la política nacional se mueven en estas tendencias voluptuosas, en la que las decisiones no se basan, obviamente, en el bien común, sino en el mero placer que ocasiona tener el poder sobre lo que otros piensan o sienten en un momento dado, quizás la forma de placer, valga la redundancia, más psicópata por imaginable, nos da una idea del grado de estupidez en quienes nos gobiernan y en quienes son dirigidos, orientados a su vez por un modelo educativo claramente infantilizado, en el que el ciudadano no ha de pensar apenas y, por su puesto, ha de erradicar de todo aspecto analítico, crítico y objetivamente racional

Llegados a este extremo se puede concluir la clara relación entre la aplicación de la agenda 2030, desde la pandemia o falsemia covidiana hasta la tercera guerra mundial con la estupidez humana a niveles desconocidos y el torpe manejo de una situación que puede nos puede llevar a la autodestrucción si no somos inteligentes. Lo que está claro es que una masa que no es borrega y que analiza con dos dedos de frente, desobedeciendo a líderes incultos, es la solución para echar abajo toda la farsa. No olvidemos que ellos son nuestros parásitos.

ÁNGEL NÚÑEZ.

EL HAMBRE

Si hacemos un balance de la historia antigua, en la que los reyezuelos y emperadores jugaban con la religión para someter a los pueblos con el miedo, empleaban la falta de alimentos como método para hacer que el ciudadano de a pie se sometiese al dictador, al cual, en el fondo, no le importaba si su súbdito sobrevivía o no. Para tener derechos tenia que obedecer a la autoridad y creer todo lo que a ellos les diera la gana, por muy estúpido que fuese. Así ocurríó con Nimrod y Semiramis, los cuales crearon la base mitológica de todas las religiones de occidente, modificando los nombres. Su hijo estaba destinado a ser un Dios por nacer en condiciones no físicas. Un viaje a aquellos tiempos nos retrotraen a los sacrificios humanos, con Molock, el cual devoraba a los niños recién nacidos. Fue así como los súbditos vivieron durante miles de años en un reinado de terror y de esclavitud. Al enemigo ni pan de agua, el enemigo que nos puede opacar con el conocimiento, la verdad, la justicia y los argumentos lógcos. La mejor manera de someter a las masas, digámoslo claro, es el hambre. Por lo tanto, dar de comer en las dosis adecuadas garantiza no sólo un pueblo sumiso sino un poder totalitario.

No olvidemos que en la mente del psicópata no existe la palabra no. Este sujeto, carente de todo control de estímulos, incapaz de soportar la frustración, entra en cólera cuando sus planes no salen bien y es más fácil aniquilar a parte la humanidad en un berrrinche. Las dos guerras mundiales, planificadas por los Protocolos de los sabios de Sión y los Rothschild junto a las huestes de familias controladas y  los bancos centrales, con los países convertidos en corporaciones, son un perfecto ejemplo. Cada vez que somos demasiados nos quieren aniquilar como cucarachas. Además, el psicópata no percibe sus propias emociones y menos las ajenas, de modo que no percibe ni el dolor ni su propia conciencia, pues su carencia de amor le convierte en un ser abyecto que simplemente detesta a las especie humana y, por ende, a cualquier que ose decir que lo es. De hecho, consideran que los humanos son muy defectuosos, torpes e incluso estúpidos, como animales. Como estorbo para los asuntos públicos, no se puede contar con ellos. Muchos filósofos como Kant, Hegel y psicólogos como Freud, Jung o Kurt Lewin defendían la necesidad de un dictador, dado que los hombres no pueden gobernar a otros hombres y las decisiones públicas son de competencia de quienes están autorizados a tomar las medidas y el pueblo, ignorante, simplemente, nunca va a entender sus razones.

Al tratarse del mismo principio de supervivencia (tengamos en cuenta que el psicópata es tan dependiente del inferior que sin éste no tiene sentido de su propia razón de existencia, razón por la que su vida depende del daño que haga a los demás, como una forma de compensar la falta de amor, identificación personal y de autoestima), en primer lugar, no van a soportar a un ciudadano contestario, en segundo lugar, prefieren verlo muerto antes que vivo, en tercer lugar, no van a tenerlo en cuenta para sus propios intereses, ligados al control de dinero, el nuevo dios del que han caído víctimas como adoradores del demonio y, en cuarto lugar, se trata de elegir quien vive: en otras palabras, o son ellos o nosotros y esto es una guerra.

Desde que en los años 70 del siglo pasado Henry Kissinger hablaba del exceso de población, como principal causa de los problemas del mundo (buena prueba son las piedras de Georgia, en la que señalan que el mundo ha de estar habitado por 500 millones de personas, como número mágico-satánico), quedó lejos el Instituto Tavistock, gracias al cual se buscaba la forma de emplear la psicología como arma contra el propio humano en forma de miedo, sufrimiento, depresión, incertidumbre y dolor. Las pruebas de ello son evidentes.

Pero no basta con destruir nuestras mentes con el pánico, no basta con robarnos porque su meta final es la masacre, sin que los pobres e ignorantes ciudadanos se den cuenta de las acciones y planes futuros para ellos, mas no para nosotros, los paupérrimos mortales.

La pandemia, el peor y más burdo invento de las élites globalistas-demoníacas, está a la altura de la estima que nos tienen: nos trataron como ganado, nos hicieron creer en la existencia de un virus y siguen con el cuentazo como les viene en gana, a sabiendas que sus mentiras son tan gordas que no se sostienen ni con un razonamiento, por muy estúpido que sea. Han de prepararnos para la matanza, para el exterminio masivo sin que nos demos cuenta, pobres ilusos que aún creemos en la democracia y nuestro amantísimos presidentes. Ante su tremendo fallo, del que ya nos dimos cuenta, sólo el hambre puede ser el arma perfecta para matarnos de una vez, de manera lenta y sin avisarnos, mientras con sus sucias y espúreas estrategias  nos engañan, estafan y se ríen de nuestra estupidez, falta de organización decisión y capacidad de lucha. Si son ricos es porque se aprovecharon de nuestra falta de capacidad de conocimiento y de perspectiva desde hace demasiado tiempo. Se sacan de la manga la guerra de Ucrania para alertarnos de un plan que ya tienen pensado para nosotros y hacernos más pusilánimes con un terror inducido por los medios de comunicación (miedos de incomunicación, mejor dicho), en una actitud simplemente satánica.

El uso creciente de tierras para productos alterados genéticamente no es casualidad, teniendo en cuenta que allí donde crecen estos especímenes las cualidades del suelo se ven afectadas y la capacidad de generar alimentos se ve reducida; tampoco lo es la masiva compra de terrenos en los EEUU o la prohibición de producción agrícola en muchos países, en los que los campesinos han de pagar multas y pueden ser sancionados con cárcel en el caso de que incumplan las reglas del Estado diabólico en el que incluso se prohibe cosechar tus propios tomates en tu casa. Asi, junto a una política creciente de alza de precios, causada por prácticas económicas dañinas durante décadas y la interesada  nueva guerra, que se aprovecha como excusa para señalar quién es el el chivo expiatorio, o Vladimir Putin, como causante del desastre, se van formando las perspectivas. Muchos medios de comunicación meten miedo alertando de una carestía de alimentos, especialmente preocupante en países que más que exportar necesitan importar de otros, todo ello sumado a las nuevas enfermedades, todas causadas por la vacuna experimental (la viruela del mono proviene de la inyección de la vacuna marca moderna, sin ir mas lejos..).

Como una amenaza mil veces repetida se convierte en verdad, no tardaremos en ver a la población actuando como si estuviésemos en una ferocísima guerra en la que el principio del “sálvese quién pueda” va a ser tan diplomático como comparar a una bella flor de un cactus disecado por los años. Así, mientras la masa, denominada como inculta, siga la corriente de los miedos de incomunicación y los gobiernos se dediquen a sacar leyes en previsión de estos eventos, como la ley de Seguridad ciudadana en España, lograrán su objetivo con la complicidad de los politicos y sus partidos y, finalmente, pagando este enorme precio, las corporaciones nacionales se convertirán en guetos donde se encerrará a las víctimas de la ansiada matanza por parte de los psicópatas, estén detrás o no de las bambalinas.

Regresaremos así al estado primigenio de la humanidad, en la que existía  solos dos estratos sociales: los que deciden y los que obedecen como esclavos. De este modo, el nuevo orden mundial será el viejo y horrendo destino si no somos los amos de nuestro futuro.

 

ÁNGEL NÚÑEZ.

DEORUM LIBERTAS LUXQUE, MORTALIUM MORTEM

Cuenta una lejana leyenda acadia y sumeria como se crearon los seres humanos, usted y yo. Los dioses tenían que trabajar para mantenerse vivos, con lo cual, como quedaron tan exhaustos, Ei, su dios supremo, pensó en la conveniencia de crear un obrero sumiso que lo hiciera por ellos. Fue así como de la arcilla sacaron un molde de hombre y lo fabricaron en serie. Desde entonces los seres humanos están para servir a los dioses. Éstos, considerados como superhumanos, valga lo de humanos, reúnen todas las cualidades, sean positivas, de amor, o demoniacas, de odio y destrucción en grado supremo. Dado que la existencia del creyente dependía de su dios, ya sea su vida, sus cosechas, su trabajo y su subsistencia, como un todo, rendían pleitesía y obediencia hacia ellos, hasta tal punto de que les escribían las más bellas oraciones en la que eran ensalzados como divinidades a las que les suplicaban protección frente a las desgracias, muchas de ellas ocasionadas por ellos, dado que no les interesaba la vidas de los desgraciados mortales, mientras disfrutaban de sus placeres, porque, eso sí, sus existencias eran tan humanas como las de los que oraban. Ello llevó a sacrificios humanos, incluso, en el nombre de sequías, guerras u otras desgracias. La historia es conocedora del dios Molock que en la antigüedad recibía a niños recién nacidos que fallecían en vientre abrasador antes de ser succionados mientras expresaban la sonrisa sardónica, tradición que luego se hizo en el nombre de Kronos, dios del tiempo en la Grecia clásica.  Fue así como en las antiguas civilizaciones los seres humanos no rompían el voto de obediencia a sus dioses y su amo y señor, el gran rey, el cual, ungido con el poder de los dioses, hacía y deshacía a su antojo, decidiendo sobre la vida de sus súbditos, los cual tenían derecho a vivir o a morir, para que los dioses no abandonasen a los hombres.

La idea del poder contiene este elemento intrínseco. El pueblo ha de ser obediente por su bien ya que son otros los que toman las medidas oportunas, sin necesidad de dar una explicación de por qué se toman y bajo que intención. Es lo que se describió como “todo para el pueblo, pero sin el pueblo” en la Ilustración del siglo XVIII, como si, en el fondo, las formas de gobierno en la tierra no hubiesen cambiado en miles de años desde que apareció en primer imperio de la humanidad. El mero hecho de que el poder ostente el poder suficiente para controlar de tal modo que modelan el derecho de supervivencia de quienes sólo han de soportar los caprichos divinos, es de por sí lo suficientemente llamativo para poder tener una perspectiva de la situación actual, nada diferente de la época de Babilonia.

El sentimiento gregario de los humanos es inevitable dado que éstos son incapaces de vivir por sí mismos y bajo las condiciones que consideran óptimas, optando por que sean otros los que las crean y cambien. Los medios de subsistencia, como el dinero, son abordados por los Rothschild, dueños de todos los bancos centrales del mundo, sea el país que sean, regulando el flujo de fondos, creando todas las crisis económicas necesaria para crear el miedo y provocar esa respuesta de adoración, miedo y obediencia, dado que sin el preciado metal nada se hace. Como forma de controlar a la humanidad es la clave para introducir todo tipo de ocurrencias como obligar a que se inyecten un veneno si desean trabajar, entrar en un banco, viajar por avión, someterlos al uso de bozales de perro para entrar a comprar los bienes más básicos o inocularles miedo día y noche sobre el cambio climático que ellos mismos provocan. Para ello dominan todos los medios de comunicación para hacer creer que la situación es real, del mismo modo que convencían a los iletrados de la historia pasada para fuesen al sacrificio convencidos de que sus dioses les darían protección en el futuro.  Con una meta que es, en sí la misma, entender la raíz satánica de este principio se hace tan evidente inventarse el concepto de libertad, que no es otra cosa que el de esclavitud permanente.

En este sentido, cuando los súbditos son tantos que pueden crear problemas y provocar levantamientos que ponen en evidencia la mentira de sus religiones y sectas perversas, lo mejor es reducir la población sin que los inocentes se den cuenta. Del mismo modo que hace milenios convencían a las doncellas de los reyes para que fuese sacrificadas para pasar la eternidad sirviendo y dando placer sexual a su señor en el reino de los muertos, se manipula las débiles mentes de quienes se inoculan el veneno ad hoc para que vayan desapareciendo del mapa. Da igual que hayan sido buenos súbditos y creyentes dado que a los psicópatas que nos gobiernan no les interesa la especie humana, sino el poder que han ostentado desde siempre, de una manera increíblemente fácil e inesperada, del mismo que muchas personas no sueltan el bozal y creen que forma parte de su rostro.

La maniobra empleada para ello mezcla el miedo con esa sensación de complicidad y de palmadita en la espalda que reciben de los otros, los cuales comparten la necesidad de ser buenos chicos y no crear problemas, no sea que la situación empeore para todos, lo cual supondría un gravísimo problema: “la acción imprudente de uno genera el caos en vidas ajenas”. Esa sensación de culpa, de desastre, de ruptura, en el caso de que la sociedad decida expulsar porque el sujeto deja de ser tal al elaborar sus propias conclusiones, junto a la conveniencia de seguir el juego de quienes utilizan el engaño para hipnotizar a la masa, forma un aspecto esencial sin el cual sería imposible de hacer que el modelo fuese válido, del mismo modo que si alguien mataba a un romano el ejército entraría para asesinar a un pueblo entero. En general, las técnicas empleadas no han variado tanto a lo largo del tiempo, a pesar de que la tecnología ha dado un salto de gigante y permite que esta manipulación sea tan fácil como controlar las mentes con ondas 5G que conectan con el grafeno de las vacunas asesinas que operan entre las neuronas.

Por lo tanto, pueden haber pasado miles de años, pero el sistema sigue siendo el mismo: opresión, miedo, chantaje, mentira y engaño: la libertad es esclavitud, la paz es guerra, la comodidad es crisis e inestabilidad, el orgullo de ser buen ciudadano es ser mercancía del poder y la esperanza es morder el anzuelo para que nos lleven a la muerte, si es necesitan que no existamos para no despertarles de su ambición satánica y sin límite.

Romper esta ecuación diabólica, en la que los seres humanos renuncian a decidir sobre tu futuro y consienten en dar espacios de libertad a cambio de seguridad, mientras los gobernantes se dedican a recortar los derechos hasta que no quede ninguno, es una cuestión básica, dado que los poderosos tienen el problema de que su hegemonía nunca es suficiente porque su objetivo, poseer el control del alma humana, no es logra de ningún modo, con lo que sus actos continuarán de manera infructuosa hasta que se autodestruyan, pero antes, y ése es problema, lo harán con nosotros.

Un salto en la conciencia, un cambio en los modelos filosóficos, un cuestionamiento, deshacernos de las mentiras que nos han hecho creer desde el nacimiento de la civilización humana y comenzar a trabajar por nosotros mismos y en sinergia para echar abajo todo este sistema, no sólo corrupto, sino diabólico, es urgente para la supervivencia de la especie humana. ¿Hasta qué punto somos cómplices con nuestras actitudes y pensamientos oscuros de semejante esclavitud? El cambio de paradigma es hoy más urgente que nunca.

 

ÁNGEL NÚÑEZ.